Una realidad: Las exportaciones latinoamericanas de libros a España rondan los nueve millones de dólares, mientras que las de libros españoles hacia América Latina superan los 224 millones de dólares. "Es un problema creciente, y exige una solución viable".
Hay otra forma de entender el problema: Con el actual ritmo de lanzamiento de novedades en España, es improbable pensar que los libreros y distribuidores españoles tengan interés, ni posibilidad, de aumentar la compra de libros producidos por los editores latinoamericanos.
La idea es que la 75 Feria del Libro de Madrid sirva para crear el suficiente espacio y un buen ambiente para encontrar soluciones a un problema creciente en América Latina: la industria editorial española está arrasando desde México hasta Tierra del Fuego, y el libro latinoamericano está perdiendo el cara a cara.
A la Feria del Libro de Madrid llega una nueva generación de escritores de América Latina, de la mano de la Secretaria Iberoamericana y de CERLAC, un organismo encargado de velar por la salud editorial en el continente.
"Trabajamos mucho para lograr que América Latina fuese la estrella nuevamente en esta edición número 75 de la Feria de Madrid", reconoce Isadora de Norden, presidenta de CERLAC. Y agrega: "Queremos promover a los autores latinoamericanos contemporáneos, fortalecer los vínculos comerciales entre distribuidores y libreros españoles con editoriales de la región".
Estos nuevos autores se siguen enfrentando a un viejo problema: la industria editorial española no tiene mucho interés en lo que está ocurriendo al otro lado de la orilla. Y que en este lado de la orilla, el libro latinoamericano no está circulando como debiera.
"El desbalance es corregible", asegura de Norden. "Debemos enfocarnos en los flujos de comercio en el mercado iberoamericano del libro", reconoce de Norden.
Pregunta: En el contexto de la Feria del Libro de Madrid se escucha con fuerza una crítica en boca de distintos escritores de América Latina referente al desinterés de la industria editorial de España por lo que ocurre al otro lado del Atlántico. ¿Constata Ud. la existencia de este desinterés?
Isadora de Norden: Tal vez llamarlo desinterés es un poco exagerado. Sólo sucedió que, después del famoso ‘boom' latinoamericano, hubo un poco de desconocimiento de lo que estaba sucediendo en el continente. Esos grandes escritores del ‘boom' fueron tan importantes que opacaron muchísimo a los que vinieron después; la historia es por todos conocida. Desde hace muchos años hay en América Latina escritores de gran talento, que en la mayoría de las ocasiones no han tenido la oportunidad de salir de sus países, donde tienen un reconocimiento. Es eso lo que hemos querido apoyar; que esa gente talentosa, conocida, joven, menos joven, porque no es una cuestión ni de género ni de edad, sino de creatividad, tenga la posibilidad de que sus obras se den a conocer en el mercado español.
P.: El objetivo de la cita de Uds. en Madrid es dar a conocer la biodiversidad de los escritores de la nueva generación en América Latina. ¿En qué consiste la nueva oferta latinoamericana en el campo de las letras?
I.N.: Estamos trayendo mil 800 títulos, con 8 mil ejemplares, que han tenido un éxito impresionante. Algunos ya se agotaron en el primer fin de semana. Los medios de comunicación han colaborado muchísimo, y se siente un interés de los españoles por conocer esta literatura latinoamericana. Son libros nuevos, títulos no conocidos, nombres relativamente ocultos que estamos enseñando.
P.: Creo que existe el consenso generalizado de que la Feria del libro de Madrid es una de las grandes ocasiones para promover a los autores latinoamericanos, viejos y nuevos. ¿Pero no se están quedando las casas españolas con toda la ganancia, desfavoreciendo a la industria editorial latinoamericana?
I.N.: Es una cosa de mercado; hablamos de una serie de operaciones comerciales. Creo que si las casas editoriales sienten que puede haber un mercado real para más autores latinoamericanos de los que ellos están promoviendo, se puede abrir la posibilidad comercial. Cuando se habla de vender libros, el acento recae en la parte comercial, no es una actividad cultural. Estamos en ello. Promoviéndolos para que ellos vean que son un buen asunto.
P.: Los escritores latinoamericanos presentes en esta edición de la Feria del libro de Madrid, critican el ritmo de producción literaria que imponen las casas editoriales españolas a los creadores. ¿ Este apetito comercial que Ud. menciona influye en la calidad de la producción literaria en América Latina?
I.N.: No es un punto de preocupación. No solamente las editoriales españolas tienen estos acuerdos con los escritores, todas los tienen. El reto es de los autores, de los creadores. Ver si lo pueden producir. Y si no lo pueden producir, no aceptar las condiciones que les proponen. Porque, de todas maneras, si no van a producir obras que sean comerciales, como lo esperan sus editoriales, entonces no van a tener futuro. En cuanto a la creatividad, un buen escritor, serio y maduro, no se vende a lo comercial. Lo comercial es algo que viene después a la obra; escribes un libro, haces una película, y cuando la has terminado aspiras y deseas que sea una obra comercial, pero no durante el periodo de creación o producción.
P.: ¿Qué percibe Ud. que está buscando la industria editorial española en América Latina?
I.N.: Actividades como los premios literarios están influyendo en el mercado. Habría que ver cómo se manejan en el fondo estos famosos premios. Pero las editoriales quieren obras que se vendan, y tienen interés por obras de prestigio, es algo obvio. Toda editorial aspira a que entre sus autores haya gente talentosa y con prestigio.
P.: Son muchas las voces críticas según las cuales si un escritor latinoamericano no es visible en España, tampoco lo es en América Latina. ¿Hemos llegado a este punto?
I.N.: Es una aseveración que no tiene tanto fundamento. Primero, nosotros somos los responsables. En América Latina tenemos que crear circuitos que permitan que las obras circulen, de entrada, entre nuestros países. Que las obras circulen en América Latina, es algo prioritario. El continente tiene que dar señales claras de que se preocupa por sus escritores. Es cierto que tener un nombre en España ayuda, pero los problemas son otros. Como le digo, la circulación de los bienes culturales es un tema pendiente, y en cual debemos trabajar. No es aceptable la idea creciente que España decide quién y quién no. Ese poder no debe existir.
P.: Según datos del CERLAC, en 2005 el 29 por ciento de los libros importados por Latinoamérica era de origen español, mientras que las exportaciones de América Latina hacia España correspondieron a apenas un 2,3 por ciento de su facturación. ¿Hay forma de corregir esta tendencia?
I.N.: Es lo que hacemos. Traer a los escritores latinoamericanos a España es, precisamente, empezar a que no sean los diez o veinte nombres más conocidos los que se venden aquí. Queremos que haya un interés mayor por la literatura latinoamericana. Estamos reuniendo a los bibliotecarios para mostrarles los nuevos catálogos; es hacer una serie de estrategias que permita que haya más interés dentro del público español por el libro latinoamericano.
P.: ¿Concluimos que la vitalidad de la literatura latinoamericana sigue vigente en estos momentos?
I.N.: Sí. Es muy interesante, porque además de traer libros, tenemos también invitamos a una serie de autores, ilustradores, y en las mesas que hemos realizado se siente esa vitalidad que Ud. cita. Por otra parte, ese interés siempre ha existido. Sucede que desapareció por un momento, cuando hace muchísimos años los escritores del ‘boom' se llevaron todo el interés. El caso de Germán Espinosa es muy interesante. Es un escritor colombiano que murió hace poco. Él escribió una novela extraordinaria. Se llama ‘La Tejedora de Coronas', se publicó al mismo tiempo que ‘Cien Años de Soledad', y allí se perdió la novela. Espinosa tuvo muchas dificultades con sus obras, porque no había espacio posible para otros autores durante aquella época. Hay que evitar que esto vuelva a ocurrir.
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