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40 años después. La noche de Tlatelolco

El Mayo mexicano

Mariano Aguirre

02-10-2008

Después de medio siglo de revolución sin cambios, México vivía en los años 60 sumergido en la pobreza, el enriquecimiento de las élites y la apatía. La corrupción y el clientelismo político que lideraba el Partido Revolucionario Institucional (PRI) parecían comprar todas las voluntades, y marginar y expulsar a las que no colaboraban.

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Escuche el programa de * José Zepeda Varas

El escritor Carlos Monsivais escribió que en su país en los años 60 "todo es gobierno y casi nada es oposición". Pese a ello, el ámbito universitario tenía un margen de independencia y acción propia.

En esos años 60 los movimientos de protesta que surgían en otros lugares tuvieron eco en México. En el Norte, en Estados Unidos, estaban los movimientos estudiantiles que cuestionaban la sociedad del consumo y la guerra de Vietnam. Hacia el Sur, los movimientos de guerrilla y levantamientos sociales desde América Central y el Caribe hasta Argentina ilustraba cómo en el continente había resistencia hacia las élites y hacia su alianza con Washington. Aunque lejana, Europa también tenía influencia: el Mayo del 68 francés impactó sobre la conciencia de algunos intelectuales y muchos jóvenes estudiantes.

El 68 mexicano empezó en julio de ese año por un incidente violento, pero trivial, entre aficionados de dos grupos de fútbol americano. El cuerpo de seguridad del Estado de los Granaderos intervino y detuvo a varios alumnos. Esto provocó manifestaciones, encierros de estudiantes y huelas en centro de enseñanza. La fuerza pública continuó con las detenciones y medidas represivas. El Rector de la Universidad Autónoma de México reivindicó la autonomía universitaria y convocó una manifestación pública.

Entre julio y octubre hubo una tensión constante, creciente entre estudiantes y otros sectores sociales que denunciaron la represión, la corrupción. Era gente que exigía responsabilidades el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

La situación se tornó especialmente compleja porque México había sido elegido para celebrar pocos meses después los juegos olímpicos. El gobierno quería guardar las formas y presentar esos juegos como un triunfo propio y nacional. Las revueltas de los estudiantes y los enfrentamientos no ayudaban a dar una imagen de estabilidad.

El 13 de septiembre de 1968 se llevó a cabo La Marcha del Silencio. Alrededor de 300 mil personas se manifestaron con pañuelos en la boca, para denunciar la represión y la falta de libertad de expresión. La respuesta del Gobierno fue invadir cinco días después la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma. Tras diversas negociaciones entre las autoridades universitarias, estudiantiles y de Gobierno, las tropas se retiraron de la UNAM y otros centros académicos.

El 2 de octubre se llevó a cabo una manifestación en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Para unos era una fiesta de triunfo porque las tropas se habían retirado. Para otros, un paso más en la tensión con el gobierno de Díaz Ordaz. En un relato basado en esa jornada, Carlos Fuentes escribió que centenares de jóvenes mexicanos:

"hombres y mujeres, (entraban) a la Plaza de las Tres Culturas, el antiguo centro ceremonial azteca de Tlatelolco sin más iluminación que la agonía del atardecer en el antiguo valle de Anáhuac" (...)entraban a la plaza centenares de hombres y mujeres pidiendo un país nuevo, un país mejor, un país fiel a sí mismo".

Entre los manifestantes se infiltraron miembros del denominado Batallón Olimpia, paramilitares que esperaban una orden para actuar. Ante una señal enviada desde un helicóptero, los paramilitares empezaron a disparar contra los líderes estudiantiles. A la vez, el ejército tomó la plaza y persiguió a los manifestantes inclusive dentro de recintos privados en los que muchos se refugiaron.

La cifra exacta de víctimas mortales nunca se ha conocido, pero osciló entre los 300 denunciados por la prensa internacional y los 40 que declaró oficialmente el Gobierno. Muchas víctimas presentaban disparos por la espalda. Carlos Fuentes escribió que los poderosos "Habían entregado la ciudad a la muerte. La ciudad era un campamento de bárbaros".

La matanza de Tlatelolco fue un intento del Partido Revolucionario Institucional, PRI, de acabar con toda revuelta y crítica al sistema de poder, pero desde entonces comenzaron diversas formas de respuesta. La novelista Elena Poniatowska, autora de La noche de Tlatelolco: testimonios de historia oral, considera que la masacre del 2 de octubre fue "el acontecimiento más trascendente de México en la segunda mitad del siglo XX".

Sobre las responsabilidades hubo que esperar casi cuatro décadas para que se comenzara a hacer justicia. En 2005 la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado solicitó que 55 personas que tenían puestos de poder en 1968 fueron sometidas a juicio, entre ellas el ex presidente Luis Echeverría y el ex Procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas. Echeverría fue más adelante exonerado de toda culpa.

Algunos analistas consideran que el Mayo del 68 en México tuvo un impacto que se ha prolongado hasta hoy. El historiador francés Fernand Braudel, por ejemplo, es del parecer que fue una revolución cultural que afectó especialmente a tres estamentos: la familia, los medios de comunicación y la educación.

Por su parte, Elena Poniatowska cree que a partir de 1968 en México resurgió el movimiento estudiantil, una prensa más libre y movimientos como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y una presión de la sociedad civil que llevó al candidato Andrés Manuel López Obrador a las puertas del poder en 2007.

El 68 mexicano fue la expresión dramática de otros Mayos que hubo en América Latina. Especialmente en Chile, Argentina y Uruguay había partidos políticos, movimientos estudiantiles, sindicales, intelectuales y de organizaciones armadas que vieron el 68 en París como algo lejano pero inspirador, y el 68 mexicano como un intento estudiantil al que le faltaba contrapoder.

En varios países latinoamericanos se creía que el Mayo parisino era una llamada de atención, pero que las verdaderas revoluciones estaban en el Tercer Mundo. La ensayista argentina Beatriz Sarlo escribió 30 años después:

"En mayo de 1968, también creí que los estudiantes franceses ensayaban un acto insurreccional que sólo se cumpliría definitivamente en América. Ello habían tomado la delantera, pero de este lado del Atlántico se preparaba la verdadera, definitiva, lucha revolucionaria".

Un año después un levantamiento popular agitó la ciudad industrial de Córdoba, en Argentina. En este caso, una nueva generación de trabajadores cuestionaron en la calle a la dictadura militar que entonces regía en ese país y a los dirigentes sindicales corruptos y burocráticos del peronismo, que frenaban sus reivindicaciones. El Cordobazo generó grandes esperanzas de poder popular.

Igualmente, la victoria de Salvador Allende en Chile en 1970 encarnó muchas de las expectativas que se habían generado en los 60. Pero el golpe de Estado de 1973 fue, junto con otros golpes en el Cono Sur, el fin de ese tiempo de grandes expectativas. Tlatelolco fue una drástica premonición de cómo terminarían reprimidos los movimientos y grupos revolucionarios de los 60 y los 70 que nacieron en América Latina desde Guatemala hasta Tierra del Fuego.Cuarenta años después, la necesidad de cambio social y los ideales del 68 continúan vigentes. De los años 60, ha escrito el ex presidente de Uruguay, José María Sanguinetti:

"nos han dejado la lección de la que la lucha por perfeccionar cada día la democracia y asegurarle libertad a la gente, es, todavía, la más revolucionaria de las ideas". Los valores de libertad, cambio y democracia que fueron revindicados desde París hasta Praga, desde Chicago hasta México siguen siendo actuales, y en buena medida, son una tarea pendiente.

*José Zepeda Varas es Director del Departamento de Español de Radio Nederland

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Etiqueta: corrupción, mayo mexicano, México, Partido Revolucionario Institucional, Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco

Opinión de los lectores:


FERNANDO GOMEZ, 08-10-2008 - MEXICO

estoy de acuerdo en lo que proboco la transiciòn de poderes en mexico con la llegada de ñla derecha hipocrita y conservadora ademas de corrupta al poder, pero no fue salvar a 29.000 ni a 25.000 como dice jose tena, sino no haceptar la propuesta de jovenes universitarios despues de la arbitraria de un gobierno totalitario que resuelve un conflicto estudiantil con una basuka para penetrar al edificio de san ildefonso, no tiene perdon de dios el gobierno fasista de diaz ordaz que cometio su locura consultando a washinton


Elizabeth, 05-10-2008 - mexico

hola yo no vivi esos tiempos, pero he buscado informacion acerca del movimiento del 68, y tristemente lo unico que he visto es la gran represion por parte del Gobierno, para mi punto de vista fue una cruel masacre contra gente que queria expresarse libremente contra un regimen que abuso de su poder y fuerza, y lamentablemente muchos culpables siguen libres con cara de "buenos Ciudadanos", Buenos Gobernantes, si se deben hacer respetar las leyes establecidas, pero tambien deberia de aplicarse la ley para los malos Gobernantes, y no escudarse en un puesto politico para asesinar sin medida, a 40 años de este Movimiento Estudiantil del 68, como es posible que nos sigan queriendo convencer que fueron pozos los muertos, que el Gobierno no tuvo otra salida mas civilizada para resolver el problema, malos Gobernantes eso es lo que tenemos, este es el futuro para nuestros hijos, decirles que no piensen, que no se expresen, en pocas palabras que sean mediocres, es absurdo que sigamos asi en el siglo XXI, es ta es mi opinion personal.


Eli miramontes, 03-10-2008 - México

Juan José Tena maneja exactamente las mismas diatribas utilizadas por la derecha empresarial mexicana para desacreditar el movimiento estudiantil del 68, no maneja ni una nueva, es tan atrasado de pensamiento que su coraje fascista lo hace ve moros con tranchetes igual que antes y hoy lo hacen sus camaradas.


Antonio Peralta, 03-10-2008 - Holanda

Que bueno que Juan José despertó a "la realidad" pues efectivamente ella no le dará las claves que nunca descubrirá y que se llama el cambio social! Y si hubiera sido un estudiante consciente del momento sabría qie no fueron cien sino cientos los muertos que fueron transportados en camiones del ejército de la "autoridad de Pablito" que yo vi salir persoanlmente de la plaza mientras tarátabamos de distraer a los soldados de la matanza que llevaban a cabo... Pwero en fin yo si estoy orgulloso de haber participado en nuestro mayo mexicano, y creo que cualquietra que sea la critica, ese movimiento marcó y nos marcó a quienes queremos un México más abierto, sin corrupción y con mexicanos conscientes de su papel y de su importante tarea de hacer de nuestro bello país un lugar donde se pueda trabajar y vivir y estudiar para superarnos, y no terminar como Juan José con una vejez amargada por lo que creimos haber hecho y nos arrepintamos después. Dosde octubre no se olvida, libertad presos políticos!!


Juan José Tena R., 02-10-2008 - México

Hoy a 40 años de la noche de Tlatelolco, los que participamos personalmente en ese mítin, despertamos a otra realidad, a la realidad. Si el gobierno no hubiera actuado con mano de hierro ese día en contra de un grupo de agitadores que estaban manipulándonos -a los estudiantes-, hubiera sucedido lo que pasa en México en el 2008: 25,000 personas han sido asesinadas desde el inicio del gobierno panista actual (2000-2008). Comparemos cifras para despertar del letargo mariguano que nos obnubila: 100 muertos en Tlatelolco contra 25,000 asesinados, por la tibieza e irresponsabilidad del gobierno 'permisivo' y 'civilizado' actual. Los 25,000 muertos eran mexicanos, no eran holandeses. Y la mitad de ellos eran ciudadanos pacíficos. Pero el que desee estar dormido pues entonces que se arrope bien y siga. Por lo demás, el 'movimiento estudiantil del 68' de México, no es de ninguna manera lo que dice Poniatowska ni Fuentes. Qué ideas más falsas las que expresan. Simplemente éramos una bola de locos excitados por el mayo parisino que acaba de ocurrir, y como siempre, muchos queríamos imitar a los franceses, pues era lo 'in'. Recuerdo que las reuniones 'políticas' que hacíamos los estudiantes en ese tiempo, servían para tomar alcohol, bailar y desenfrenarnos. Los directores del movimiento eran unos porros bien conocidos y tenían tratos con comunistas de Cuba sobre todo, para causarle problemas al gobierno. Pero el gobierno no permitió que eso sucediera y murieron 100,, pero se salvaron 24,900. El uso de la espada para gobernar no es reprobado por nadie, cuando se requiere. Creo que San Pablo fué el que dijo "¿no quieres temer a la autoridad? Entonces cumple con las leyes establecidas, que para eso han sido puestas por Dios, para cuidar el órden" Gracias.


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