Fundamentalistas seculares en Occidente abusan de los principios de tolerancia y libertad de expresión para levantar una fachada hostil hacia otras culturas y religiones. Son palabras de la ministra holandesa de Ayuda al Desarrollo, Agnes van Ardenne en un comentario sobre la crisis de las viñetas de Mahoma. Su comentario fue publicado en el diario árabe al-Sharq al-Awsat.
Según la ministra, la postura de estos fundamentalistas seculares no es sola lamentable sino también peligrosa. El ejercicio de la libertad de expresión no es un fin en sí. Los intentos de presentar el debate como una cuestión de principios, son contra productivos y sólo agravan el conflicto.
Las declaraciones de Van Ardenne parecen estar diametralmente opuestas a la línea de sigue el Gabinete y ha causado irritación entre parlamentarios del VVD y del PvdA.
En una carta dirigida al Parlamento sobre el tema de las caricaturas de Mahoma, el ministro holandés de Relaciones Exteriores, Bernard Bot, calificó la libertad de expresión como "un derecho fundamental irrevocable". Durante una reunión de la Unión Europea, Bot se opuso a una declaración en la que se pedía perdón por las controvertidas viñetas.
Un parlamentario holandés del VVD opina que las declaraciones de la ministra son inaceptables, porque violan la política del Gabinete que defiende la libertad de expresión y de prensa como derechos absolutos.
Asimismo, un parlamentario del partido opositor PvdA considera inaceptables las declaraciones de Van Ardenne, porque contradicen la postura de la mayoría del Parlamento.
La crítica de la ministra Van Ardenne es motivada en parte por su procedencia democristiana, y en parte por un cambio de visión en el terreno de la ayuda al desarrollo. Expertos en el tema de ayuda al desarrollo están revalorando el papel positivo de la religión en el desarrollo de los pueblos. Así se puso de manifiesto en una conferencia que se celebró el pasado mes de septiembre en Holanda sobre Religión y el Desarrollo.
Al igual que otros conferencistas, Van Ardenne argumentó en esa conferencia que durante mucho tiempo la religión ha sido considerada, injustamente, como un impedimento para la modernización y el desarrollo. En lugar de combatir la religión, la ayuda al desarrollo debería acercarse a la conciencia religiosa de la gente e intentar, desde dentro, movilizar las fuerzas progresistas de la religión, específicamente la solidaridad con el prójimo, un principio que está presente en cada religión.
En su discurso, Van Ardenne atacó enérgicamente a los 'seculares radicales' como la controvertida política Ayaan Hirsi Ali, que se obsesionan con los aspectos negativos de la religión y se aprovechan de cualquier ocasión para borrar la religión totalmente del dominio público. Van Ardenne opina que Ayaan Hirsi Ali se olvida de que para mucha gente la religión es un apoyo en estos tiempos de cambios tan radicales.
En su más reciente comentario, Van Ardenne argumenta que el actual conflicto entre Occidente y el mundo islámico no es un choque de culturas, sino más bien un enfrentamiento entre el mundo secular y no secular. La tendencia de los seculares a descuidar la religión o incluso menospreciarla, lleva a la alineación y no a la reconciliación.
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