El presidente venezolano, Hugo Chávez, advirtió que si su país es objeto de un embargo de bienes en Estados Unidos -en plena batalla legal con la petrolera estadounidense Exxon-, está dispuesto a cortar el suministro de crudo para que "ni una sola gota" vaya a Estados Unidos. "Si nos hacen daño, les haremos daño. No les enviaremos petróleo y el precio (que ronda los 90 dólares por barril) llegará a 200 ", dijo el gobernante venezolano.
El caso Exxon
El pasado 12 de febrero comenzaban a tomarse las primeras medidas después de que la empresa estatal Petróleos de Venezuela, PDVSA, anunciara que no venderá más crudo a la propia Exxon, "como un acto de reciprocidad" por lo que considera un atropello de la trasnacional estadounidense con acciones "innecesarias, intimidatorias y hostiles".
Exxon ha conseguido que tribunales estadounidenses y británicos dicten medidas cautelares para que PDVSA no pueda disponer de activos en Estados Unidos y Europa por unos 12.300 millones de dólares. Con esta acción busca asegurarse el pago que reclama como indemnización después de que Venezuela se hiciera con su participación en un complejo productor de 120.000 barriles diarios de petróleo cerca del río Orinoco.
La jugada sorprendió a PDVSA, que apelará las medidas judiciales. Chávez respondió subiendo la apuesta, al advertir que si se concreta la pérdida de activos en el exterior ordenará cortar el suministro, algo que ha mencionado ya varias veces en cinco años.
¿Órdago real?
Venezuela es el cuarto vendedor de petróleo a Estados Unidos, -su principal cliente- al que suministra 1,3 millones de barriles diarios, aproximadamente. De los 100 millones de dólares que Venezuela obtiene cada día por vender petróleo, al menos 70 provienen de esta vía. Un vicepresidente de PDVSA, Bernard Mommer, reconoció que "cortar el suministro es factible, pero tiene un costo de desajustes económicos para los dos países".
Un posible corte petrolero es más "palabrería hueca" que una posibilidad real, según aclara para Radio Nederland Gustavo García, doctor en Economía y profesor del Instituto de
Estudios Superiores en Administración.
"Estados Unidos puede soportar y manejar un corte en la provisión de crudo. Venezuela sufriría mucho más y más rápido, porque la exportación petrolera representa el 90 por ciento de nuestros ingresos en divisas y más de la mitad de los ingresos fiscales. El gobierno se quedaría sin poder pagarle a la mitad de los empleados públicos, y no podría honrar sus deudas y compromisos", dijo García.
Además, recordó que los crudos "no pueden colocarse de un día para otro en cualquier refinería", porque éstas se adaptan a determinados tipos, y además compradores más lejanos que Estados Unidos pagarían el crudo a menor precio.
Otros proveedores de crudo para EE.UU.
Portavoces de la Agencia Internacional de Energía de los países consumidores industrializados, han dicho que sus reservas petroleras estarían a las órdenes de Estados Unidos en caso de un corte abrupto del suministro venezolano, que equivale a un 13 ó 14 por ciento de las importaciones estadounidenses.
En Venezuela, dirigentes del sector privado de la economía comienzan a preguntarse cómo se sostendrá este país, con importaciones por más de 40.000 millones de dólares en 2007-y cuyo principal socio comercial y vendedor de bienes y tecnología ha sido Estados Unidos, si Washington restringe los suministros de máquinas, insumos, repuestos, equipos y bienes de consumo.
Sin embargo, el ministro de Energía y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, aseguró que "estamos preparados" para cortar el flujo petrolero si lo ordena el presidente.
Por lo pronto, el corte se ha circunscrito a Exxon, a la que PDVSA vendió el año pasado un promedio de 50.000 barriles diarios de crudo, apenas una pequeña fracción de lo despachado a Estados Unidos, principalmente a la refinería que poseían como un negocio conjunto en Chalmette, en el sureño estado de Louisiana. Mientras, en los próximos días, seguirá el litigio, a menos que se encuentre un arreglo sobre el tema de las indemnizaciones.
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