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Violencia contra holandeses en Curaçao

René Roodheuvel

01-07-2008

Los cambios políticos en el Reino de Holanda han originado en Curaçao violentas protestas contra Holanda y, sobretodo, contra holandeses europeos. A finales de la semana pasada, un grupo de manifestantes radicales asaltó un café muy concurrido por estudiantes y becarios holandeses. También se registraron incidentes en otros lugares, donde se volcaron automóviles y se arrojaron piedras. Hubo que lamentar un herido grave, concretamente un ciudadano de Curaçao, de raza blanca.

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El turismo es una de las más importantes
fuentes de ingresos en
Curaçao
La violencia sucede a una jornada de manifestaciones contra el aumento de la influencia holandesa en las finanzas de la isla que Holanda exige a cambio de la cancelación de una deuda de 2.200 millones de euros que pesa sobre las Antillas Holandesas y las cinco islas. Holanda se atribuye también más poder decisorio en el terreno de la justicia y mantenimiento del orden público para garantizar una correcta política y detener la corrupción y prácticas de favoritismo.

Aplazamiento de entrada en vigor
Según los convenios políticos, las Antillas Holandesas dejan de existir, Curaçao y Sint Maarten se convierten en un país autónomo dentro del Reino y las tres provincias más pequeñas se adhieren a Holanda. Los cambios administrativos han demostrado ser muy complejos y, por esa razón, se ha aplazado dos veces la fecha de su introducción. Ahora se apunta hacia principios del 2010.

El mundo empresarial, el sector turístico y la silenciosa mayoría en Curaçao apoyan los cambios, pero los márgenes políticos son estrechos. En la isla de Curaçao sólo hay una mínima mayoría. La resistencia en la oposición es enorme, pues considera que el aumento de la influencia holandesa es una especie de recolonización. Algunos sectores reprochan a los gobernantes el estar malvendiendo la autonomía.

Tensión social
Pero, mientras el aparato político de toma de decisiones sigue avanzando y la coalición cierra filas, aumenta la frustración sobre la falta de influencia de la oposición. El tono se endurece y se establecen vínculos entre las tensiones sociales reinantes y el aumento de los precios del petróleo y alimentos. Los contrastes de las clases sociales en Curaçao son enormes.
En un anuncio, en el que la oposición exhorta a la población a rebelarse, las flechas apuntaban claramente contra los holandeses europeos. La consigna era "Curaçao es nuestro y no de los Makambas" (holandeses).

Crisol
La sociedad de Curaçao es un crisol de razas y una sociedad tolerante, pero también hay latentes ciertos antagonismos raciales y enardecerlos por medio de un anuncio ha sido condenado por todos los sectores, especialmente después del asalto al café. En una pequeña isla, de unos 150.000 habitantes, esta clase de violencia racista tiene una gran influencia. En general se teme que pueda tener consecuencias internacionales, precisamente ahora que comienza a recuperarse tanto en el aspecto económico como el turístico.

De ahí que el Gobierno nacional y el isleño hayan anunciado una "tolerancia cero". La policía intervendrá con mano dura ante el mínimo acto de desorden público, pues se ha llegado al límite de la democracia y el racismo no será tolerado, se dice.

Y ¿qué ocurre con los holandeses europeos? Ellos no deben temer por su seguridad, asegura el ministro antillano de Justicia, David Dick.

Dick y la alcaldesa de Curaçao, Lisa Dindial, subrayan que sólo se trata de un pequeño grupo de manifestantes radicales y apelan encarecidamente a los dirigentes políticos para que mantengan bajo control a sus bases.

Etiqueta: Antillas Holandesas, Curaçao, Holanda, holandeses europeos, protestas, Reino de Holanda

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