Los fumadores en Holanda quedan advertidos. Desde el 1 de julio está prohibido encender un cigarrillo en los cafés y restaurantes holandeses. La pregunta que surge es: ¿qué implicaciones va a tener esta prohibición para los muchos coffeeshops, esos famosos santuarios donde se puede adquirir y consumir drogas blandas? Numerosos propietarios de los coffeeshops temen que las autoridades aprovechen esta nueva normativa para tomar medidas contra ellos.
Desde un principio estaba claro que la prohibición de fumar se aplicaría en lugares públicos como hoteles, cafés y restaurantes, así como a discotecas, centros deportivos y salas de cine. La pregunta sin respuesta era si la prohibición se extendería también a los coffeshops.
En este tipo de establecimientos, de los que Holanda cuenta 700, cada cliente puede adquirir un máximo de 3 gramos de droga blanda por visita. Muchos clientes permanecen en el local para fumar un joint (porro) mientras saborea una taza de café o un refresco.
Sin excepción
Una mayoría parlamentaria era partidaria de excluir a los coffeshops de la prohibición. Cundía el temor de que el gobierno utilizara la normativa anti-tabaco para restringir a los coffeeshops, y así, subrepticiamente, agudizar la política de las drogas en Holanda. Pero el ministro de Salud Pública, Ab Klink, pasa por alto estas consideraciones: "en el futuro tampoco se podrá fumar en los coffeeshops". Sólo se podrá fumar en espacios separados, y la venta de drogas se realizará en lugares libres de humo.
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Un breve recorrido por varios coffeeshops en Holanda nos revela que a los propietarios y encargados les preocupa particularmente las consecuencias de la prohibición de fumar. Los dueños de muchos de estos establecimientos dicen no disponer de espacio o de dinero para reformar adecuadamente los mismos. Entonces ¿a dónde tendrán que ir los consumidores? Se pregunta el encargado de un coffeeshop en la ciudad de Tilburgo, El Morabet.
"Habrá personas que podrán fumarse un joint tranquilamente en su casa, pero muchos jóvenes no tienen esa posibilidad. Es una faena, ya que tampoco está permitido fumarlo en la calle. Si te para la policía fumando un "joint " en la calle, te lo quita con todas las consecuencias que eso conlleva."
Arremetida contra los coffeeshops
Pero lo que más temen todos los usuarios y encargados es que las autoridades locales - que son las responsables de controlar el cumplimiento de la prohibición - quieran deshacerse indirectamente de los coffeeshops.
Tomemos como ejemplo un coffeeshop en Tilburgo donde hace un tiempo se habían llevado a cabo duras acciones contra la llamada "política de la puerta trasera". Esta política implica que se permite la venta de drogas blandas en los coffeeshops pero no su abastecimiento. El encargado de este coffeeshop no quiere dar su opinión sobre la prohibición de fumar, pues teme atraer la atención de las autoridades y, por ese motivo, prefiere permanecer anónimo.
" El alcalde ha apuntado contra nosotros y ahora dispone de un arma cómoda para abordarnos. Sabemos de casos en los que se ha impuesto tres o cuatro multas por fumar y, luego, el cierre del local. La Cámara Baja debería estar más alerta a la manera en que los gobiernos locales manejan la nueva política. Pero, durante un tiempo levantan la voz , para luego, dar lugar al mayor de los silencios."
Molestias
El propietario del coffeeshop, El Morabet, también de Tilburgo, tiene una visión más pragmática de la situación que sus colegas. El no teme el cierre de su negocio ni pérdida de ventas a partir de hoy, pero prevé grandes problemas para los vecinos si los consumidores de drogas dejan de fumar en los shops. Y son las autoridades locales las que tendrán que resolver el problema.
"Se enfrentarán a problemas de los que solo se darán cuenta más tarde. Siempre pasa eso: tiene que ocurrir primero algo para que el gobierno entre en acción. Veremos ahora" dice el dueño de El Morabet.
La elaboración de la nueva normativa no ha estado exenta de oposición, y la prohibición de fumar en los coffeeshops ha agudizado la discusión. A los coffeeeshops se acude, después de todo, para fumar. Es como si se prohibiera el consumo de alcohol en los bares, se queja un parlamentario durante uno de los acalorados debates sobre este tema en el Parlamento de la Haya.
Etiqueta: cigarrillos, Coffeshops, drogas blandas, El Morabet
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