Con toda probabilidad, los holandeses que se encuentran presos en Perú podrán cumplir el resto de sus penas en Holanda. Así lo acordaron los ministros de Asuntos Exteriores de Holanda, Maxime Verhagen, y del Perú, José García Belaúnde. El ministro peruano dijo que desde hace poco su país está enviando de vuelta a los presos a sus naciones de origen. El ministro Verhagen quiere llegar a la brevedad a un acuerdo definitivo.
En el Perú hay 108 holandeses en la cárcel, casi todos ellos por delitos relacionados con drogas. Estar preso en el país andino no es una experiencia agradable:`La condiciones son menudo difíciles, insanas y peligrosas`, dijo el ministro Verhagen.
La fundación Epafras, que se ocupa de los holandeses internados en cárceles extranjeras, manifestó su alegría por este acuerdo. `Que los holandeses puedan cumplir sus penas aquí en el país es una gran noticia. De esta manera podrán trabajar en su reintegración a la sociedad mientras dure su condena. Esto es obviamente imposible si permanecen en una cárcel peruana`, dijo el pastor Joop Spoor, de Epafras.
Cinco mil dólares
El último arresto de un holandés en Perú tuvo lugar hace menos de un mes. Una holandesa de 32 años fue detenida en el aeropuerto de Lima con más de 6 kilos de cocaína. La detenida dijo que por el transporte de la droga recibiría 5 mil dólares en Madrid.
La posibilidad de ganar dinero fácil es atractiva, pero los riesgos son enormes. Sucede a menudo que un pequeño traficante extranjero es delatado para distraer a la policía, mientras al mismo tiempo un verdadero profesional pasa la aduana con una enorme cantidad de estupefacientes.
Una vez detenidos los pequeños traficantes enfrentan un mundo desconocido y duro. `En las cárceles peruanas rige la ley de la selva`, dice Spoor. `Generalmente son verdaderas aldeas separadas del exterior por un enorme muro, donde los presos se mueven con cierta libertad. La pregunta es cómo se sobrevive en esa selva. Cómo se consigue un lugar para dormir, o mejor todavía un lugar en una celda`, explica el pastor.
`Una celda se comparte con otros y se pede mantener cerrada durante el día. Así tus pertenencias, en caso que las tengas, están protegidas. Si no has conquistado un lugar en una celda te ves obligado a dormir en otra parte, en un pasillo o en el patio al aire libre`, sigue diciendo Joop Spoor.
Vida de esclavos
Una parte de la población penal lleva una vida de esclavo. `A menudo es necesario pagar por un lugar en una celda`, dice Spoor. `Y si no tienes dinero no te queda más que trabajar para otros que sí lo tienen, de otra manera no consigues nada`.
Las penas por tráfico de drogas son a menudo más duras en el extranjero que en Holanda. En Perú rondan los 8 años de presidio. Después de cumplir la mitad de la sentencia, el detenido puede solicitar la libertad condicional.
Todavía no se sabe cuando se firmará el acuerdo definitivo entre Holanda y Perú. El pastor Spoor expresó su satisfacción por la posibilidad de que los presos holandeses sean trasladados a celdas nacionales, pero advirtió contra un exceso de optimismo. `El acuerdo no significa que estas personas volverán a Holanda de inmediato. Pasará un tiempo antes que sean trasladadas. Y nadie tiene que pensar, bueno, ahora me voy a traficar a Perú, total dentro de poco estaré de nuevo en Holanda`.
Holanda ya tiene firmado un acuerdo parecido con Tailandia. Spoor tiene la impresión de que hay un aumento de la cooperación internacional. `Este problema de los extranjeros presos por tráfico de drogas es mundial y los gobiernos quieren resolverlo en conjunto`, dice. `Es algo que debe terminar porque no beneficia a nadie: ni a los extranjeros presos en Holanda ni a los holandeses que están cumpliendo penas en el extranjero`.
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