Un año después del terremoto que sacudió Perú, las organizaciones de la sociedad civil, ya sean locales o internacionales, denuncian que todavía queda mucho por hacer para reconstruir las zonas más afectadas.
La desolación que dejó el seísmo de hace un año es más patente en la ciudad de Pisco, que fue la más sacudida por el terremoto que arrasó el sur de Perú dejando un saldo de 595 muertos.
Coincidiendo con este primer aniversario, la organización de ayuda humanitaria Oxfam Internacional ha concluido el Programa de Emergencia y Rehabilitación en la región de Pisco.
"Hemos puesto mucho énfasis en apoyar el desarrollo de las capacidades de la propia población. Hemos promovido campañas de educación en salud pública, para que la gente supiera cómo manejar el agua y evitar enfermedades, y hemos formado a líderes para que participen en los comités de Defensa Civil. Pero, sobre todo, hemos trabajado con las autoridades para que desarrollen sus planes y presupuestos tomando en cuenta los riesgos a los que la población está expuesta. Nuestra apuesta es que desarrollando las capacidades de la propia población, de sus organizaciones, y de las instituciones locales se facilita la rehabilitación y se reduce la vulnerabilidad a futuro", señaló Frank Boeren, representante de Oxfam Internacional en Perú.
Retos pendientes
Sin embargo, sentimientos de rabia y frustración embargan a los habitantes de Pisco, que todavía se ven rodeados de escombros, con familias viviendo en refugios precarios y con un reclamo común: poco se ha hecho en este año después de la tragedia.
"¿Cómo está Pisco?", preguntan quienes vuelven a esta población tras un año y la respuesta es un reflejo automático: "¡Igual, todo sigue igual, parece que el terremoto fue ayer!".
En línea con estas críticas, el representante de Oxfam Internacional explicó que si bien el trabajo de la organización en la zona ha concluido, tal como se planificó desde un inicio, es evidente que aún se enfrentan muchos retos. Entre otras tareas hay que reubicar a las familias que están en zonas de alto riesgo, y brindar el financiamiento necesario para que las familias recuperen. Boeren resaltó también que el problema no es sólo la reconstrucción de las viviendas sino la recuperación de las fuentes de trabajo.
"El terremoto ha acentuado la pobreza en que vivían las familias, pues muchos de ellos han perdido sus fuentes de trabajo y no las han podido recuperar. Las condiciones de inseguridad en las que viven también son una traba para que retomen sus actividades económicas a un ritmo regular, pues la población siente miedo de perder las inversiones que pudieran hacer. Entonces, mejorar las fuentes de trabajo, reforzar las condiciones de seguridad, dar las facilidades legales para que se puedan construir las viviendas y -sobre todo- seguir trabajando con las autoridades locales y regionales y junto con la población, siguen siendo los aspectos a priorizar. Nos sentimos satisfechos de haber apoyado a las autoridades de la zona dando un empuje inicial, ahora ellos deben continuar con el trabajo", concluyó Boeren.
Protestas de los organismos peruanos
Varias organizaciones sociales anunciaron un paro para conmemorar el aniversario y reclamar que haya más celeridad y eficacia en las tareas de reconstrucción.
El clima de protesta lo reflejó Erasmo Huamán, del Frente de Defensa de Pisco, quien dijo que hay una "lentitud exacerbante" en la reconstrucción de esta ciudad. "Sólo hay que darse una vuelta por calles y plazas para notar desorden, lentitud y dejadez de parte del gobierno, que no es sensible a las demandas de la gente", dijo.
A media mañana del jueves cientos de escolares desfilaron por Pisco en una marcha por la paz portando carteles en los que se leía: "Exigimos una vida digna".
Pedro Valencia, autoridad educativa de Pisco, explicó que esta movilización escolar quería servir como agradecimiento público a instituciones internacionales como UNICEF y a los gobiernos de Cuba, Colombia, Venezuela, España, y diversas ONGs que los apoyaron. Pero aclaró que no era para agradecer nada al gobierno.
Reacción de las autoridades
El gobierno peruano ha puesto en marcha una campaña en radio y televisión en la que anuncia que se están entregando casas a los damnificados de las regiones afectadas. El ministro peruano de Vivienda, Enrique Cornejo, quien visitó este jueves Pisco para entregar títulos de propiedad a víctimas del seísmo, subrayó que el gobierno "está atento a escuchar las críticas.
Por su parte, el presidente Alan García admitió el miércoles que "tal vez hubiera podido avanzarse con más velocidad" pero señaló que Pisco "quedó en el suelo y reconstruir una ciudad es difícil".
| Compartir en |
Etiqueta: Alan García, Enrique Cornejo, Erasmo Huamán, Frank Boeren, Frente de Defensa de Pisco, ONGs, Oxfam International, Pedro Valencia, Perú, Pisco, seísmo, terremoto
Artículos relacionados:
- Sin plan de contingencia
- Perú: "La tragedia es también cultural"
- Luego del terremoto
- Terremoto en Perú