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La hora del cemento

Humberto Márquez

20-08-2008

La razón esgrimida ha sido la necesidad de colocar en manos del Estado esta industria clave para la construcción de viviendas y obras de infraestructura, dentro de los planes del Gobierno que dirige Hugo Chávez para conducir a Venezuela por la senda de un "socialismo del siglo XXI".


chavitos241.jpgLas firmas europeas llegaron a un acuerdo para vender sus acciones: 85 % de Holcim, por 552 millones de dólares, y 89 % de Lafarge, por 267 millones. No obstante, las negociaciones con Cemex se estrellaron y el Gobierno decidió su expropiación.

La corporación mexicana aspiraba a unos 1.300 millones de dólares por sus cuatro plantas y otros activos en Venezuela, pero el Gobierno sólo estaba dispuesto a pagar menos de 800 millones de dólares, e incluso ha sugerido que el valor de los bienes no supera los 400 millones.

En consecuencia, Cemex recibirá el monto que decida el Gobierno y, de no estar conforme, deberá acudir a los tribunales. Mientras tanto, con apoyo de militares y obreros de las industrias del cemento y del petróleo, autoridades, encabezadas por el ministro de Energía, Rafael Ramírez, tomaron el control de las cementeras.

A las puertas de una planta, al explicar el proceso el ministro Ramírez aseguró que se respetarán los extremos legales y se ufanó de que el Estado venezolano "ahora controla 98 % de la industria del cemento".

La nacionalización fue un nuevo balde agua fría para los empresarios privados de Venezuela, que en los últimos 20 meses han visto la estatización de negocios petroleros, de electricidad, telefonía, siderurgia, alimentos, banca, turismo, y ahora, cemento.

José Manuel González, presidente de la central patronal Fedecámaras, expuso la preocupación del sector por estas medidas, que califica de tinte comunista y un despilfarro de dinero, pues se obliga a cambiar de propietario a empresas productivas.

Las estatizaciones del 2007 y 2008 cuestan al tesoro público venezolano unos 12.000 millones de dólares, y colocan en manos del Estado, y en resumidas cuentas del Gobierno del presidente Chávez, a unas 12 de las 15 mayores empresas del país, además del gigante Petróleos de Venezuela. Actualmente, esta última, además de negociar petróleo, gas y derivados, tiene brazos dedicados al mercadeo de alimentos y construcción de viviendas.

Según diversos cálculos, el déficit de viviendas en Venezuela, con casi 28 millones de
habitantes en unos 6,5 millones de hogares, es de 1,5 ó 2 millones de unidades, y se requiere construir al menos 200.000 viviendas por año para solventar la situación en una década. Sin embargo, durante los casi diez años de Gobierno de Chávez, apenas se han construido unas 40.000 viviendas anualmente, y la demanda de casa propia motiva muchas manifestaciones populares, aunque pequeñas y dispersas.


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Etiqueta: Caracas, cemento, estatización, Hugo Chávez, nacionalización, petróleo, Venezuela

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