"No se trata de un homenaje, sino de una reparación del honor". Así calificó el ministro holandés de Defensa, Henk Kamp, la ceremonia realizada este lunes, en la que se condecoró a los militares holandeses que vivieron la caída del enclave bosnio de Srebrenica en 1995. Diferentes grupos de acción consideran el tributo como fuera de lugar, argumentando que los militares holandeses no hicieron nada para evitar la masacre de 7.000 bosnios en manos de tropas serbias.
Según el ministro Kamp, las acusaciones contra el batallón de infantería Dutchbat III son injustas. Los militares holandeses pertenecientes a dicho batallón han sido desprestigiados por no evitar la caída del enclave y por no poder proteger a la población.
Kamp considera que la distinción que los militares ahora reciben es apropiada, ya que en su momento, fue la sociedad holandesa en su totalidad la que los envió a Srebrenica. Durante la entrega de las condecoraciones, el político señaló la falta de reconocimiento de que los militares hicieron lo mejor posible bajo condiciones muy desfavorables. Los 500 militares que participaron en la ceremonia se mostraron satisfechos con la condecoración.
El ministro holandés sostiene que no es la culpa de Dutchbat que las tropas serbias, bajo el mando del general Ratko Mladic, hayan logrado hacerse con el enclave. La caída del enclave y la subsiguiente masacre, representaban el fracaso de la comunidad internacional en su esfuerzo para poner fin a la guerra en la antigua Yugoslavia.
Kamp dijo además que era una vergüenza que Mladic y su superior, Radovan Karadzic, aún no hayan sido detenidos para juzgarlos en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, con sede en La Haya, por el asesinato de los 7.000 bosnios.
Sin embargo, varios grupos de acción opinan que estas condecoraciones dan un mensaje equívoco. Según Dion van der Berg, del Consejo Intereclesiástico para la Paz, el Gobierno holandés decide así ignorar el sufrimiento de los familiares de las víctimas, y sospecha que La Haya quiere con esta ceremonia cerrar definitivamente el capítulo de Srebrenica. Van der Berg opina que esto no es posible sin que el Gobierno holandés pida oficialmente disculpas a los familiares de los muertos en la masacre.
Cabe destacar que de los 800 militares holandeses que se encontraban en Srebrenica, unos 200 no fueron a la ceremonia. Aparentemente, ellos también opinan que no hay razón alguna para ser condecorado.
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