La mortandad infantil en China ha descendido notablemente en los últimos 10 años. En el país de "la política de un sólo hijo" se trata con mucho cuidado a los bebés. Mejor dicho a los bebés varones, ya que todavía sigue muriendo un 20% más de niñas que de niños antes de su primer año de edad. Las cifras rigen tanto para la ciudad como para las zonas rurales.
Hay mucha actividad en las salas de maternidad de los hospitales de Pekín. Este año tenemos un "babyboom" (explosión de nacimientos. red) dice la ginecóloga Zhou Li. Debido al próspero año del Cerdo de Oro, según la astrología china, el país registra una alta cifra de nacimientos. Estos bebés son más felices que los niños nacidos hace 12 años bajo el mismo signo zodiacal. La mortandad natal fue reducida en la década de los 90 a algo más de la mitad y la mortandad infantil de niños hasta cinco años aún disminuyó más.
Henk Bekedam, director del departamento chino de la Organización Mundial de la Salud expresa cierta satisfacción. Bekendam afirma que: "China está progresando, al menos a distancia. Pero si entras en detalles, observamos grandes diferencias. Las grandes ciudades del este del país son comparables a Holanda, pero si te desplazas a las alejadas zonas rurales del oeste de China, allí se registra una mortandad natal casi diez veces más alta".
El pediatra Nathaneal Goldman conoce bien el contraste. Cuando llegó por primera vez a China, en el año 1996, trabajó en la zona rural de la atrasada provincia Guangxi. Ahora trabaja en una de las mejores clínicas privadas de Pekín. Dos mundos diferentes, afirma Goldman. En la zona rural no disponen de instrumentos, ni de personal, ni siquiera de un sistema que ofrezca una buena atención sanitaria.
"Existen numerosos programas de vacunación para los niños, pero yo he visto con cuanta negligencia se trata a las vacunas que, a veces no se guardan bajo la temperatura adecuada. La cuestión es si todavía son efectivas. De todas maneras, a los niños de las zonas alejadas, no les llegan nunca las vacunas".
Mayor contraste con Pekín es inimaginable. Allí los controles son gratuitos el primer año y los padres tienen la opción entre vacunas locales o importadas. Goldman atribuye la disminución de la mortandad natal, sobretodo, a la urbanización que acompaña al rápido crecimiento económico de China. En opinión de Bekedam, la accesibilidad de los hospitales es un factor crucial. De todos los recién nacidos que mueren antes del primer año de vida, el 63% fallece durante su primer mes y la mayoría, la primera semana. Pero, desafortunadamente, el acceso al hospital no está al alcance de todos, añade Bekedam. "También en las grandes ciudades vemos un gran contraste entre los capitalinos registrados y los inmigrantes del campo. Este último grupo no tiene acceso al sistema sanitario regular. Y no se trata, ni mucho menos, de un grupo pequeño en China", manifiesta Bekedam.
Aproximadamente unos 200 millones de inmigrantes del campo trabajan en las ciudades. Aunque oficialmente, todo parto debe tener lugar en el hospital, aproximadamente la mitad de las mujeres que provienen del campo dan a luz en casa, simplemente porque no pueden afrontar los gastos del hospital. Tan alarmante como el contraste entre la ciudad y el campo es la diferencia que existe en entre niños y niñas. A pesar de que la política de un sólo hijo ha tenido un efecto positivo en la disminución de mortandad materna y, probablemente, también en la mortandad infantil, está también el otro lado de la moneda. A escala mundial se registra un mayor índice de mortandad infantil en los niños que en las niñas. La excepción son China, India, Nepal y Pakistán. China a la cabeza. Las niñas tienen una mayor probabilidad de morir antes de su primer año de vida que los niños.
Bekedam afirma "que esa cuestión es muy preocupante. Todavía no se dispone de datos concretos pero creemos que el comportamiento de los padres podría jugar un papel relevante. Quizás se espere demasiado tiempo para acudir al hospital. Nosotros somos conscientes de esas diferencias, como también nos preocupa la desigual proporción en los recién nacidos".
Debido a la tradicional preferencia por varones en combinación con las técnicas modernas como las ecografías, para determinar el sexo durante el embarazo, de cada 100 niñas, nacen nada más ni nada menos que 118 niños. En países como Holanda la relación es 100 niñas por cada 105 niños). El Dr. Zhou Li cuenta que la nueva legislación no permite a los médicos utilizar la ecografía para anticipar el sexo del feto a los padres. Pero, por supuesto, los padres preguntan.
Zhou Li: "Todo el mundo lo quiere saber. La mayoría con el simple propósito de ver qué tipo de ropa deben comprar. Otros, los campesinos de las zonas rurales, quieren un varón. Si es niña, se procede a un aborto. Se trata de un grave problema social que, según las autoridades, puede afectar a la estabilidad social. Por eso, otros médicos, en los que me incluyo yo, apoyamos la política del Gobierno y no revelamos el sexo del bebé a los futuros padres".
De las cifras se desprende que no todos los médicos son tan fieles a la autoridad. Xie Lihua es una prominente feminista china activa en la suerte de las mujeres campesinas y migrantes de las grandes ciudades. A pesar de su condición de feminista, comprende por qué los campesinos prefieren un varón. "Tienes que comprender por qué los campesinos abortan, regalan o abandonan sus hijas. Son tan pobres... No hay jubilaciones ni cuidados sanitarios para los campesinos. Por eso quieren un varón que les cuide cuando estén enfermos o se hagan viejos. El Gobierno chino tiene que flexibilizar la política de un sólo hijo hacia dos hijos y ofrecer cuidados sanitarios y un sistema de previsión de jubilaciones para los campesinos. Sólo entonces podrán tener las niñas una oportunidad justa".
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