Juárez es una frontera de contrastes por su misma situación geográfica. De un lado enfrenta a una ciudad del primer mundo y por el otro la miseria de una urbe de migrantes que conforman el material humano de la industria maquiladora que desde hace 30 años abrió sus puertas e integró primordialmente a la mujer al trabajo remunerado.
Nuestra ciudad en las últimas décadas se ha convertido en el mayor núcleo fronterizo debido básicamente al cruce hacia los Estados Unidos de Norteamérica y a una industria maquiladora en constante expansión.
Si bien la mujer se ha integrado al trabajo productivo, ello no le ha brindado ni el mejoramiento de su nivel de vida, ni la independencia, ya que de la tutela del padre o marido ha pasado a la del supervisor o jefe de línea.
La migración es constante, heterogénea y rebasa la capacidad en la prestación de los servicios públicos (agua, luz, gas, educación, salud, seguridad, etc.)
Las familias que llegan del resto del estado o de otras entidades, generalmente de los medios rurales, enfrentan veranos ardientes o fuertes heladas invernales, sin protección en sus hogares.. Muchas viven hacinadas en pequeños espacios, algunas se posesionan de terrenos en zonas muy alejadas y de alto riesgo. Llegan con la ilusión de ingresar al primer mundo al otro lado del Río Bravo donde con demasiada frecuencia encuentran la muerte o la cárcel. Las que se asientan en estas áridas tierras sólo tienen dos caminos, uno el trabajo en la maquila y otro la delincuencia, la prostitución y la droga.
Esta frontera es el paso natural de estupefacientes al mercado internacional, ello ha ocasionado que los grandes capos se asienten en la ciudad y que la droga se distribuya en numerosos locales y hasta en las calles, suministrándose en los llamados "picaderos" para iniciar a los muchachos de las pandillas y más tarde utilizarlos en el tráfico de enervantes al vecino país. La ciudad no ofrece espacios recreativos a la población, ni áreas verdes. Las prioridades gubernamentales no incluyen el bienestar y superación del pueblo. La proliferación de pandillas es el resultado de una vida sin esperanzas de un futuro mejor. Hay 500 en la ciudad y la mayoría utiliza armas, se les cierran los centros de estudio y la única fuente de trabajo es la maquila. ¿Que les estamos ofreciendo? Cárceles, más castigos y ninguna solución a su marginalidad. La violencia es nuestra realidad cotidiana.
Efectivamente las maquilas han creado fuentes de trabajo y nuestro estado presenta el menor índice de desempleo, aspectos negativos son los bajos salarios y el deterioro ambiental y social. No se han creado guarderías suficientes, parques de diversión y vivienda para sus trabajadores, en su mayoría mujeres. El transporte es pésimo y caro y una madre que trabaja, además de sus nueve horas reglamentarias, emplea 1 o más horas en el desplazamiento, amén de la media hora de comida no considerada en el horario oficial, por lo que las jornadas se convierten de 12 o 14 horas, más las que se dedican a la doble jornada (atender al marido, los hijos y labores domésticas). Los hijos se quedan solos la mayor parte del tiempo y solamente unos cuantos afortunados tienen la protección y cuidado de la familia agregada. La familia nuclear está en extinción, lo común son familias monoparentales, porque el padre desapareció al otro lado de la frontera o porque son madres solteras.
Se habla mucho de la pérdida de valores y de la desintegración familiar pero los responsables no dedican sus esfuerzos a dar solución a las causas en vez de escandalizarse de los efectos. Se intenta aumentar las penalidades por los delitos y la apertura de más cárceles antes que abrir escuelas y parques deportivos o atender el rezago educativo. Pretenden de manera oficial implementar en escuelas programas teóricos de valores mediante métodos obsoletos, anticientíficos y antihumanistas.
Hay escuelas sin aulas, secundarias y preparatorias insuficientes y cada año aumenta el número de jóvenes a quienes se les niega el ingreso a las universidades por falta de cupo.
La escuela prepara obreros para la maquila y los medios de comunicación con sus programas de crimen y sexo incitan la violencia que en esta ciudad alcanza niveles sumamente alarmantes.
La corrupción policíaca y la impunidad no son un secreto en esta frontera, para vergüenza, con demasiada frecuencia son los mismos policías los que cometen los delitos de secuestro, robo, venta de droga, encubrimiento y son muchos los inocentes que purgan condenas, mientras que violadores, traficantes de estupefacientes y ladrones, disfrutan de su libertad.
Y como si esto fuera poco, en El Paso Tex, o sea, a 5 minutos de nuestra frontera, vive un promedio de 700 depredadores sexuales, quienes cruzan libremente el puente que divide ambas ciudades. Esta información proviene de una mujer policía quien la dio a conocer en la Conferencia "Maquiladoras y muerte" que se celebró en la Universidad de California hace años.
FEMINICIDIO
Asesinatos en la frontera
En este escenario urbano, el asesinato de 325 o son 400 o más mujeres entre los 10 y los 30 años, desde 1993 hasta la fecha, no puede entenderse como un hecho aislado del trabajo industrial, los datos con que cuentan las organizaciones no gubernamentales y algunas investigaciones estimen que entre un 17 y un 20% de las víctimas eran obreras de maquiladora.
De acuerdo con sus declaraciones a la prensa, la muerte de estas mujeres ha sido considerada por sus empleadores y por las mismas autoridades encargadas de investigar los crímenes, como una consecuencia de la pérdida de valores morales. Por la forma en que se visten, porque salen a bailar, porque salen solas de noche. Porque existe en el discurso oficial una separación invisible pero omnipresente, que distingue a las mujeres "buenas" de las que tienen que trabajar en de noche en el segundo o tercer turno; las que van a bailar a los centros de diversión en donde se vende cerveza, alcohol y droga; las que no tienen esposo, hermano o padre que las defienda, las otras las "malas", es decir, las asesinables.
Otra manera de eximirse de su responsabilidad es culpando a la intrusión de la cultura norteamericana en la cultura "mexicana" en la que sobresalen los valores de la docilidad, la virginidad, la obediencia y la sumisión. Los discursos oficiales culpabilizan a la victima de su propia muerte, estos mensajes minimizan la pérdida de una vida humana y colocan a la mujer tanto en el rol de cómplice o instigadora, como en el de víctima casual, desprevenida y desvalida.
La violencia de genero daña las vidas y el mundo de las mujeres y es ejercida desde cualquier sitio y con cualquier objeto material o simbólico que pueda causarles daño sufrimiento y tortura. Sus repercusiones son varias, la pérdida de la salud que puede llevarlas a la muerte o suicidio, porque se les limita su capacidad de respuesta, de defensa y de acción.
ACCIONES
En nuestras protestas usamos la imaginación ante la falta de dinero. Organizamos marchas, foros, plantones, desfiles, tomas de oficina y ante la sordera de nuestras autoridades, nos unimos en una red amplia de mujeres y así logramos interesar a las legisladoras federales, la prensa nacional e internacional.
Escribimos una y otra vez a las Naciones Unidas, a Amnistía Internacional y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos quien primeramente acudiera a analizar este feminicidio
La prensa internacional llegó en cascada y el problema de ciudad Juárez en este momento tiene resonancia internacional. Unidas en la Coordinadora de Organismos no Gubernamentales, en 1996 se logró la apertura de la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y contra la Familia, en 1998 la apertura de una Fiscalía Especial para la investigación de crímenes de mujeres y aunque por ella han pasado 9 fiscalas, basadas en la paciencia y sin dejar de luchar, logramos que el Gobierno Federal atendiera las demandas de los organismos internacionales y se nombrara una Fiscala Especial, ahora vacante y una Comisionada, Guadalupe Morfin, quien se dedica a analizar el fenómeno social y buscar soluciones al mismo. Cabe aclarar que sin el apoyo de las organizaciones y la prensa internacional, esto no se hubiera logrado.
No hemos ganado la batalla, actualmente han ocurrido 27 asesinatos en esta ciudad. Falta mucho para lograr el pleno derecho y garantías que requerimos las mujeres, pero mientras las voces inconformes sigan elevándose sobre la deshumanización e indiferencia oficiales, llegará el día en que hombres y mujeres aprendan a caminar juntos, respetando las diferencias.
CASA AMIGA
Ante la impotencia de detener el feminicidio y frente a la realidad de la violencia doméstica, se abre Casa Amiga en febrero de 1999.
Violencia Doméstica
El 90% de las víctimas y de sus victimarios viven en condiciones donde se han suprimido los ingredientes básicos de la vida humana, no son enfermos ni monstruos, son seres comunes. Su violencia es aprendida, vivenciada día por día minuto a minuto, lo mismo en su hogar que en la escuela en los centros de trabajo o en la calle. No conocen otra forma de comunicarse.
Sabemos que nacer mujer es estar sujeta a ser violentada en cualquier. Casa Amiga nació ante la impotencia de detener el feminicidio, en donde además de los servicios terapéuticos y legales, aplicamos un amplio programa de prevención en escuelas, maquilas, comunidades, iglesias, etc. y nuestra misión es transformar la cultura vigente.
Queremos empoderar a las mujeres, niñas y niños, para que sean ellas las que exijan respeto en sus hogares, en los centros de trabajo, en las relaciones sociales y en el quehacer público.
¿Es una utopía? Probablemente si, pero si no soñamos al mismo tiempo que construimos una esperanza para alcanzar la democracia en el seno del hogar y la felicidad a que tiene derecho todo ser humano, no podremos avanzar en el difícil camino de lograr que la mitad del mundo observe con respeto a la otra mitad.
Esther Chavez Cano
Etiqueta: Feminicidio, Feminicidio en Ciudad Juárez, Juárez, Mujer, México