Holanda no presta suficiente atención a las víctimas de Srebrenica. La atención se ha concentrado en el papel que Holanda desempeño en drama que originó la caída del enclave bosnio en 1995. Así opina la historiadora Selma Leijdesdorff. Durante seis años, Leijesdorff ha anotado detalladamente los relatos de las mujeres de Srebrenica para poder entender mejor lo que pasó durante la masacre cometida por los serbios en el enclave musulmán bosnio. La historiadora ha presentado hoy su libro "Dejar atrás el vacío".
Sobre la caída de Srebrenica se ha dicho mucho. El Instituto Holandés de Documentación de Guerra, NIOD, efectuó un profundo estudio. Se realizó una encuesta parlamentaria, se filmaron documentales y se escribieron varios libros sobre la mayor masacre cometida después de la Segunda Guerra Mundial, cuando 7.000 hombres musulmanes de Srebrenica fueron asesinados.
La historia de las víctimas
Pero según la historiadora Leijdesdorffs, faltaba hasta la fecha la historia de las víctimas. Sólo con esa historia la imagen del genocidio está completa.
Leijdesdorff señala que a pesar de todo el dinero que se gastó, no se sabe nada sobre las víctimas. Nadie se atrevió u opinó que valía la pena ir a verlas, escucharles, dice la historiadora.
El objetivo de su libro no es acusar a los cascos azules holandeses, que estaban presentes cuando se produjo la tragedia, aunque en el libro se describen crímenes cometidos los militares holandeses. Según Leijdesdorff, Holanda estuvo, sobretodo, obsesionada con su propia responsabilidad en la matanza.
"El terrible secreto"
Durante seis años, la historiadora ha recogido testimonios. Le costó mucho tiempo ganarse la confianza de las mujeres, para que le contaran sus experiencias traumáticas. La mayoría opina que Holanda nunca las ha tomado en serio y que nunca han recibido una respuesta a la pregunta de por qué pudo pasar lo que pasó en Srebrenica. Siempre se hacía alusión a la confidencialidad de los documentos. Leijdesdorff dice que es "el terrible secreto" de Srebrenica. Sólo el ex presidente norteamericano, Bill Clinton, y los demás líderes de gobierno que decidieron no intervenir durante la caída del enclave de Srebrenica, conocen la verdad. Para las sobrevivientes siguen las incógnitas.
Leijdesdorff señala: "sabemos que hay verdaderas víctimas. Se puede conocer su visión sobre los acontecimientos, lo que han vivido, sus incógnitas, dónde están sus hijos, sus maridos, sus hermanos... No reciben respuestas. Holanda ha fracasado porque no ha ayudado a buscar una respuesta a esas preguntas, opina la historiadora.
Dos juicios
Sin embargo, no es cierto Holanda no haya prestado atención a las mujeres de Srebrenica. Militares, políticos y personal humanitario de Holanda han hablado en diversas ocasiones con los familiares. Las mujeres han iniciado- con la ayuda de abogados holandeses- dos juicios contra el Estado holandés para exigir daños y perjuicios y para forzar a que se celebre un juicio sobre el comportamiento de Holanda en la protección del enclave.
Pero Leijdesdorff dice que también en estos casos nunca se ha prestado suficiente atención a los testimonios de las víctimas. Se decía que las mujeres eran manipuladas por hombres que intentan conseguir una indemnización.
Ascendencia judía
La ascendencia judía de Leijdesdorff ha desempeñado un papel importante en la tarea de escribir el libro, por la semejanza de los acontecimientos con la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, Holanda tuvo problemas en reconocer que muchos judíos fueron deportados desde su territorio. El compromiso de Leijdesdorff con este tema tiene todo que ver con su propio pasado, "Toda mi infancia he oído las historias de las víctimas", dice la historiadora.
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