La relación entre los Estados Unidos y América Latina es calificada por muchos analistas de extraña, y por otros de amor y odio. Desde antaño, o los presidentes de turno en Washington, o los gobiernos civiles o dictatoriales de los países de la región, han tenido gran interés en mantener buenas relaciones.
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___ Línea roja que índica la región de enfoque del Comando Sur de los Estados Unidos |
A finales del Siglo XIX y principios del XX Washington hizo todo lo posible para crear tres protectorados suyos en América Central y el Caribe. Según explica el profesor
Dirk Kruijt, de la Universidad holandesa de Utrecht, experto en temas militares y pacificación, el primer protectorado se crea a raíz de la guerra contra España, cuando Estados Unidos colabora con la liberación de Cuba creando a la vez la base de Guantánamo. Otro protectorado fue creado desmembrando un estado de la federación colombiana en el 1902 fundándose en estado de Panamá para facilitar el control sobre el canal. El tercer país en Centroamérica donde crearon un tipo de protectorado fue Nicaragua, donde se pensaba construir otro canal en el Siglo XIX.
El TIAR
Después de la Segunda Guerra Mundial se firmó en 1947 el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca , también llamado Tratado de Río. Este pacto de defensa mutua interamericano dice en su artículo 3.1 que en caso de un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva.
Sin embargo el TIAR nunca fue puesto en acción debido a las amenazas que la guerra fría representaba para los Estados Unidos. La guerra de las Malvinas dividió a los firmantes y lo dejó seriamente des legitimado.
El efecto de la guerra fría
El profesor Dirk Kruijt explica que con el TIAR Washington creó convenios bilaterales con casi todos los países de América Latina, en cuanto a asistencia policíaca, militar y civil. Dos países -dice Kruijt- recibieron mucho: Brasil y Perú, pero en casi todos establecen excelentes relaciones con los cuerpos militares y de seguridad.
No voy a decir que ellos influenciaron directamente en el establecimiento de las dictaduras, aunque en un país Chile durante la época del gobierno de Allende eso fue claro, pero una vez establecidos los regímenes militares los apoyaron explícitamente, con el objetivo de mantener la democracia y protegerse contra el comunismo y combatir cualquier enemigo interno, resalta el profesor Dirk Kruijt de la Universidad de Utrecht.
Doctrina de la seguridad nacional
A partir de la década de los 60 empezaron las llamadas décadas oscuras en América Latina. La Doctrina de Seguridad Nacional surge como resultado de la guerra fría y fue ideada por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos y llevada a cabo mediante el entrenamiento de ejércitos latinoamericanos, fundamentalmente en Panamá, en la Escuela de las Américas. Desaparecida la Escuela de las Américas, Estados Unidos crea en el 2001 el moderno WHINSEC, Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica con sede en Fort Benning en Georgia.
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Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos |
Por ejemplo el curso de comando que existió en la Escuela de la Américas ya no existe, señala el teniente coronel Yanoschik. Ahora tenemos otro para militares y policías involucrados en la guerra contra el narcotráfico y no está enfocado mas en tiro o patrullas, pero si en el manejo de personas y en el uso de métodos más policiales que militares.
Después del 11 de septiembre
Los atentados de septiembre del 2001 no sólo cambiaron el esquema de la seguridad de los Estados Unidos, si no también, -a exigencia de Washington- , el concepto de seguridad en todo el mundo. En esa fecha, la mayoría de los países de América Latina se encontraban en el camino de construcción democrática.
El Comando Sur
Un papel importante, en lo que se empezó a denominar cooperación en la seguridad y defensa de avanzada de los Estados Unidos, lo desempeña uno de los 9 comandos de los Estados Unidos. El Comando Sur, con su centro de operaciones en Miami tiene un área de enfoque hacia 30 países de la región, excluyendo a México.
El Comando Sur, participa también en el desarrollo de un grupo de Coordinación Interagencial, las diferentes agencias estadounidenses. Además de las dos funciones mencionadas al principio, cumple las tareas de lucha contra el narcotráfico y el trafico ilícito, así como de ayuda humanitaria y socorro en casos de desastres.
Según fuentes militares centroamericanas Estados Unidos exige, dentro de la cooperación en seguridad, luchar contra el terrorismo, aunque según estas fuentes se trata de un esfuerzo y gasto extra, ya que no padecen de ese flagelo.
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El Coronel Jorge Matos, Sub Director de la J5, Dirección de Planificación y Estrategia de la División de Seguridad y Cooperación del Comando Sur |
¿Nueva presencia militar?
En relación a la pregunta de que detrás de la cooperación lo que podría existir no es mas que una nueva estrategia de presencia militar estadounidense, el coronel Matos responde que el Comando Sur no está en un teatro de conflicto o de guerra como el que tiene el comando central encargado de la guerra de Afganistán e Irak, e insiste en que por el tipo de cooperación en seguridad existente lo que quisieran tener como estrategia es seguir trabajando con los países, con la región a través de actividades y programas para intercambiar ideas, fomentar la cooperación y así se entienda bien lo que escuchamos al principio, sobre si algunos países no creen que tengan el peligro del terrorismo, entonces que nos digan que otros desafíos tienen.
*Autores: Artículo de Dirk Kruijt, profesor de la Universidad de Utrecht. Versión en audio bajo la coordinación, realización y producción de Sergio Acosta, con la colaboración de Eva Belmonte, José Zepeda y Jaime Báguena. Versión en la web de María Vaquero.
Etiqueta: América Latina, Comando Sur, Dirk Kruijt, Estados Unidos, Roger Noriega, WHINSEC
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