¿Qué pasó con el anillo energético, el plan alternativo con el que se busca abastecer con gas el mercado del sur del continente? Expertos en el tema dudan sobre una consolidación, a corto plazo, de este megaproyecto. Radio Nederland conversó con Silvie Dapote, directora de CERA, el Cambridge Energy Research Associated.
Escuche la entrevista a Silvie Dapote *
Anna Karina Rosales.- Había mucho entusiasmo cuando, en el 2005, se habló en la plataforma del MERCOSUR sobre este proyecto. ¿A qué se debía, qué ofrecía el plan en su momento?.
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Silvie Dapote.- Éste era un plan para completar una serie de inversiones que se habían hecho en gaseoductos que, en aquel momento, unían a Argentina con Chile y a Bolivia con Brasil. En ese momento, había problemas de abastecimiento de Argentina hacia Chile. Se preveían también dificultades, que se confirmarían años después, de abastecimiento de Bolivia hacia Argentina, con problemas eventuales para que Bolivia pudiese continuar su abastecimiento a Brasil. En aquel entonces también se estaba confirmando las amplias reservas de Perú. Entonces, la idea de los creadores de este gran proyecto era completar el anillo para comunicar a Perú con Chile. Hacer un gaseoducto que pasase desde el sur de Perú hacia el norte de Chile y que el norte de Chile quede conectado con el norte de Argentina. De esta forma el gaseoducto podría mandar gas al norte de Argentina, si faltase, y de esta manera, Perú estaría conectado con Brasil a través de Argentina.
A.K.R.- De consolidarse este megaproyecto, ¿los países que más se beneficiarían entonces serían Chile y Argentina?
SD.- Correcto. También Perú que, de este modo, podría conectarse con el mercado de gas del Cono sur, que es un mercado muy importante que comprende Chile, Brasil y Argentina. Actualmente, las reservas de Perú se destinan exclusivamente a su mercado nacional y a la exportación de GNL (gas natural líquido). Al mismo tiempo, Chile y Argentina necesitan importar GNL. Argentina ya lo está haciendo, y Chile y Brasil lo harán dentro de unos meses.
A.K.R.- En la actualidad no existe capacidad para consolidar el proyecto. ¿Imperan más las razones políticas o económicas?.
S.D.- No sé si en realidad se trate o no de capacidad para consolidar el proyecto. Si se piensa en capacidad de producción de gas, pues sí que la hay. El gas existe, pero para que fluya hay que construir gaseoductos. Pero los proyectos de gaseoductos han sido, desde siempre, muy sensibles a razones, tanto políticas como económicas. Por ejemplo, en lo político podríamos citar, entre otros, los problemas diplomáticos entre Chile y Perú y las discrepancias entre Chile y Bolivia. Pero, también en lo económico podríamos citar la subida del precio del acero, que, en los últimos tres años, ha ocasionado la subida del precio de los gaseoductos. Las tarifas que se deberían aplicar para que el gas fluya son altas. Aún más si se tiene en cuenta la longitud del gaseoducto. Desde Perú hasta Chile el gaseoducto debe tener una longitud de cerca de 1.200 kilómetros, lo que origina precios muy elevados. Existen problemas también de seguridad energética, que es una problemática que la región está sintiendo mucho. Pero el GNL tiene la ventaja que, en realidad, está uniendo la región al mundo, a varios surtidores, no solamente a uno. Un gaseoducto comunica un mercado con un surtidor. Si hay problemas del lado del mercado o desde el surtidor, el gaseoducto podría quedar vacío y la inversión no se recupera. Ése es el caso de varios gaseoductos entre Argentina y Chile.
A.K.R.- A futuro, y teniendo en cuenta los altos precios de los recursos energéticos, ¿cuán importante es que la región se abastezca de sus propios recursos gasíferos y no sea dependiente de otras regiones y países?.
S.D.- La región tiene sus recursos. Yo creo que es importante desarrollarlos, porque pueden aportar un crecimiento económico importante a los países que los tienen. Los países que compran gas, creo que tenderán en el futuro a no querer depender de una sola fuente de gas. Chile, claramente, lo ha aprendido de su experiencia con Argentina. Así que yo creo que en el abastecimiento de la región habrá una mezcla de demanda de gas regional y gas internacional. El GNL, en este momento, es caro porque el precio del petróleo también ha subido. Pero, creo que el factor precio no debe el más importante sino el de la diversificación de fuentes.
* Silvie Dapote es directora de CERA, Cambridge Energy Research Associated
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Etiqueta: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, economía, energía, gas, gaseoducto, MERCOSUR, Perú