Los gobernantes que asisten a la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea se sumergen el viernes y sábado en una nutrida agenda que incluye reuniones bilaterales y la revisión del borrador de la Declaración de Lima.
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El jueves fue asimismo una jornada muy intensa, desde que temprano en la mañana el presidente peruano, Alan García, condujo con ganas la apertura de un encuentro empresarial y ensayó situar al país en la pléyade de las naciones prometedoras. "Estamos al borde de un cambio histórico en nuestra patria", se escucha decir a García desde una publicidad televisiva que promueve la explotación del gas.
Pasado el mediodía se aceleró el desfile de la mayoría de los mandatarios que llegaban al aeropuerto limeño. Mientras tanto, los cancilleres le daban las últimas puntadas al borrador de la Declaración de Lima. El representante español, Miguel Ángel Moratinos, no ocultó su optimismo en la primera comparecencia de un funcionario ante la prensa al mediodía, en la sede de la Biblioteca Nacional.
"No queda ningún punto pendiente, salvo que los jefes de Estado y de Gobierno deseen incorporar algún elemento, pero a nivel de cancilleres estamos muy satisfechos de la manera en que se ha concluido por consenso la adopción de esta agenda", manifestó.
Desde hoy, los temas sometidos a consideración de los gobernantes son la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad, la cohesión, la migración, la crisis alimentaria, la lucha contra el terrorismo y las drogas. Allí está también presente el proyecto Euroclima, presentado por la Comisión Europea y que propone acciones coordinadas en el campo medioambiental.
García, el paladín del TLC
La papa más caliente, la de los tratados comerciales, no se enfría. Por el contrario, opina el canciller Moratinos, Lima podría fijar una "hoja de ruta" para ponerle fecha a los Acuerdos de Asociación: "He podido constatar en mis conversaciones informales con los cancilleres de la Comunidad Andina la voluntad de avanzar en los próximos años y en los próximos meses para alcanzar ese acuerdo regional". Según Moratinos, Lima podría anunciar "ese compromiso político de los 60 países de poder cerrar definitivamente acuerdos regionales". El sábado, este tema volvería sobre la mesa de las mini-cumbres entre la UE y los grupos regionales.
El anfitrión, Alan García, asumió personalmente el liderazgo de los países latinoamericanos que quieren negociar el libre comercio. García le pidió a la Unión Europea que acepte iniciar negociaciones a dos velocidades con los miembros de la Comunidad Andina y recogió el visto bueno de la canciller alemana, Angela Merkel.
Además, el mandatario no perdió oportunidad de exponer la bonanza que experimenta su economía, con un crecimiento estimado de un 8 por ciento para este año. El congresista oficialista, Franklin Sánchez Ortiz, coincide en señalar que las cifras macroeconómicas son una suerte de aval del Gobierno peruano para "poder captar inversiones y exportar nuestros recursos naturales".
Por el contrario, el congresista opositor de Unión por Perú, Oswaldo Luizar, opina que negociar con el bloque Andino "es una fortaleza para lograr un mejor acuerdo con la Unión Europea".
Este viernes los mandatarios reunidos en el Museo de la Nación no van a precipitarse y centrarán su atención en los temas ya consensuado sobre pobreza y cambio climático. "No estarán los presidentes urgidos de culminar una declaración", manifestó el ministro de Relaciones Exteriores peruano, José Antonio García Belaunde, y por el contrario, "tendrán todo el tiempo y la libertad, mañana, de concentrar su debate en los temas señalados".
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