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Yakarta, educación básica

Pieternel Gruppen en Michel Walraven

09-07-2007

La Escuela Flamboyan, en Yakarta, es una de las tantas escuelas básicas en Indonesia, y también aquí los niños comienzan la jornada cantando. La Escuela Flamboyan está ubicada en Karet Tingsin, una zona de chabolas en medio de los barrios de lujo y los rascacielos de Yakarta. Muchos de sus habitantes son jornaleros o están cesantes. Para los niños allí no había escuela, hasta que hace un par de años un grupo de madres tomó la iniciativa de dar ellas mismas educación a los pequeños. Gratis y con especial atención a los más chiquitos.

 El proyecto escolar, llamado Flamboyan, consiguió el apoyo del  Plan Indonesia y de una organización musulmana de ayuda social (Education and Mental Source of Allah Religion). Estas dos organizaciones no gubernamentales ayudan a las madres con los gastos básicos y la redacción de las materias escolares.

La enseñanza: un lujo
En una de las sencillas salas de clases le pregunto a una de las niñas cómo se llama. Su nombre es Shinta  tiene cinco años y cuenta que está aprendiendo a cantar, escribir, calcular, a dibujar y a rezar.
Flamboyan era la única escuela gratuita en el barrio. La madre de Shinta afirma que en las escuelas normales los costes son demasiado alto y que una familia normal no lo puede pagar.

De acuerdo a las cifras oficiales, en Indonesia las cosas no van mal en educación, que cuenta con uno de los presupuestos más pesados para el erario público. Nada menos que el 94 por ciento de los niños comienza la educación básica, y en Yakarta el porcentaje es incluso más alto. Es así que Indonesia tiene mejores estadísticas que la mayoría de los países de la región. Por lo mismo muchos piensan que el objetivo del milenio número dos, enseñanza básica para cada niño, podrá ser alcanzado en este país.

Erik Bentzen trabaja como oficial de educación en la oficina de UNICEF en Yakarta, y matiza el valor de estas cifras:"Por supuesto que son porcentajes altos, y eso es bueno, pero también hay que fijarse en cuántos niños terminan la escuela básica. Un cuarto de ellos no pasan el tercer año de la básica. La pobreza es una de las causas principales de este hecho: incluso cuando en principio la educación es gratuita, los padres tienen que financiar los libros escolares y los uniformes, que a menudo son muy caros".

 La pobreza
Hay aspectos como la educación que son mejor en Yakarta que en provincias, pero a pesar de algunos avances, cerca de un tercio de los 10 millones de habitantes de la capital indonesia por debajo del umbral de la pobreza.

Estamos de regreso en el barrio Karet Tingsin, donde la pobreza asoma por todas partes. La Escuela Flamboyan se levanta junto a un río altamente contaminado. En un par de sencillas aulas los pequeños reciben lecciones de las madres del barrio. Una de ellas es Ibu Daryo. Sin percibir pago alguno, ella y sus colegas educan a cerca de cuarenta menores: "Queremos dar a nuestros niños una buena base educacional. Pero nuestras madres no solamente dan clases sino que además recorren el barrio y hablan con otros padres para estimularlos a que manden a sus hijos a Flamboyan".

Otra madre de un escolar, Ibu Istari, explica Annas uma niña pequeña recibe clases en su escuela porque sus padres trabajan mucho. Su madre es costurera. Su padre busca trabajo pero no siempre encuentra. En definitiva, los vecinos se compadecieron de Annas y se preocupan de que asista a la escuela.

Flamboyan crece. Por el momento hay cerca de 40 alumnos. La madre profesora Ibu Daryo dice que la calidad de las lecciones es cada vez mejor. Al mismo tiempo afirma:"Está muy bien que hasta ahora hayamos trabajado con diferentes ONG's, pero la escuela todavía no está inscrita en el ministerio de Educación. Esperamos, si todo sale bien, conseguir también esa inscripción". 

A la espera de subsidio
Si la Escuela Flamboyan cumple con los criterios de calidad exigidos y entra en los registros del ministerio, podrá acceder a los subsidios estatales. Esto significaría que la calidad educativa podría seguir mejorando. Pero, la calidad es justamente uno de los problemas de las escuelas indonesias.

A pesar de ello se observan avances, especialmente en las escuelas públicas donde una nueva ley obliga a la dirección del establecimiento a informar detalladamente sobre el destino del presupuesto. Esto lo hacen a menudo junto con los padres.

Erik Bentzen dice: "¿Cómo gasta el dinero la dirección de la escuela? ¿Cuánto va al mantenimiento del local, cuánto a los materiales para las clases? Pero los padres también pueden tener más influencia en la composición de las clases. En nuestra opinión los padres deben estar comprometidos con la educación de sus hijos".

De manera lenta pero segura, el sistema educacional indonesio está mejorando. No tanto gracias al Estado, sino principalmente a los propios padres.

Etiqueta: hambre, igualdad de género, medio ambiente, mortalidad infantil, Objetivos del Milenio, pobreza, salud materna, SIDA

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