Menos de 24 horas después de su nombramiento como comandante de las Fuerzas Armadas holandesas, el general Peter van Uhm perdió a su hijo durante un ataque en la provincia afgana de Uruzgan, cuando el vehículo en que se desplazaba el joven militar fue alcanzado por un artefacto explosivo cerca de la base Kamp Holland.
Aún no se ha establecido si el explosivo fue activado a distancia o estalló al ser pisado por el vehículo. Además del teniente Van Uhm, murió el soldado de primera clase Marc Schouwink. Los otros dos militares que ocupaban el vehículo resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, y ambos se encuentran en el hospital militar de la base Kamp Holland, la más importante de los holandeses en Afganistán.
Según informó el general Freek Meulman, sustituto de Peter van Uhm, el ataque tuvo lugar a 12 kilómetros al noroeste de Kamp Holland, en la llamada zona Dorafshan. Meulman informó que la unidad a la que pertenecían las víctimas regresaba de "una amplia operación coordinada" en Dorafshan. La información recogida hasta ahora no permite concluir que el ataque estuviera dirigido específicamente contra el teniente Van Uhm. En un comunicado a la agencia británica Reuter, el movimiento Talibán reivindicó el ataque a los holandeses.
La región afgana al norte de Tarin Kowt es considerada peligrosa, pues muchos de los clanes locales son opositores al Gobierno de Hamid Karzai, y en la zona el movimiento Talibán ataca con regularidad. En esta región algunas rutas son conocidas por el peligro de los artefactos explosivos de fabricación casera a lo largo de las vías. Recientemente, otros once militares holandeses fueron alcanzados por este tipo de explosivos. Uno de ellos sigue internado en el hospital militar de Utrecht, en estado crítico.
El ministro holandés de Defensa, Eimert van Middelkop, quien pocas horas antes de conocerse la noticia de las bajas había presenciado la ceremonia de traspaso del mando militar en La Haya, pidió al general Van Uhm - sucesor del general Dick Berlijn - que por el momento se concentrara en las dolorosas tareas relacionadas con la muerte de su hijo. Por su parte, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, se mostró conmocionado por la tragedia y presentó sus condolencias a nombre del Gabinete.
Desde el inicio de sus operaciones, la misión militar holandesa en Uruzgán ha perdido 16 soldados, cinco de ellos en accidentes, dos a causa de fuego amigo, uno en enfrentamientos con los talibán, dos por suicidio y cinco fueron víctimas de explosivos. Otro militar se suicidó en Kamp Holland por motivos que, según el Ministerio de Defensa, no guardan relación con la misión militar.
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