Cuando el conteo confirmaba prácticamente el triunfo de Daniel Ortega en primera ronda en las elecciones presidenciales de Nicaragua, analistas y observadores perfilaban ya la dirección que podría tomar su nuevo gobierno. Dirk Kruijt, profesor de la Universidad de Utrecht y especialista en asuntos latinoamericanos, presenció de cerca el proceso electoral. Radio Nederland tomó contacto con él en Managua.
Anna Karina Rosales.- Una derrota simbólica para Washington y aparente avance de una nueva izquierda latinoamericana promovida por el gobierno de Hugo Chávez. ¿Así pueden ser vistos los resultados de estos escrutinios en Nicaragua?Dirk Kruijt.-Un poquito más matizado. Lo que sí es cierto es que Daniel Ortega ha ganado claramente por voto popular limpio y bien observado pues en el país estuvieron 18 mil observadores, que garantizan este triunfo de entre 48.5 y 40 por ciento. Swe percibe que efectivamente el pueblo entusiastamente está fortaleciendo la línea "Chavista", aunque no habría que verlo necesariamente así, pues estas elecciones son básicamente un asunto nicaragüense. Los nicaragüenses han votado probablemente en contra de unos 15 años de gobiernos neoliberales. En los sondeos se escucha que asuntos como la pobreza, la salud, la educación, la seguridad pública y los servicios básicos, esos son los temas que realmente les preocupa a la población.
AKR.-La población le ha dicho no a los últimos 15 años y ahora Ortega les ofrece una nueva oportunidad, que a la vez es una antigua tendencia. Sin embargo, él ha declarado que no quiere estropear las relaciones con la comunidad internacional y que va a tratar de crear un ambiente de confianza para los inversores privados. ¿Podemos entender con esto que no va a haber cambios radicales?
DK.-No lo creo. Se ha preparado esta campaña por más de dos años y calculo que será muy sistemática. Daniel Ortega ha negado mezclarse o en participar en cualquier debate. Se presentó como líder político, estando por encima de los demás políticos. El tema de su campaña fue "Paz y Reconciliación" y su mujer, Rosario Murillo, fue jefe de esta campaña. Hay que destacar también sus vínculos con la jerarquía católica, encabezada por el Cardenal Obando y Bravo. Recordemos que en la televisión el padre era reconocido como el Cardenal de la "paz y reconciliación", exactamente el mismo slogan utilizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Ortega. Hoy día, 25 años después de los años 80, los electores, encuentran un campo totalmente diferente. Los simpatizantes de Ortega son en gran parte urbanos, pero también en las regiones donde operaba la "Contra" le han dado apoyo. En cuanto al gobierno, probablemente va a formar alianzas como las que ya ha tenido. Los actores políticos de Nicaragua han tenido siempre alianzas muy extrañas. El FSLN y el Partido Liberal del ex presidente Alemán tenían un pacto para distribuirse entre sí grandes partes del sector público estratégico, sobre todo la parte judicial. Este pacto aparentemente sigue. En todo caso no se esperan cambios muy radicales.
AKR.-Quisiera volver al principio cuando usted dijo que estas elecciones eran asunto de los nicaragüenses. ¿Hasta qué punto se ha hecho sentir la injerencia tanto de Washington como de Caracas?
DK.-Se ha sentido injerencia tanto desde Washington como desde Caracas, pero no inmensamente. Varias veces el embajador de Estados Unidos intervino en la televisión para dar cuenta de sus preferencias y las preferencias de Washington sobre qué tipo de alianzas debería formarse y qué tipos sobre todo de votos no sería deseado. Chávez también anunció su preferencia por supuesto por Daniel Ortega. Ortega ha negociado con Chávez sobre combustible, tiene incluso un pacto con municipios pero, digamos que estas relaciones no han sido tan marcadas como para influir en el resultado de estas elecciones.
AKR.- Nicaragua, y en realidad todos los países latinoamericanos que celebran elecciones últimamente, como que de alguna manera se han vuelto escenario de la lucha de dos influencias, la imperialista y la bolivariana. Si se puede ver así, qué tendencia estaría imponiéndose.
DK.- No son tendencias tan claras para mí. La bolivariana es una tendencia y Hugo Chávez no es el líder por ejemplo de socialdemócrata. Tenemos una Bachelet en Chile, un Lula en Brasil, un Kirchner en Argentina, todos de diferentes "cortes". Pero la tendencia innegable es que, cuando hay elecciones en América Latina últimamente el voto no va hacia la derecha, ni para el clásico modelo de los últimos años, es decir el neoliberalismo. El voto ahora va mayoritariamente al candidato que represente una alternativa de la izquierda.
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