Los militares holandeses han estado participando en diversas misiones de paz. La misión actual, en Uruzgán, Afganistán, es quizás la de mayor envergadura, pero no es la única. En 2006, los soldados holandeses participaron por lo menos en otras diez misiones de pacificación de variado alcance, desde dos asesores en la zona fronteriza entre la Franja de Gaza e Israel, una veintena de soldados monitoreando las elecciones en Congo, a la primera misión holandesa a Afganistán, en la provincia septentrional de Baghlan.
| Militares holandeses en Afganistán. © Ministerio de Defensa holandés |
No sólo militar
Una de las lecciones que el Ministerio de Defensa extrae de estas experiencias es la estrecha coordinación de los aspectos militares con los elementos de reconstrucción de la misión. Según el ministro de Defensa, Eimert van Middelkoop, la relación entre defensa y desarrollo está evolucionando de manera satisfactoria. "Hemos constatado que los militares pueden llevar a cabo una importante tarea, pero es conveniente que no estén a cargo de la totalidad de las tareas. El riesgo, cuando se despliega un gran contingente de militares, es la tendencia a involucrarlos en todo, lo cual no es apropiado".
Un enfoque 3D
La cooperación con las organizaciones de ayuda al desarrollo permite que los militares se ocupen de aquello para lo cual han sido entrenados, los combates y la estabilización. El ministro holandés de Ayuda al Desarrollo, Bert Koenders, concuerda con esta afirmación, insistiendo, sin embargo, en la necesidad de mantener una distinción entre los aspectos militares y los de desarrollo en una misión.
Koenders define ambos aspectos como "separados pero indivisibles. Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios objetivos...pero es preciso trabajar en conjunto sobre el terreno, para alcanzar la máxima eficiencia. Sólo operando de forma integrada se puede alcanzar el éxito".
El ministro holandés subraya que no existen soluciones militares para este tipo de misiones, sino que requieren una combinación de factores. Una estrategia que se ha dado en llamar el "enfoque 3D" y que abarca Defensa, Diplomacia y Desarrollo.
Borrosas
Esta integración entre las tareas de ayuda al desarrollo y los aspectos militares de las misiones de pacificación ha despertado críticas porque, en opinión de algunos, las líneas entre ambos aspectos son demasiado borrosas, tanto durante el ejercicio de la misión en el terreno, como durante la preparación del presupuesto para una misión. No es impensable que el Ministerio de Defensa utilice fondos provenientes del presupuesto de Desarrollo para financiar misiones de pacificación.
Otros, por su parte, advierten de que no se debe perder de vista el objetivo prioritario: llevar estabilidad a una región que está resurgiendo de un conflicto. El portavoz de asuntos de Defensa del partido conservador VVD, Hans van Baalen, aconseja no subestimar la importancia de la contribución militar. "La realidad es que hay que estar siempre estrenado y preparado para lo peor. No se debe planificar en tiempos de relativa calma y pretender que se puede conseguir el objetivo con escaso personal y armamento".
Un estudio crítico
Esta semana, el ex ministro holandés de Defensa Joris Voorhoeve presentó un crítico estudio sobre las misiones de paz holandesas. Voorhoeve califica los esfuerzos de reconstrucción en esas misiones como "demasiado tardíos, demasiado breves y demasiado dispersos". Según Voorhoeve, se pone excesivo énfasis en las operaciones militares y económicas, mientras que los aspectos de reconstrucción de los cuerpos policiales y judiciales reciben insuficiente atención. Voorhoeve señala que, en el período de diez años, dos tercios de los países que sufrieron conflictos armados o guerras civiles vuelven a desenterrar el hacha de guerra.
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