Un numeroso grupo de solicitantes de asilo procedentes de Srebrenica ha sido víctima de arbitrariedad y negligencia por parte del Servicio de Inmigración y Naturalización holandés, IND. Así lo afirma el periodista Freek van Workum, quien investigó un segundo grupo de peticiones de asilo.
El antiguo periodista del diario Gelderlander opina que un tratamiento correcto de estas peticiones ha sido excepción, más que regla. Este segundo grupo de personas que solicitó asilo en Holanda a partir de febrero del año 2000, también tiene derecho a un tratamiento indulgente de su petición al igual que los refugiados de Srebrenica que lo hicieron con anterioridad. Así lo ha demandado reiteradamente la Cámara Baja a la ministra de Extranjería e Inmigración, Rita Verdonk, en relación con la "especial implicación de Holanda en la caída de Srebrenica, en 1995". Van Workum opina, que desde el mismo comienzo, la política aplicada a ese grupo ha sido una de rechazo, y además denuncia que tanto el Ministerio de Extranjería e Inmigración como el IND rozaron los límites marcados por las leyes de inmigración, las cuales, en numerosas ocasiones, fueron incluso vulneradas.
El interés de Van Workum fue despertado por una mujer proveniente de Srebrenica que realiza labores domésticas en su domicilio, y que le pidió que revisara su expediente ya que el IND había rechazado su petición de asilo. La mujer volvió a contraer matrimonio en Bosnia tras el asesinato de su esposo en Srebrenica en 1995. Cinco años después, la mujer sufrió tan severos maltratos por parte de extremistas serbios en Tuzla, que perdió al hijo que llevaba en el vientre, razón por la cual decidió abandonar su país y solicitar asilo en Holanda. En una carta, Van Workum expuso el caso de esta mujer a la ministra Verdonk, quien posteriormente le concede un permiso de residencia.
Lo sucedido llega a oídos de otros solicitantes de asilo de Srebrenica, quienes también acuden a Van Workum en busca de ayuda. Tras leer los correspondientes expedientes, el periodista comprueba grandes deficiencias y omisiones, a raíz de las cuales, desde el mismo comienzo, muchas peticiones no tenían la menor posibilidad de ser aceptadas. Todo ello despertó las sospechas del periodista, quien comprendió que ocurrían irregularidades con las peticiones de asilo presentadas por este segundo grupo. Con tal fin, visitó todos los Centros de Acogida de Refugiados en Holanda y conversó exhaustivamente con aproximadamente 160 refugiados, cuyas demandas habían sido denegadas en primera instancia por el IND. Tras una intervención de un juez, se concedió permiso de residencia a 65 solicitantes cuyas peticiones habían sido rechazadas con anterioridad.
Van Workum escuchó dolorosas historias de víctimas de la violencia serbia en el este de Bosnia, como la narrada por una mujer que, en julio de 1995, buscó protección para ella y su bebé en el campamento de las Fuerzas holandesas de la ONU, conocidas como Duchtbat, en la ciudad de Potocari. Al anochecer, cuando el pequeño comenzó a llorar, un serbio armado se dirigió a la mujer para ordenarle que hiciera callar al bebe, mas, al no conseguirlo la madre, el hombre decapitó al niño. Pese a que la mujer también perdió a su marido y a su hermano en Srebrenica, no ha obtenido el permiso de residencia ya que, según el IND, su petición de asilo llegó tarde.
Entre tanto, el reportero holandés ha presentado todos los 160 expedientes de solicitantes de asilo de Srebrenica a la Cámara Baja para que los legisladores se pongan al tanto de la situación. Según Va Workum, los documentos demuestran que la indulgencia que emana la Cámara Baja respecto a estos refugiados es aparente. Además, señala que ésta es la primera vez que la Cámara Baja y la prensa holandesa tienen acceso a un gran número de expedientes procedentes de un grupo de investigación.
Por su parte, el IND rechaza toda acusación e informa que, en virtud de la ley y las normativas sobre solicitantes de asilo de Srebrenica, no le está permitido facilitar información sobre casos individuales.
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