Ámsterdam protege la libre expresión. Desde hace siglos sus habitantes se oponen a ser amordazados. Algo que después del asesinato del cineasta Theo van Gogh continúa siendo un tema de actualidad. Desde ahora y durante un año, libros, escritores y la libertad de expresión serán un temas centrales en Ámsterdam, declarada por la UNESCO Ciudad Mundial del Libro.
"Ámsterdam es una ciudad que da refugio a los escritores que no pueden expresarse en su país y aquí tienen la posibilidad de escribir con total libertad. Es la típica ciudad que puede dar garantías para ello". Así se expresó la escritora holandesa Nelleke Noordervliet, autora del libro Una Ciudad Llena de Libros, publicado especialmente en ocasión de Ámsterdam Ciudad Mundial del Libro. "Es una tradición desde los Siglos XVI y XVII y el XVIII, cuando los filósofos franceses eran editados aquí. También en el Siglo XX, cuando Ámsterdam sirvió de base a la "exiliatura" de Alemania. Ámsterdam es una ciudad de mente y corazón abiertos a los escritores".
Libre
Alrededor del 1600, el norte de Holanda se liberó de la dominación católica española y las Siete Provincias constituyeron la primer república del mundo. Los ciudadanos, entre ellos los de Ámsterdam, se gobernaban a sí mismos. El comercio aumentaba rápidamente y las artes gráficas se desarrollaron a gran velocidad para proveer a los navegantes de mapas confiables. Además, desde el sur holandés llegaban exiliados con un alto grado de estudios y librepensadores que se afincaban en Ámsterdam, donde no llegaba el poder de la Iglesia Católica. Gracias a la gran cantidad de editoriales e imprentas, y también al comercio internacional, sus trabajos se extendieron por la totalidad de Europa.
Actividades
Desde esta semana y hasta fines de abril del 2009 tendrán lugar en la capital holandesa infinidad de actividades relacionadas con el libro. Conferencias, mercados libreros, exposiciones, teatro y música. Todo ello en el marco de Ciudad Mundial del Libro, para lo que se creó una fundación especial. Judith Belinfante, feliz con el entusiasmo del entramado cultural de Ámsterdam, se expresó así: "Nosotros organizamos diferentes actividades, pero además hay cien organismos culturales y políticos que se suman con sus propias iniciativas".
Sucederán muchas cosas interesantes, pero también se prestará atención a cuestiones de principio referentes a Ámsterdam como puerto receptor de opiniones, aseveró Belinfante y agregó: "El Tema de este año es 'Un Libro Abierto, Una Mente Abierta'. La palabra libre, la libertad de expresión, tiene una larga tradición en Ámsterdam y pensamos que es importante que se mantenga. Y que nosotros mismos permanezcamos abiertos para escucharnos mutuamente'.
Spinoza, Frank, Schmidt
Tres escritores de la capital holandesa fueron elegidos como íconos de Ámsterdam Ciudad Mundial del Libro. El librepensador judío Benedictus de Spinoza, nacido en 1632 y muerto en 1677; Ana Frank, niña conocida por su Diario, escrito en la clandestinidad durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial; y Annie M.G. Schmidt, que escribió para niños y adultos, casi siempre con humor y muchas veces con una crítica mirada hacia la sociedad. También tomarán parte en las actividades muchos escritores actuales.
Ciudad Refugio
Los escritores anfitriones de Ámsterdam: Ciudad Mundial del Libro no son los únicos que participan este año en las actividades. A pedido de Salman Rushdie la capital holandesa ingresó en una cadena de Ciudades Refugio. Desde los años 90 llegan a Ámsterdam escritores impedidos de trabajar libremente en su país y la Fundación Ámsterdam Ciudad de Refugio paga sus gastos, para que puedan trabajar allí durante un año. Desde hace dos años pueden habitar en la antigua residencia de Ana Frank, que la familia debió abandonar para ocultarse de los nazis en otra casa. La niña nunca pudo regresar a su domicilio original.
Esa casa es un lugar simbólico, dijo Tiziano Peres, de la Fundación Ámsterdam Ciudad Refugio. Y agregó: "En todo caso los escritores tienen un lugar donde trabajar y al mismo tiempo se encuentran con muchos colegas y otros intelectuales de Ámsterdam. También se nota que regresan fortalecidos a sus países de origen. La casa es un lugar donde te sientes feliz, como Ana Frank en aquel tiempo. Es un sentimiento placentero que vincula el pasado con el presente".
Poco tiempo atrás la casa de Ana Frank en la Plaza Merwede ha sido amueblada como lo estaba entonces. Con viejos muebles, las paredes empapeladas con motivos antiguos y una réplica exacta del escritorio donde Ana Frank escribió las primeras páginas de su Diario.
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