En una misiva a su homólogo holandés, Jan Peter Balkenende, el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, ha protestado contra el plan de desplazar varios coffeeshops del centro de la ciudad de Maastricht, hacia la frontera con Bélgica.
Muchos de los clientes que compran hachís y marihuana en este tipo de tiendas, provienen de Francia y Bélgica. El jefe del Gobierno belga opina que los planes violan el tratado europeo de Schengen, según el cual la legislación nacional en materia de droga no debe ser fuente de molestias a los países vecinos.
A su juicio, el plan de trasladar los coffeeshops no es ninguna muestra de "buena vecindad". En anteriores reuniones, Balkenende había prometido actuar conforme los acuerdos de "buena vecindad". Además, los planes violarían el actual pacto gubernamental holandés. Por tanto, Verhofstadt pide a Balkenende que impida el traslado. Por el momento, un portavoz del Primer Ministro holandés se ha abstenido de reaccionar porque el jefe de Gobierno aún no había leído la carta.
Por su parte, anteriormente esta semana, el ministro belga del Interior, Patrick Dewael, anunció que presentará el caso al Consejo Europeo de Ministros del Interior y de Justicia. Dewael opina que, en materia de droga, Holanda ha optado por la política de tolerancia, y una de las consecuencias de esta política es el turismo de la droga, cuya solución corresponde a Holanda.
El consejo municipal de Maastricht aprobó el plan de trasladar siete de los dieciséis coffeeshops a las afueras de la ciudad, algunos de los cuales cerca de la frontera con Bélgica. El país vecino protesta, porque la presencia de coffeeshops cerca de su frontera, alentaría el consumo de la droga blanda entre los belgas.
El alcalde de Maastricht, Gerd Leers, califica la carta de Verhofstadt de "maniobra electoral". Dentro de poco se celebran elecciones en Bélgica y Verhofstadt quiere atraer la atención del electorado, opina el alcalde, quien señala además que su ciudad sufre las consecuencias negativas del turismo belga en busca de droga. Leers opina que Verhofstadt debería adaptar la legislación belga. El hecho de que en Bélgica alguien puede poseer una pequeña cantidad de droga blanda, mientras que el comercio está prohibido, motiva a los belgas a comprar droga en Holanda, lo cual, según el alcalde de Maastricht, ocasiona problemas en su ciudad.
En su carta, el Primer Ministro belga hace referencia a la cooperación policial y judicial en la región alrededor de la ciudad de Terneuzen, en el este de Holanda, donde se producen también problemas con turistas que compran droga blanda.
Verhofstadt considera que esa clase de cooperación debería producirse también en Maastricht. La ciudad de Terneuzen quiere también trasladar varios coffeeshops hacia la frontera. El alcalde de la ciudad, Jan Lonink, quería construir una especie de "drive-in" para la droga blanda, un "Mac-droga" , para los consumidores provenientes del extranjero.
Un treinta por ciento de los clientes de los coffeeshops en Terneuzen viene de Francia y un 60 por ciento de Bélgica. Los planes de Lonink causaron una ola de protesta, de los municipios vecinos en Bélgica y del gobernador de provincia.
John Schenkels, el alcalde de la ciudad vecina de Zelzate opina que, a largo plazo, el consumo de la droga blanda desemboca en una adicción a la droga dura. Además, estima que es inaceptable que él tenga que hacer uso de su fuerza policial para combatir la molestia que es originada en los coffeeshops de Terneuzen.
Etiqueta: actualidades, America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa, Holanda, internet, latinoamerica, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef