Recientemente se realizó en Managua la Cumbre presidencial centroamericana y del Caribe para tratar de encarar de manera conjunta la crisis actual de alimentos. Además de los mandatarios de la región, con excepción de El Salvador y Costa Rica, pero con la asistencia de Bolivia, Ecuador y Venezuela.
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Lo llamativo de esta Cumbre ha sido la inclusión del concepto de Soberanía Alimentaria. Algo por lo que viene bregando el gran movimiento mundial "Vía Campesina" desde hace muchos años. Es más, en el evento participaron el hondureño Rafael Alegría y el nicaragüense Edgardo García (Secretario General de la Asociación de Trabajadores del Campo) delegados de la Vía Campesina a nivel centroamericano.
Si bien es claro que la mayoría de los mandatarios que asistieron a la cumbre son de tendencia progresista, la crisis alimentaria está provocando un cambio en los conceptos de producción: Ya no se trata de aplicar la última tecnología sino rescatar sistemas que garanticen comida para toda la población.
La cumbre acordó Declarar Emergencia Regional por Crisis Alimentaria y su declaración final es la siguiente:
Declaración
Los jefes de Estado y de gobierno de las repúblicas de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Honduras, Venezuela, Saint Vincent y las Grenadinas, Haití, Panamá, Guatemala, México, Belice y República Dominicana, nos reunimos de emergencia el siete de mayo del 2008 en la ciudad de Managua, en la "Cumbre Presidencial sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria: Alimentos para la Vida," con el fin de abordar los graves problemas de nuestros pueblos, agudizados por el incremento acelerado en el costo de los alimentos, que ya ha provocado explosiones de violencia social en diferentes países.
Nos convocamos con la decisión de unir esfuerzos para enfrentar el impacto de esta crisis alimentaria mundial, en América Latina y El Caribe.
Considerando:
Que los países desarrollados (Unión Europea, Estados Unidos y Japón) mantienen una política de subsidios a la Producción Agrícola que supera los 327 mil millones de dólares anuales, distorsionando gravemente el comercio internacional de productos agropecuarios, convirtiéndose en barreras al comercio justo.
Que la combinación de dichos subsidios con el desproporcionado aumento de los costos de producción, y de precios de los alimentos, agravan esas distorsiones y hacen recaer el mayor peso de la crisis, sobre los países empobrecidos.
Que la existencia de diversas iniciativas de Políticas y Programas Agroalimentarios en el ámbito Regional, crea condiciones para la complementariedad en la construcción de una Estrategia Común.
Que los alimentos, al igual que los Programas de Salud y Educación y de empleos sostenibles son necesidades vitales, y derechos fundamentales, indispensables para la sobrevivencia y desarrollo de los seres humanos, y que por lo tanto, en la justa lucha para ejercer la Soberanía y la Seguridad Alimentaria, debe eliminarse cualquier tipo de imposición, y/o especulación, y debe protegerse, tanto a las y los productores de alimentos, como a las y los consumidores.
Que la carestía y escasez de los alimentos, incide todavía más en el incumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Que la actual crisis de los precios y las disponibilidades de alimentos resultan en gran medida del ordenamiento económico internacional vigente y de políticas económicas adversas a la sostenibilidad agroalimentaria de los países en desarrollo.
Que los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y garantizar el derecho universal a la alimentación, por medio de acciones y medidas concretas que protejan, en particular, a los grupos sociales vulnerables, y propicien los medios necesarios para que ellos puedan alimentarse.
Que los efectos del cambio climático recaen injustamente, en los países más empobrecidos, y por ello más vulnerables.
Que en los países desarrollados, hay Propuestas y Programas que utilizan alimentos para la producción de combustibles, agravando con ello, la de por sí crítica situación alimentaria, de muchos países y pueblos.
Acuerdan:
Rechazar las prácticas de subsidios agrícolas ejercidas por los países industrializados del mundo, que impactan la agricultura de los países empobrecidos y distorsionan el comercio; y priorizar el uso de productos agropecuarios para la obtención de alimentos frente a la producción de combustible.
Subsidiar la producción agrícola nacional, a través de los pequeños productores que no tienen acceso al crédito mediante la banca privada o estatal. Apoyar a los demás productores con crédito a bajos intereses con la banca estatal.
Promover que la banca privada o el sector privado destine por lo menos el 10% de su cartera total al financiamiento de la producción agrícola en cada país.
Aunar esfuerzos para incrementar la producción y productividad sostenible de alimentos, con respeto a nuestras tradiciones productivas, y de consumo.
Manifestar la preocupación por la dependencia y desigualdad que provoca la imposición de tecnologías foráneas, cuando estas tienen un control monopólico.
Incrementar la producción y productividad sostenible explicitando el decidido impulso y promoción de la agricultura e industria ecológica - orgánica y su acceso a los sectores populares.
*Entrevista al dirigente campesino nicaragüense Edgardo García
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