El primero de julio entra en vigor en Holanda la ley que prohíbe fumar en los restaurantes, bares y hoteles. No escapan a la nueva reglamentación los coffeeshops, los locales donde se vende y consume cannabis, marihuana y hachís. Lo curioso es que el ministerio de Salud Pública exceptuará el consumo de estas drogas blandas, siempre que no se mezclen con tabaco.
La ley establece que, a partir del martes, no se podrá fumar en los hoteles, restaurantes y cafés, ni en discotecas, teatros, cines y podios de espectáculos, o dentro de dependencias deportivas, centros de compras y salas de conferencias. En cambio, se podrá hacer en la calle, en los espacios privados y en espacios cerrados, especialmente habilitados (por ejemplo, dentro de cabinas vidriadas con extractores de aire).
Pero ni el cannabis ni la marihuana ni el hachís son derivados del tabaco. El ministro holandés de Sanidad, Ad Klink, lo dejó en claro en una respuesta a la Segunda Cámara, en marzo pasado. Los consumidores de tabaco y de cigarrillos mezclados con drogas blandas tendrán que refugiarse en las cabinas para fumadores o salir al exterior.
Si se infringe la ley, los propietarios de estos locales correrán el riesgo de ser multados con sumas que van de los 300 euros (unos 470 dólares) a los 2.400 euros (unos 3.700 dólares), si la infracción persiste. En todos los casos, es el Ministerio de Salud el que determina el valor de la multa y para ese fin contará con un ejército de 200 inspectores.
El humo sale a la calle
Esta ley no satisface a los parroquianos que frecuentan los coffeeshops ni a muchos políticos que temen un cambio "fundamental" de la política de tolerancia con las drogas blandas.
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Los críticos de la legislación anti-tabaco se preguntan si con la excepción hecha para los coffeeshops no se estaría incitando al consumo de cannabis y marihuana en su estado puro, sin tabaco. Además, fomentaría el consumo en la calle, ocasionando molestias a los transeúntes.
Estas voces califican de ridícula la autorización para la droga blanda, permitiendo su consumo en el local, mientras que a los fumadores de tabaco se los recluirá en un espacio aislado.
Pero también los hay que apoyan la medida. Una investigación de la empresa TNS NIPO, a solicitud del sector de la hostelería, revela que el 69 por ciento de la población está a favor y que el 60 por ciento del personal del sector no fuma, una de las razones principales de su implementación.
Se estima que alrededor de 3,7 millones de holandeses son fumadores. Esto equivale a un cuarto de la población por encima de los 12 años de edad.
No obstante, desde el año 2000 el número de fumadores disminuyó, a un ritmo de 100 mil por año. Parte del éxito habría que atribuirlo a la ley que se aplica desde enero de 2004 en los lugares públicos, como en las oficinas, transportes públicos y estaciones.
Resistencia a la ley anti-tabaco
Los fumadores empedernidos guardan, pese a todo, una esperanza. En Bélgica y Alemania, la prohibición apenas se sostuvo. En muchas ciudades fracasó porque los empleadores se resistieron a invertir en cabinas para fumadores.
Mientras tanto, en Holanda se propagan las acciones de protesta contra la ley. El domingo 29, un café de Nijmegen convoca a "fumar hasta que te mueras" ("Rook je Rot"). El local proveerá cigarrillos gratuitos y organizará pruebas de puros.
También en la web circula una iniciativa peculiar. El grupo de rock Dinges, de la ciudad de Leeuwarden, compuso una canción de protesta y lidera la convocatoria a una concentración en la plaza del Dam, en Ámsterdam, un día antes de la entrada en vigor de la medida.
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