A partir de este 1 de septiembre, los enfermos crónicos en Holanda podrán obtener marihuana en la farmacia, con receta médica. El Estado holandés ha contratado a dos personas para el cultivo de la hierba. El canabis del Estado estará a disposición de pacientes de SIDA y de cáncer que sufren muchos dolores o mareos como consecuencia de la quimioterapia, así como de enfermos de esclerosis múltiple y otros males que causan dolores intensos.
Para
Jeannette van Lier, paciente de esclerosis múltiple, fumar
marihuana es una solución estupenda. Según Van Lier,
el efecto de la hierba en cigarrillo es increíble. Cuando
sufre muchos dolores, se fuma un porro y los dolores desaparecen
por completo.
El Estado holandés contrató dos personas para el cultivo de la marihuana destinada a la venta en las farmacias. La producción que exceda lo necesario será destruida. Una nueva Oficina para el Cannabis Medicinal controla la calidad de la marihuana y se ocupa del suministro a las farmacias. Éstas sólo pueden comprar el cannabis por esta vía y no es los así llamados coffeeshops. Este sistema es necesario para cumplir el tratado de Naciones Unidas sobre estupefacientes. Un paquete con cinco gramos de marihuana cuesta entre 40 y 55 euros. Las compañías de seguros todavía tienen en estudio la posibilidad de abonar el costo.
El norteamericano James Burton, residente en Holanda, es uno de los dos cultivadores contratados por el Gobierno holandés. Burton suministra 10 kilos mensuales al Estado. Burton explica que en sus invernaderos, provistos de un rígido sistema de seguridad, hay dos mil plantas. El edificio es controlado por 39 cámaras, tres perros pastores alemanes y está en contacto directo con la policía. La marihuana es de primera y constante calidad, porque no se puede correr ningún riesgo, ya que sus destinatarios son pacientes con un estado de salud débil. Además, el médico necesita controlar el efecto del cannabis en cada paciente.
Burton explica que él mismo comenzó a fumar marihuana a los 18 años y notó que la droga tenía un efecto positivo sobre su enfermedad ocular hereditaria, el glaucoma. Los medicamentos convencionales no le sirvieron, pero gracias a la marihuana, Burton no quedó ciego como muchos de sus familiares.
Los científicos en Estados Unidos estaban muy interesados en su caso y le dieron marihuana medicinal. Sin embargo, al llegar al poder el presidente Ronald Reagan, con su rígida política anti-drogas, el experimento fue cancelado y Burton detenido, porque cultivaba el cannabis en su ático. Tras su puesta en libertad emigró a Holanda, donde podía conseguir marihuana sin riesgos judiciales.
Holanda es el primer país que pone en farmacias la marihuana medicinal, pero otros países podrían seguir su ejemplo dentro de poco. En estos momentos Alemania,, España y Gran Bretaña investigan las posibilidades de hacerlo, e incluso hay Estados norteamericanos que muestran un gran interés en el tema.
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