La violencia de las mafias está causando estragos en varios países latinoamericanos. La capacidad de respuesta del Estado es cada vez menor ante lo que algunos califican como la globalización del crimen organizado. Juan Carlos Garzón en su libro Mafia & Co, compara las organizaciones narcotraficantes de México, Brasil y Colombia y su nueva forma de operar al mejor estilo Facebook.
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En su libro Mafia & Co, Juan Carlos Garzón realiza una minuciosa comparación entre las bandas mafiosas que operan en México, Brasil y Colombia. Aunque concluye que su forma de actuar tiene diferencias, las organizaciones mantienen tres coincidencias importantes: La aplicación de la violencia, influencia en las instituciones legales y en las economías locales y el estímulo a la corrupción.
Los sindicatos del crimen
El crecimiento y nivel de influencia de las mafias latinoamericanas ha sido, en muchos casos, a través de la intimidación y la violencia. En Colombia después de la desmovilización del ejército paramilitar, el gobierno reconoce el surgimiento de "Nuevas bandas emergentes criminales" ligadas al narcotráfico y con una amplia presencia en muchos municipios colombianos. Su radio de acción se extiende a la periferia de las capitales principales como Barranquilla, Santa Marta, Bucaramanga, Cúcuta y Bogotá.
En México, entre tanto, el grupo de Los Zetas tiene en jaque a las autoridades de varios lugares del país. A esta banda criminal se le atribuye una parte importante de los asesinatos y secuestros que sólo este año se ha cobrado la vida de más de tres mil personas. En Brasil, los sindicatos o comandos del crimen son organizaciones que están asentadas territorialmente y que poseen una estructura fuerte y definida que les permite responder, en los lugares en los que operan, a las acciones de la Fuerza Pública.
Jaque a la seguridad
Juan Carlos Garzón advierte en su libro que la dimensión del crimen organizado en los países de América Latina ha desbordado el número de muertos, comprometiendo seriamente la seguridad nacional. Ante la escalada violenta, los gobiernos se han visto obligados a militarizar las calles latinoamericanas, algo que parecía superado.
Esta lucha contra el crimen organizado no está exenta de críticas tal y como lo reseña Garzón citando el artículo Miedo y Violencia en Sao Paulo: "El 6 de diciembre de 2007, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, criticó las violentas redadas de la Policía en las favelas de Río de Janeiro. Pocas horas antes de que la funcionaria hablara, unos 700 agentes de la Policía apoyados por helicópteros y vehículos blindados penetraron a la favela Penha en una operación antidroga. Al menos dos personas, entre ellas un transeúnte, resultaron heridas".
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Etiqueta: Brasil, Colombia, corrupción, Crimen organizado, Juan Carlos Garzón, Los Zetas, México, narcotráfico
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