Pese a que los unen estrechos lazos de amistad con China, los venezolanos conceden preferencia a su propio ‘Socialismo del Siglo 21'. A pesar de la originalidad de la versión caribeña, entre los dos socialismos existen también similitudes.
Pese a que los unen estrechos lazos de amistad con China, los venezolanos conceden preferencia a su propio Socialismo del Siglo 21. En el país caribeño, el Libro Rojo del antiguo líder chino Mao, es prácticamente imposible de adquirir, mientras que antes de que el presidente Hugo Chávez predicara su revolución, los vendedores ambulantes tenían siempre ejemplares para la venta. En un país en el que la palabra ‘revolución' es tan corriente como decir ‘buenos días, todo lo que grandes revolucionarios como el chino Mao y el ruso Lenín han escrito es digno de estudio.
Chávez considera a China como el hermano mayor que lo apoyará a independizarse del imperialismo norteamericano. Con tal fin, el presidente se propone exportar crudo venezolano al país asiático, y atraer tecnología e inversiones chinas a Venezuela
Socialismo propio
Sin embargo, los venezolanos son un pueblo orgulloso, y su socialismo es diferente y adaptado a las necesidades actuales, en medio de un nuevo orden mundial, en el que Estados Unidos no es quien lleva la batuta, sino que el mundo está dividido en diferentes bloques de poder. No por nada, el socialismo venezolano se llama ‘socialismo del siglo 21', es decir, que es una versión original, no una copia del chino.
La originalidad, no obstante, no descarta similitudes, opina el joven sociólogo chavista Mei Hung, pues, al igual que Mao, Chávez también persigue fomentar un estilo de nacionalismo entre la población y proteger a los más desfavorecidos. Lo ha hecho desde que ganó las elecciones en 1998, pero lo persigue con más pasión desde que fracasó el intento golpista en su contra, en el 2002.
La fuente de todo mal
La fuente de todo mal es el neo liberalismo, encabezado por el presidente norteamericano, George Bush, a quien Chávez considera la personificación de Satanás. Y a este respecto, China se aparta de los principios socialistas, advierte Gabriel Gil, director general de la estación chavista de televisión en Caracas, Catia TV. A su juicio, "desde la muerte de Mao, en China ha surgido y se ha desarrollado una suerte de socialismo mercantil, con el que el país se ha apartado del verdadero socialismo." China admite demasiados inversores estadounidenses, y con ello se hace dependiente del imperialismo norteamericano. Se trata, según Gil, de un claro ejemplo de los peligros que amenazan al socialismo.
Si bien Gabriel Gil no logra formular fácilmente una definición de ‘socialismo real', las palabras clave son ‘poder popular'. El pueblo puede pronunciarse en consejos locales, comités y a través de otros órganos en los que puede participar. Sin embargo, aunque el poder parezca pertenecer al pueblo, en realidad se halla en manos del Presidente, quien, el año pasado, anunció una serie de cambios, como la nacionalización de empresas del sector energético y una redistribución de la propiedad de la tierra.
Óscar Negrín, quien trabaja para el partido de Chávez como dirigente del barrio pobre Manicomio, se esfuerza por la creación de consejos de barrio y otros comités encargados de mejorar el nivel de vida local. Si los pobres y los trabajadores se unen y dejan oír su voz, pronostica, ‘el socialismo del siglo 21' adquirirá de por sí su forma.
Poder para el pueblo
Negrín ve con menos desconfianza el socialismo chino, ya que el imperialismo norteamericano tan sólo ha generado pobreza y hambre. "Creo que nuestro socialismo contribuye a mejorar el nivel de vida, pero también es posible que evolucionemos hacia un comunismo similar al chino. Sea como sea, lo importante es que el pueblo conquiste y conserve el poder."
Según el chino Mei Hung, quien nació en Venezuela, ambos países muestran interés por sus recíprocos socialismos. "Grupos de chinos nos visitan para estudiar y analizar nuestro socialismo y, a la inversa, muchos venezolanos viajan a China para conocer su socialismo." Además, como chavista, está plenamente convencido de que el socialismo venezolano es mejor que el chino, y está dispuesto a explicarles a los chinos lo que sucede en Venezuela, "para enriquecer al mundo con las ideas del socialismo del siglo 21."
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