Una semana después de las elecciones, el ambiente en Haití ha registrado un cambió. El candidato a la presidencia y según todos los pronósticos ganador de las elecciones presidenciales, René Préval, ha obtenido menos votos de lo previsto. Según los resultados, todo parece indicar que Haití deberá realizar una segunda ronda electoral. Los seguidores de Préval empiezan a perder la paciencia. Un muerto y decenas de heridos es el resultado de las protestas acaecidas en la capital Puerto Príncipe.
Inmediatamente después de las elecciones, todo parecía indicar que René Préval, el favorito de los pobres de Haití, podría contar con una amplia mayoría de los votos. Sin embargo, una semana después, los resultados provisionales indican que Préval posiblemente no consiga la mayoría absoluta: esto significa que en marzo próximo se tendrá que celebrar una segunda ronda electoral. Préval sí aventaja ampliamente al resto de los demás candidatos.
Entre los seguidores de Préval crecen los rumores sobre fraude electoral. Para ellos es obvio que Préval es el nuevo presidente. Muchos partidarios se reunieron ayer en las cercanías de un hotel en Puerto Príncipe, donde hay una oficina de la comisión electoral.
La atmósfera en el hotel se volvió hostil cuando miles de partidarios de Préval, entre ellos numerosos habitantes del barrio marginal Cité Soleil, fueron retenidos en las puertas del hotel. Uno de los manifestantes llevaba una cuerda y dijo que era para ahorcar al presidente del Comité Electoral. Según el hombre, Préval debería convertirse en presidente, porque sin Préval no se hace nada en el país, no se construyen carreteras ni colegios.
En un momento dado, la multitud rompió el cerco y entró en el terreno del hotel. Los huéspedes se huyeron a sus habitaciones. Los cacos azules de la fuerza de pacificación de la ONU en Haití, no utilizaron sus armas, a pesar de que los manifestantes entraron en todo el edificio.
En el hotel Montana se encuentra alojado un huésped especial: el ex arzobispo de Sudáfrica, y ganador del premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu. A petición de las Iglesias haitianas, Desmond Tutu está en el país para pronunciar un mensaje de paz. El ex arzobispo intenta calmar a la multitud.
Desmond Tutu afirma entender la furia del pueblo sobre el retraso en la publicación del resultado de los comicios. Para Tutu es obvio que Préval es el ganador, los demás candidatos tienen mucho menos votos. El ex arzobispo opina que se debe poner en práctica la voluntad del pueblo. Por eso le parece inútil celebrar una segunda vuelta electoral, aunque lo establezca la Constitución. En Haití reina una atmósfera de desconfianza y acusaciones de fraude, y una segunda vuelta sólo causaría reacciones violentas. Por eso Desmond Tutu opina que Préval tiene que ser proclamado ganador.
El ex arzobispo pone de relieve que su viaje a Haití no tiene nada que ver con el hecho de que el presidente destituido de Haití, Jean Bertrand Aristide, viva en Sudáfrica. Aristide es un viejo amigo de Préval y tuvo que abandonar el país apresuradamente, porque gran parte de los haitianos desconfiaba de él y lo odiaba.
A pesar del caos originado por la protesta, la habitación del ganador del Premio Nobel de la Paz está en orden, aunque los manifestantes hayan entrado en su habitación. Muchos de ellos viven en barrios sin agua corriente, y saltaron entusiasmados a la piscina del hotel.
Fue el único daño causado: el agua se ensució.
Tras los disturbios de ayer, la situación en Haití parece haberse tranquilizado levemente. René Préval viajó a la capital Puerto Príncipe y se pronostica que en el curso de hoy pronunciará un discurso para llamar a la calma.
Sin embargo, la calma volverá únicamente cuando Preval haya sido investido como presidente.
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