En noviembre pasado, Hans Westra (1945) fue tema central de las noticias en Holanda, al mostrarse partidario de talar el castaño que se encuentra en el jardín detrás de la Casa de Ana Frank. El árbol causó mucha conmoción y fue incluso motivo de un juicio.
Desde la ventana de su oficina, Hans Westra tiene un panorama maravilloso del árbol, que para él es muy querido. Aun así, Westra quiere talar este castaño que Ana Frank describió en su celebre diario, y alega que el árbol está viejo y enfermo.
Desde el punto de vista jurídico, la Fundación no es parte en el caso del castaño, pero los hechos ocasionaron muchas reacciones tanto de Holanda como del exterior. Hans Westra indica que, si bien debe dedicar gran parte de su tiempo a estas reacciones, comprende el enorme significado emocional que el árbol tiene mucha gente el árbol emocional y, por tanto, debe obrar cautelosamente.
Seguridad
Cuando se dio a conocer que la Fundación Ana Frank es partidaria de talar el árbol, mucha gente se mostró indignada. Sin embargo, Westra se dio cuenta de que muchos entenderían su postura si se le daba la oportunidad de explicarla: la seguridad del edificio y de la gente está en peligro, y por eso hay que actuar, opina. Las manifestaciones de indignación fueron muy escasas.
En Holanda se suscitaron dos tipos de reacciones. Algunos entienden la necesidad de talar el castaño y se preguntan incluso si no se puede acelerar el proceso. Otros opinan, no obstante, que se debe hacer todo lo posible para salvarlo. Desde el extranjero llegaron tantas peticiones para obtener la madera del castaño, por ejemplo de artistas que desean utilizarla para obras de arte, que si quisiera satisfacer todas esas peticiones, Westra necesitaría cien árboles.
Simbólico
En el período en que Ana Frank estuvo viviendo en la clandestinidad, describió el castaño en tres ocasiones en su célebre diario. Aun así, Westra opina que no se debe sobreestimar el valor del árbol, que, para Ana, tenía un valor simbólico: lo verde, la naturaleza, el cielo azul. Pero no es verdad que el árbol haya sido mudo testigo de toda la vida de Ana Frank, pese a que algunos sostienen que el castaño es uno de los últimos testigos vivos. Con ello, a juicio de Westra, se le atribuye una dimensión casi religiosa, lo que califica de exageración.
Hans Westra opina que no se debe convertir a Ana Frank en una suerte de santa. Quien lee bien el diario se da cuenta de que era una niña muy normal, y a comienzos de su vida clandestina era incluso algo infantil que, admite, en rápidamente se convirtió en una persona con ideas maduras. Además, el desarrollo de sus capacidades literarias es excepcional. Pero, puesto que no es una santa, no se le honra convirtiéndola en una, insiste el presidente de la Fundación Ana Frank: Hay que considerarla como un ser humano que vivió en unas circunstancias muy excepcionales y corrió una suerte que no deseamos a nadie, concluye Hans Westra.
| El castaño Ana Frank |
| La Fundación Ana Frank alega que el árbol, que tiene 150 años y pesa 27 toneladas, está totalmente podrido y amenaza con derrumbarse. En tal caso, se podría causar daño a edificios o personas, razón por la cual es necesario talarlo. Otros, entre ellos algunos vecinos, y la Fundación por los Árboles, alegan que el castaño no está tan enfermo y no constituye un peligro directo, y se oponen al permiso que otorgó el municipio de Ámsterdam al propietario del árbol. En noviembre pasado, los opositores al tallo del árbol iniciaron un juicio contra el propietario y el juez ordenó aplazar la operación. Entretanto, todas las partes deben buscar una solución alternativa. A principios del año 2008, el juez pronunciará un veredicto definitivo. Es posible que el juez aún autorice el tallo del castaño. |
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