Holanda no experimentará con el cultivo de droga blanda. Si bien, en un principio, una mayoría en el Parlamento se mostró partidaria del experimento, el partido gubernamental VVD retiró su apoyo al plan. La decisión satisface al ministro de Justicia, Piet Hein Donner.
Aunque, oficialmente, está prohibida, en Holanda rige una política de tolerancia respecto a la venta de droga blanda, sustancia que se puede adquirir prácticamente en cada ciudad en los llamados coffeeshops. En el pasado, la producción de droga blanda se prohibió en la esperanza de que la medida conduciría a la reducción del consumo, pero en la práctica ocurrió todo lo contrario, y, con el paso del tiempo, ha surgido una densa red de producción ilegal que suministra droga blanda a la gran cantidad de coffeeshops.
Sobre todo en las grandes ciudades holandesas el circuito de la droga causa mucha molestia, pues el cultivo ilícito ocurre en viviendas, donde, ilegalmente, se obtiene corriente y se vierten pesticidas en las cloacas. Y naturalmente, no se pagan impuestos sobre las exorbitantes ganancias. Además, tanto la calidad como la potencia de la marihuana holandesa aumentaron mucho, lo que contribuyó a agravar los problemas de adicción.
En muchas ocasiones, el Parlamento holandés estudió las posibilidades para extraer la producción de la marihuana holandesa del circuito criminal. En general se coincide en que no es posible poner fin a la política de tolerancia respecto a la venta de droga blanda. Por esa razón, una mayoría del Parlamento quería iniciar un experimento con el cultivo restringido de marihuana. En la ciudad fronteriza de Maastricht, en el sur de Holanda, unos cultivadores obtendrían permiso para suministrar droga blanda a los coffeeshops, con lo que se podría combatir de manera más sencilla el comercio ilegal de droga y las molestias que causa.
Sin embargo, por temor a causar problemas con la Unión Europea, el ministro de Justicia, Piet Hein Donner, se opone decididamente al experimento, y, por tal razón, amenazó con dimitir en el caso de que el Parlamento aprobara el plan. Y el Legislativo cedió ante la amenaza. La iniciativa provenía del alcalde de Maastricht, Gert Leers, miembro del gubernamental partido demócrata cristiano CDA.
Leers lamenta la decisión del Parlamento, aunque no le sorprende el cambio de postura. El gubernamental VVD, que en un principio había apoyado la idea, retiró su apoyo tras que el ministro Donner amenazara con dimitir. Según Leers, Donner se ha comprometido a buscar una solución para la molestia causada por el cultivo ilegal de la marihuana. Por su parte, el alcalde desafía al titular a reducir los problemas en un cincuenta por ciento en un período de cinco años.
La política de Donner se concentra en la lucha contra todos los productores de la droga. El ministro argumenta que, si esa política tiene éxito, la molestia en las ciudades disminuirá automáticamente. Además, advierte que el experimento propuesto es incompatible con los tratados europeos y tiene un impacto negativo en la imagen de Holanda en Europa.
Ante todo, opina el ministro Donner, es necesario controlar la situación dentro de las fronteras nacionales y evitar la impresión de que Holanda quiera incluso ir más allá. Además, para poner fin al problema, Holanda necesita la cooperación de otros países europeos en la lucha contra los productores de la droga blanda, señala el ministro. Por último, Donner recuerda que en el seno de la Unión Europea crece la oposición a permitir a Holanda nuevos experimentos en el terreno de la droga.
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