Fátima Sabah, una madre valiente de Ámsterdam, es pequeña, se expresa bien y no teme a nadie. Esta abuela marroquí, de 46 años de edad, se enfrenta a los gamberros marroquíes y sus padres en el barrio amsterdamés 'Slotervaart', área que, este año, dio mucho que hablar a raíz de disturbios causados por estos jóvenes.
Cuando su hijo de Fátima entró en la pubertad estuvo a punto de ir por mal camino, Aquellas noches en que el chico no regresaba a casa, Sabah salía a buscarlo, y en una ocasión lo sacó a medianoche de un coffeeshop. Simplemente entró, pese a que los clientes la miraban extrañados, gesto al que esta madre marroquí no concedió importancia, pues venia a buscar a su hijo. Y finalmente logró encausarlo por buen camino.
Fátima Sabah sigue llamando la atención a los jóvenes en la calle por su comportamiento. Es la primera "madre del barrio" de Holanda. Ya había "padres del barrio", hombres que tienen autoridad para poder llamar la atención a los jóvenes. Fátima asegura que nunca tiene miedo.
"Yo simplemente tengo valor, hay que atreverse, defender las propias opiniones e ideas", dice. Es evidente que nunca tiene miedo. En dos ocasiones recibió cartas de amenaza, una de las cuales, con una cruz gamada, rezaba: "Volved a vuestro país, con vuestros sucios velos".
Fátima considera a todos los jóvenes del barrio Slotervaart como sus propios hijos, pues conoce a la mayoría desde muy pequeños. Uno de ellos es Samir A., condenado recientemente por haber preparado un atentado terrorista. Cuando era pequeño, Samir jugaba en la calle con los hijos de Fátima. También conoce a Mohammed B., el asesino del cineasta Theo van Gogh, y a Bilal B., quien fue muerto a tiros en una comisaría, tras haber herido de gravedad a dos agentes.
Ese incidente provocó tirantez en el barrio. El dirigente del barrio y Fátima intentaron calmar los ánimos. Fátima explica que tenía que desmentir rumores totalmente inverosímiles, por acusaciones de que la policía había atado a Bilal antes de asesinarlo.
Fátima opina que es muy importante que las demás madres se den cuenta que estaban equivocadas. Ahora están dispuestas a aprender las normas y las valores del país donde viven, Holanda. Fátima cree que ella, como mujer, tiene un papel importante en la sociedad. Las mujeres marroquíes no estaban conscientes de su importancia.
La madre marroquí pone de relieve que no solamente las autoridades son responsables de lo que ocurre en el barrio. Los padres tienen el deber de vigilar a sus hijos, mas reconoce que es difícil, ya que, en Maruecos, todo el barrio asume esta tarea y los reprende cuando se compartan mal. Pero, en Holanda la situación es distinta. Muchas madres extranjeras viven muy aisladas, por lo que apenas participan en la educación, señala Faitma. Por tal razón, estimula las madres a que se independicen. Fátima creó una fundación, Nisa4Nisa (mujeres para mujeres), que ofrece clases de holandés, ayuda a madres en el aprendizaje de montar en bicicleta o desarrollar sus talentos.
Cuando su esposo la trajo de Marruecos, Fátima tenía 16 años, pero a pesar de ello encontró trabajo, y ese trabajo fue el comienzo de su independencia, dice Sabah.
Fátima siempre dice a las mujeres que a ella también la trajo su marido, pero hay una gran diferencia: ella ha lucha por su libertad. Tuvo la oportunidad de trabajar y por eso ha podido desarrollarse. De lo contrario ahora tendría diez hijos y pesaría 100 kilos, dice.
No todo el mundo está contento con lo que hace Fátima Sabah. Sobre todo los hombres, incluso los padres del barrio, le reprochan que es la causa de que las demás mujeres "se descarríen". Pero según Fátima, poco a poco se dan cuenta que una mujer independiente también es interesante. Fátima espera que el año que viene haya más madres valientes en el barrio.
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