El grupo de países más alineado a la izquierda en América Latina, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que integran la Alternativa Bolivariana para las Américas, el ALBA, ha advertido el riesgo del separatismo en Bolivia y se ha solidarizado con el presidente Evo Morales.
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En Bolivia, la provincia oriental de Santa Cruz efectuará el próximo 4 de mayo un referendo sobre su estatuto autonómico, en abierto desacato al poder central en La Paz, y le seguirían los departamentos de Beni, Pando y Tarija. Son las regiones bolivianas más ricas en hidrocarburos, agricultura y recursos forestales.
Para La Paz, esa autonomía es inconstitucional, en tanto los gobiernos de las provincias disidentes no se sienten representados por la Constitución que los seguidores de Morales aprobaron sin el aval de la oposición.
El ALBA produjo una declaración de apoyo irrestricto a Morales, leída por el vicepresidente cubano Carlos Lage. "Expresamos nuestro firme rechazo a los planes de desestabilización que buscan vulnerar la paz y la unidad de Bolivia", contra la cual "se fragua un intento separatista a través de un pretendido referéndum convocado en franca violación de la constitución y las leyes bolivianas", afirmó Lage.
Por ello, los mandatarios subrayaron su posición de "no reconocer ninguna figura jurídica que pretenda desprenderse del Estado nacional boliviano y vulnere la integridad territorial de Bolivia". Reclamaron que la crisis política en ese país sea resuelta por sus ciudadanos "sin injerencias externas de ningún tipo".
El mandatario boliviano, Evo Morales, expresó su agradecimiento por la solidaridad recibida y dijo no sentirse preocupado porque suba el volumen de su enfrentamiento con las fuerzas políticas y económicas que se le oponen en el oriente boliviano. "Estaría preocupado si mis compañeros de base estuviesen en contra de Evo Morales", indicó. En cambio, "los grupos autonómicos siempre han sido enemigos de nosotros, de los movimientos sociales", actitud que "a veces es más boca y más prensa", según Morales.
Chávez, por su parte, acusó al imperio, es decir, a Estados Unidos, de atizar los vientos del separatismo para crear una crisis que afecte las economías y la estabilidad política de una América del Sur que busca integrarse.
"Es un plan contra Brasil y para desestabilizar el Cono Sur completo, porque si el imperio (Estados Unidos) desestabiliza a Bolivia, lo más seguro es que se detenga el flujo de gas boliviano a Brasil, Argentina y Chile", comentó.
Añadió además que, "al golpear en Bolivia, el corazón geopolítico sudamericano, el imperio y sus aliados muestran que no quieren la integración de América del Sur".
Los mandatarios del ALBA aprovecharon para firmar un nuevo acuerdo de cooperación en materia de alimentos, después de quejarse por el alza mundial de esos productos en los últimos años y deplorar que sean usado para la manufactura de combustibles. El grupo se dotará de un nuevo fondo de 100 millones de dólares para proyectos de producir más cereales, leguminosas, carne y leche. Chávez pidió que, a tono con las urgencias de la geopolítica, la prioridad del nuevo fondo sea Bolivia.
Etiqueta: Alternativa Bolivariana para las Américas, América Latina, Bolivia y Nicaragua, Cuba, el ALBA, Venezuela