En los últimos años, se ha registrado en Holanda un fuerte crecimiento del número de incidentes relacionados al consumo de hongos alucinógenos: de 70 en el año 2005 a 128 en el 2006. La Cámara de Diputados holandesa quiere prohibir la venta de setas psicodélicas.
El sabor de los hongos alucinógenos mexicanos es similar al puerro. Nuestro colega Maarten decidió ingerir la mitad de una porción de hongos (15 gramos) para saber qué se siente en un "viaje" bajo el efecto de estas setas.
Preparativos
Importante es tomar las necesarias precauciones para tener un viaje seguro. Para ello, se consultó al amsterdamés Gerben Hellinga, de 72 años de edad, quien tiene amplia experiencia en el uso de hongos alucinógenos. Hellinga aconseja hacerlo junto con alguien que ya tenga experiencia, y en medio de la naturaleza. Recomienda llevar alimentos y bebidas, e insiste en que no se combine el uso de setas con el de alcohol o marihuana.
Intensos colores
El equipo eligió un lugar ideal para el experimento: los campos de brezales que se encuentran entre las localidades de Hilversum y Laren. Llevaron chocolates, refrescos y suplementos de energía. Un viaje psicodélico con hongos puede durar horas, y consume mucha energía.
Los efectos de los hongos comienzan a hacerse sentir una media hora después de haberlos ingerido. "Si giro la cabeza, tengo la sensación de que el campo visual se mueve con retraso. Y los colores son mucho más intensos, principalmente el morado de los brezales", narra Maarten.
Suicidio
Las setas se compraron en la tienda de drogas naturales Innerspace, en Ámsterdam. "No usar con alcohol", advierte con gruesas letras la etiqueta del paquete. Los vendedores de hongos han tomado más precauciones desde que una turista francesa de 17 años de edad cometiera suicidio en marzo, saltando del techo del museo Nemo de Ámsterdam. La joven habría consumido hongos alucinógenos, y los padres responsabilizaron al Estado holandés de su muerte.
Según cifras del Servicio de Salud Pública de Ámsterdam, el 92% de las personas involucradas en incidentes con hongos entre el 2004 y el 2006 provenía del extranjero. Más de la mitad tenía menos de 25 años de edad. Esta información confirma la imagen del turista joven e insensato que viene a la "pecadora" Ámsterdam para hacer uso y abuso de cuanta droga pueda encontrar.
Necedad
Gerben Hellinga condena categóricamente esta forma de consumir drogas psicodélicas. El amsterdamés opina que si se informa adecuadamente a la gente, y ésta de todas formas decide hacer un uso inapropiado de las drogas, son ellas las responsables de lo que pueda ocurrir. "Si uno se emborracha como una cuba y se mete de todo en el cuerpo, es muy probable que ocurran accidentes", dice Hellinga. "Pero eso es responsabilidad de cada uno. El Estado no tiene nada que ver en el asunto. Si la gente quiere ser estúpida, entonces que lo sea."
Granadas y LSD
El diputado liberal Fred Teeven tiene una opinión muy diferente. Teeven es uno de los que aboga por prohibir la venta de hongos alucinógenos. "Los riesgos que el consumo de hongos implica son tan grandes, que debe prohibirse su venta", explica el diputado. "Tampoco vendemos granadas de mano o armas automáticas. La venta de heroína, cocaína y LSD también está prohibida."
Teeven rechaza las anécdotas sobre lo placentero que puede ser el consumo de setas psicodélicas. "Por supuesto que en muchos casos no pasa nada, pero en relación con otras drogas, los hongos ocasionan demasiados problemas. Son drogas duras con efectos impredecibles, como alucinaciones. Algunas personas llegan a sufrir ataques sicóticos y creen que pueden volar. Tampoco es cierto que los hongos sólo son peligrosos si se los combina con otras sustancias, como alcohol. Se conocen casos de personas que tuvieron problemas aún cuando no consumieron más que hongos. Desgraciadamente he tenido que hablar con muchos padres cuyos hijos regresaron a casa sintiéndose muy mal, y que a gatas se salvaron de la muerte. Por eso insisto en que se suspenda el comercio de esa basura".
Conflictos políticos
Las tiendas de drogas naturales temen que una prohibición conduzca al comercio ilegal en hongos. El público ya no tendría acceso a la información que las tiendas hoy día brindan. Además, el cultivo de hongos es muy fácil. Simplemente hay que arrojar unas esporas en un recipiente con tierra, y esperar. No se necesita lámparas especiales ni rociadores, como en el caso del cultivo de marihuana.
Además resta la pregunta de si una prohibición de la venta de hongos psicodélicos es políticamente realizable. Aunque sí hay una mayoría en la Cámara de Diputados a favor de la prohibición, los partidos que integran la coalición de gobierno no han logrado un acuerdo respecto al tema. Los democristianos y la Unión Cristiana apoyan la moción, mientras que los socialdemócratas se oponen. El ministro de Salud Pública, el democristiano Ab Klink, debe tomar una decisión, pero ya ha dejado entrever que se inclina más por establecer una edad mínima de 18 años para los compradores, y que se disminuya el número de tiendas de drogas naturales.
Abeja iridiscente
Ya hace una hora que Maarten consumió los hongos, y el viaje ha llegado al clímax. Los colores se han vuelto aún más intensos. Resulta difícil calcular distancias, y se pierde la noción del tiempo. Maarten deja de hablar al ver pasar a una abeja. Nada del otro mundo, uno pensaría, pero para alguien bajo la influencia de las setas mágicas, una abeja puede ser muy grande y brillante.
Dos días más tarde, Maarten recuerda la experiencia. "Fue interesante vivir los efectos de los hongos. En un momento dado me sentí un poco irritado, y quería que el viaje terminara. Pero decir que es peligroso, bueno, eso me parece un poco exagerado".
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