Lino Oviedo, general retirado del Paraguay, anuncia el regreso a su país para el 29 de junio próximo. Hay inquietud dentro y fuera del Paraguay. Sus partidarios todavía creen que puede llegar a ser presidente de la República. Sus detractores no dudan en calificarlo de golpista y asesino. Este es el escenario social que lo espera y nadie sabe a ciencia cierta que es lo que va a pasar.
La siguiente es una entrevista telefónica exclusiva realizada por *José Zepeda Varas a Lino Oviedo.
José Zepeda: General, tengo entendido que Ud. tiene la intención de retornar a Paraguay, el martes 29 de junio. ¿Es así?
Es así. Oficialmente la Convención del partido UNACEDE determinó que mi retorno sea realizado el día 29 de junio próximo, partiendo de la ciudad de Fos de Iguazú, aproximadamente a las diez de la mañana y llegando allá, a las 11 de la mañana, en Asunción.
José Zepeda: Pero, qué lo ha llevado a decidir este retorno, ya que concretamente Ud. debería volver a la cárcel a cumplir una condena de diez años impuesta por un tribunal militar.
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Quiero recordar que yo he sido juzgado por esos supuestos delitos por la Corte Suprema del Brasil, que representa a 180 millones de habitantes, y he sido sobreseído, en forma unánime, por los 11 miembros del Supremo Tribunal del Brasil, y en conclusión, han determinado que Lino Cesar Oviedo Silva es un perseguido político. Todas las supuestas pruebas presentadas por la justicia del Paraguay, en mi contra, constituyen una mera persecución política disfrazada para evitar que culmine su elección para presidente de la República del Paraguay.
Tenemos un derecho constitucional de hacer la revisión de los procesos. Inclusive, ese tribunal de excepción está prohibido por nuestra Constitución paraguaya.
Quiero recordarle brevemente, abusando de esta entrevista telefónica, que Paraguay en su Constitución no permite la creación de tribunales especiales. También en Holanda, Alemania, los países de la Comunidad Económica Europea, que han sufrido muchísimo en la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos dictatoriales, que solamente trajeron robo, muerte, asesinatos, y violaciones de los derechos humanos; solamente pueden ser instalados tribunales militares en caso de guerra, y para militares en servicio de retiro. Lino Oviedo está en situación de retiro, y el Paraguay estaba en paz, no había guerra. Esto también fue rechazado unánimemente por el Supremo Tribunal del Brasil.
De manera que tengo mi derecho constitucional de pedir la revisión de estos antecedentes, como ocurrió históricamente, recordaran ustedes, hace muchísimos años en Francia con aquel capitán...
José Zepeda: Sr. Oviedo, concretamente, para cerrar este capítulo de la condena por diez de cárcel, usted no niega el intento de golpe de Estado en 1996.
Lino Oviedo: La justicia militar y la justicia ordinaria del Paraguay establecen penas sobre hechos de rebelión, sedición y desacato. Rebelión es una unión de civiles y militares con armas, saliendo en contra de los poderes legalmente constituidos. Sedición es cuando los militares salen en armas en contra de las instituciones legalmente constituidas. Desacato es cuando un militar no cumple las órdenes de sus superiores. Las tres figuras no tienen un solo soldado que haya recibido órdenes de Lino Oviedo para que tome sus armas y salga de sus cuarteles ni tampoco se ha doblado la guardia de seguridad. Estuvo presente el presidente de la República en el acto de entrega. Estuvo Cesar Gaviria y estuvieron embajadores. El presidente de la República me abrazó y firmó el libro de actas y entrega en total conformidad del comando del Ejército, en el día y en la hora en que él lo ordenó. No hubo desacato. No puede haber sentencia cuando la Constitución de Paraguay y los tratados internacionales de la OEA, ONU, de Amnistía Internacional y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no permite la creación de tribunales especiales o militares en tiempos de paz. Si no es permitida la creación de estos tribunales, no puede haber sentencia. Es lo que estableció en sus decisiones el pleno del Supremo Tribunal Federal de Brasil, de manera que le respondo de forma jurídica. Le ruego que tenga acceso a esa sentencia histórica e irrefutable, de gran contenido jurídico.
José Zepeda: General Oviedo, vuelta de página. El anterior gobierno de Luis González Macchi, lo acusa a Ud. de ser el actor intelectual de la muerte de Luis María Argaña, el 23 de marzo de 1929, además de autor intelectual de la muerte de siete manifestantes "antioviedistas" el 26 de marzo del mismo año.
Lino Oviedo: Le agradezco las preguntas que me hace, como si previamente hubiéramos acordado esas preguntas que me está formulando.
Le quiero permitir que tenga acceso a la revista Isto É y a la televisión Globo, de Brasil, también a los investigadores de autopsia que han hecho los análisis balísticos. También en Brasil se encuentran los testigos clave que le pueden decir cómo murió el Dr. Argaña. Que lo hizo bastante bien, en los brazos de su amante, en un departamento donde mantenían sus encuentros fortuitos para el efecto del amorío. Esa persona que retiró su cuerpo de la cama del amante, entregado por la amante del Dr. Argaña, se encuentra refugiado en Brasil y ya ha hecho sus declaraciones ante la justicia de Brasil y que será encaminado a través de la Justicia internacional y posteriormente ante la justicia de Paraguay. Como si esto fuera poco, también se encuentra refugiado en Brasil el conductor de la camioneta, con la cual se trasladó, ya todo fraguado, el cuerpo del Dr. Argaña, de la casa de la viuda donde se preparó el plan macabro. Son los dos testigos claves que ya han hecho sus respectivas denuncias ante las instituciones competentes, debido al peligro que corre sus vidas en Paraguay. Porque las personas que fueron actores de este plan macabro, están en cargos clave en los tres poderes de la República, Legislativo, Judicial y Ejecutivo.
José Zepeda: Tengo declaraciones suyas que dicen textualmente: "Después de sufrir cinco años fuera del país, he decidido volver, porque confío en las autoridades legítimamente constituidas y en los nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia".
¿Pero qué sucede si estas autoridades ratifican la condena de diez años de cárcel que pesa en su contra?
Lino Oviedo: Hay que respetarlo. Siempre he respetado las decisiones de la justicia, sólo que tengo derecho de apelar ante los estados judiciales internacionales, porque recuerde que Paraguay es un país asignante. Tenemos muchos compatriotas del Paraguay que en la actualidad se encuentran refugiados en otros países. Son perseguidos políticos. Son presos políticos que están solicitando la reivindicación de sus derechos ante organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos(CIDH). Algunos ya están obteniendo resultados satisfactorios, de acuerdo a sus derechos y Paraguay tiene que respetar. En Venezuela tenemos el caso del supuesto golpe contra el Coronel Hugo Chávez. Ellos también han apelado ante la CIDH y estos militares fueron repuestos en sus cargos y Venezuela tuvo que respetar porque se está ante la figura de tratados internacionales. De manera que este camino es interesante.
La verdad va a triunfar, le doy una garantía absoluta.
José Zepeda: General Oviedo, ¿no teme Ud. que con su regreso a Paraguay se vuelvan a agitar las aguas de la polarización social de su país?
Lino Oviedo: Bueno...yo no creo que eso acontezca. Voy pacíficamente. Estoy sólo. Ellos tienen los tres poderes en sus manos. Está la Constitución de la República, en la cual encuentra las atribuciones de los gobernantes y los derechos de las personas. Yo voy a presentarme a la justicia para buscar la reivindicación de mis derechos. Paraguay no puede ni debe seguir en convulsión, no debe seguir siendo calificado como país pirata y como el país más corrupto en el continente americano y tercero en el mundo. Hablo aquí con las autoridades y ellas reflejan su preocupación de que Paraguay no recupere su estabilidad sociopolítica y económica. Yo quiero a mi pueblo. Yo quiero a mi país. Ahí nací y a ellos me debo. Nosotros tenemos que trabajar todos juntos, unidos, para que la imagen del país cambie. Para que se recuperen las garantías y la seguridad, para que haya una justicia honesta, creíble, para que así la comunidad internacional tenga interés en regresar para invertir en el país. Nosotros tenemos una deuda tres veces superior a nuestras reservas del Banco Central, tenemos un sinnúmero de situaciones gravísimas, acuciantes, que tenemos que revertir todos unidos, pero no en un ambiente de desestabilización y de anarquía. Nosotros solos tampoco lograremos sacar a Paraguay del pozo en que se encuentra. Tenemos que ganar credibilidad y eso solamente debemos hacerlo nosotros, los buenos paraguayos, unidos, porque sabemos que la unión hace la fuerza y cuando los hermanos se pelean, los vecinos lo devoran. Paraguay debe recuperar su imagen.
Yo voy para trabajar desde la prisión de donde fuese, para sumar mis relaciones, mis conocimientos, mis sentimientos, mis buenos deseos para la unidad de la gran familia paraguaya y luchar todos juntos contra la pobreza, el hambre, la miseria, la inseguridad, los asaltos, las violaciones, un sinnúmero de hechos que hacen que el país sea detestable por cualquier ciudadano extranjero. Tenemos más paraguayos fuera del país que dentro. De manera que si queremos que exista Paraguay tenemos que superar todas las calificaciones que acabo de expresarle.
Volveremos a Paraguay sin odios ni rencores, con la bandera de la paz y buscando la reivindicación de todo el pueblo paraguayo, en el orden social y jurídico, fundamentales para reine el estado de derecho en el país.
*José Zepeda Varas es director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland
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