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Las amenazas para una prensa libre

Eric Beauchemin

03-05-2008

Las guerras y las facciones armadas no son las únicas amenazas a las que se enfrentan los periodistas. En algunos países, el propio Gobierno amenaza y acosa a los informadores. Un ejemplo relevante es Camerún, país que ocupa el puesto 111 en el Índice Mundial de Libertad de Prensa, pero probablemente descenderá varios puestos más a raíz del cierre de tres emisoras de radio en los últimos meses.

pius-Njwae240.jpgUn informador en particular ha sufrido el enojo de las autoridades con la prensa independiente. Su nombre es Pius Njawe, fundador y editor del periódico independiente más importante de Camerún, Le Messager. Durante los últimos 30 años, ha sido apresado, detenido, o encarcelado un total de 126 veces. Su primera detención tuvo lugar a los 19 años de edad, cuando colaboró en la publicación de noticias referentes al descubrimiento de petróleo en Camerún. Unos años después, Pius Njawe fue torturado por primera vez a raíz de la publicación de un artículo sobre los pobres resultados de los estudiantes en los exámenes de admisión en un instituto de enseñanza media de la ciudad portuaria de Doula, donde él vive y trabaja.

"Las autoridades creían que yo había escrito el artículo para desacreditar al sistema de enseñanza. Me llevaron ante la BMM, una unidad militar especial que tortura a la gente. Realmente me torturaron, me azotaron con un látigo y me sentaron en una silla eléctrica. Allí me retuvieron durante todo un día, y luego me dejaron ir, pero con la obligación de volver al día siguiente. Fui a hablar con el director de la escuela que me había mostrado los resultados de los exámenes de admisión. Me dijo que debería decirles que fueran a verle a él directamente. Así lo hice al día siguiente. Descubrieron que los resultados eran aún peor que los publicados en mi artículo. Tan sólo entonces me dejaron en paz."

Pius Njawe ríe entre dientes con frecuencia cuando relata que otros artículos igual de inocuos le habían puesto también en problemas. Ha conservado meticulosamente una lista de cada uno de los problemas que ha tenido con las autoridades. La detención más seria resultó en 10 meses de prisión.

"Me detuvieron arbitrariamente en la Navidad de 1997, porque había publicado un artículo sobre el estado de salud del presidente, Paul Biya. Durante la final de la liga de fútbol de Camerún, el mandatario fue al salón presidencial en la primera mitad del partido y no regresó en todo el segundo tiempo. Todo el mundo lo sabía porque la televisión nacional mostró su silla vacía. Lo que ocurrió es que el Presidente había sufrido un ataque cardiaco, y a las nueve personas que estaban presentes se les dijo que guardaran silencio sobre lo ocurrido. Desgraciadamente para ellos, a nosotros nos llegó la información, y ése fue nuestro titular del 21 de diciembre. Me detuvieron el 24 de diciembre a la una de la tarde."

Dos semanas más tarde fue sentenciado a 24 meses de prisión, pero la condena fue reducida a 12 meses en un juicio de apelación. No obstante, su encarcelamiento levantó una ola de protestas y manifestaciones en todo el mundo. "En octubre, cuando faltaban dos meses para cumplir la condena, el Presidente me concedió el indulto presidencial, algo que yo nunca había solicitado, pero lo hizo porque me había convertido en una molestia para él. Mi encarcelamiento protagonizaba todos los viajes al extranjero de funcionarios camerunenses. Por ejemplo, su Primer ministro, quien debía encabezar una misión económica a Europa, tuvo que abreviar su visita a Francia a raíz de las masivas manifestaciones en las que se pedía mi libertad. Hubo protestas en todo el mundo, y él se sentía muy incómodo con la situación. Cuando Biya fue a Francia, lo primero que le preguntaron en las escaleras del Elíseo fue: ¿qué va a hacer usted con Njawe?

Pius Njawe ha adquirido tal fama que será difícil para las autoridades tomar cualquier medida en su contra. No obstante, siempre está alerta y no sale en público, mas asegura que en ningún momento ha considerado la posibilidad de abandonar el periodismo.

"Cada vez que tengo un problema con las autoridades, me siento más fuerte para continuar con mi trabajo. Está demostrado que les hago daño, porque denuncio la manera en la que ellos perjudican al pueblo de Camerún, a la democracia, los derechos humanos y la libertad. Así pues, en lugar de tener miedo y parar, sé que voy por el buen camino y que debo seguir, porque ésta es la manera de contribuir a que se produzca el cambio.

Etiqueta: Camerún, derechos humanos, libertad de prensa, periodismo, prensa libre

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