Hace diez años los limeños vieron la transformación, para bien, de su histórico barrio chino. Esa remodelación activó la zona y florecieron los negocios chinos, sobre todo, los chifas (de comida china) de categoría superior. Hoy día, el barrio se muestra esplendoroso, como resultado de su modernidad y del arraigo que tiene la cultura china en Perú, aunque para muchas personas, el brillo, color y ambiente no sea ya el mismo de antes.
Estoy en el centro de Lima. Una arcada de ocho metros de altura y trece metros de ancho me da la bienvenida en horas del mediodía al barrio chino más famoso de Latinoamérica. “Calle China” es el mensaje que diviso en unos ideogramas de la cúspide de esa gran portada inaugurada en 1971. Cruzo el arco y me detengo a leer por el otro lado este pensamiento: “Bajo el cielo todos los hombres somos iguales”. No hay dudas, en este punto de la ciudad se unen filosofía y matices orientales que son un aporte a la cultura peruana.
Un poco de historia
Los primeros 75 chinos llegaron al Perú en 1849 y se asentaron en la provincia de Cañete y el departamento de Ica. Fueron llevados a tierras peruana para trabajar en sustitución de los negros esclavos. Carlos Aquino Rodríguez, especialista en Economía Asiática y gran admirador de la cultura china, señala que la presencia china fue necesaria porque desde 1840 en adelante se abolió la esclavitud en el Perú... de esa fecha a 1870, ingresaron al Perú alrededor de 100 mil chinos, quienes llegaron no sólo para trabajar en las haciendas, sino también en la construcción de ferrocarriles, en la extracción de guano, y en menor medida, como servidumbre.
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China a escala barrial
Esos periódicos son una necesidad vital para los chino parlantes que no hablan el español, entre los cuales figuran muchos recién llegados. Se calcula que en el país hay cerca de medio millón de personas con ancestros chinos, la inmensa mayoría nacidos en Perú. “Tenemos un dicho bastante interesante, _señala Carlos Aquino _ somos un país mestizo, de indios, españoles y otras razas. Entonces, uno de los famosos novelistas nuestro, Ricardo Palma, escribió hace 140 años que el Perú es un país donde todo el mundo tiene algo de inca o de mandinga, pero después mucha gente dice que nosotros tenemos algo de inca (de indio), de mandinga (de negro) y algo de chino”.
Este barrio y su accionar pesa sobre la cultura peruana. Aquino expone algunas razones, entre ellas las teorías de que los primeros pobladores del Perú eran asiáticos. “Los rasgos raciales a veces no son tan diferentes con los nativos de los Andes, donde a los indígenas le dicen chinitos. Tenemos una natural simpatía por los chinos, siempre han estado ahí; es algo propio, incorporado, que parece que no viene de afuera”, señala el especialista en Economía Asiática.
La calle Capón
Pero, ¿por qué Capón? El arquitecto Víctor Tay Loo, presidente del consejo directivo del centro cultural peruano-chino, cuenta que cualquiera pensaría que el origen data en referencia a alguna palabra china. “Nada más lejos de la realidad, porque ese nombre surgió cuando recién llegaron los chinos a Perú, y se juntaban en unos callejones donde vendían sus alimentos, y ellos ‘capaban’ el chancho (el cerdo), porque si no su carne olía a uria (orina)”.
Negocios esotéricos
En el Barrio Chino de Lima hay tres templos: el ‘Ku Kun Chaou’, el ‘Pun Yi’ y el ‘Y Chin’, donde se lee el antiguo oráculo chino. Ligados a todas las creencias de la cultura china están algunos vendedores de esa calle Capón, vía peatonal en la que han sido incrustadas doce lozas, cada una con un símbolo del zodiaco chino.
A los costados de la calle Capón encontramos puestos donde nos leen la suerte de acuerdo al horóscopo chino. Francisco Javier Choy, descendiente de padre chino y madre peruana, está al frente de uno de los pequeños negocios esotéricos. “Trabajo aquí desde su inauguración en el Año del Metal... Ahora, con la gran expansión y la gran potencia que es China, hay muchos inmigrantes que están llegando, hay muchos negocios; el barrio se ha mejorado notablemente, se modernizado, los chifas prácticamente son de primera clase, las comida son exquisitas; el arte esotérico oriental ha entrado con fuerza, hay mucha importación de esos artículos”.
Los fundadores del Barrio Chino de Lima, algunos de los cuales ya están retirados, echan de menos el ambiente de sus primeros años en el barrio, pero también reconocen que el lugar ha renacido, porque la gente está volviendo a los chifas y a los salones de té. Parafraseando a Carlos Chu, editor del periódico ‘Man Chi Po’, parece que el dragón despierta en el centro de Lima.
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