Con gran expectativa se celebra en México el Consejo de Seguridad Pública, una reunión nacional convocada por el presidente Felipe Calderón, ante la ola de crímenes que afecta al país, y a la que asistirán ministros, gobernadores y el alcalde capitalino.
| Marcelo Erbrard, alcalde de Ciudad de México | ||||
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Según informaciones, en los ocho meses que van de este año por lo menos 2.700 personas han muerto víctima de la delincuencia y el crimen organizado en México, cifra equivalente a la de todo el año 2007. José Luis Piñeiro, especialista en temas de seguridad nacional, atribuye el aumento desmedido de la delincuencia a diversos factores.
"Por un lado,", comenta el experto, "tenemos los ajustes de cuentas entre los diferentes cárteles de la droga por los mercados del control territorial. Por el otro, los narcotraficantes están incursionando en otras actividades delictivas como es el secuestro, la extorsión a empresarios y el tráfico ilegal de inmigrantes. Una tercera razón tiene que ver con la respuesta de los narcotraficantes a las acciones policiales-militares que se han realizado en diferentes Estados de la república mexicana, lo que trae como consecuencia mayores crímenes, mayores víctimas".
El también catedrático del departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana de México coincide también con quienes critican la falta de estrategia gubernamental para combatir el crimen organizado.
"La estrategia ha sido básicamente represiva, es decir el arresto de narcotraficantes, la confiscación de drogas, armas, aviones, etc, pero de forma sistemática han faltado labores de inteligencia militar y policial más definidas para que los operativos sean más precisos"
La principal consecuencia de esta falta, según Piñeiro, es que no se llega a los centros financieros de lavado de drogas y dinero. Hasta ahora, señala, no ha habido un sólo personaje político o empresarial arrestado por lavar dinero producto del narcotráfico, cuando es sabido que el nervio financiero es fundamental para el narcotráfico y el crimen organizado.
"Mientras no se golpee ese nervio vital, no se afectará la estructura financiera y el conjunto de la estructura criminal", sostiene.
El Consejo de Seguridad Pública causa expectativa en especial porque se sientan a la mesa a discutir el tema, ministros, gobernadores y hasta el propio alcalde capitalino, Marcelo Ebrard, quien desde que inició su gestión, no había reconocido al Gobierno de Felipe Calderón.
Precisamente Ebrard llega con una lista de 10 puntos propuestos para combatir la delincuencia, muchos de los cuales son considerados por Piñeiro como fundamentales. "La participación ciudadana por ejemplo es esencial, porque, sin duda, es necesaria una mayor coordinación y cooperación entre el Gobierno federal, los Gobiernos estatales y municipales."
Piñeiro no considera que, hasta ahora, la estabilidad política y económica nacional esté puesta en entredicho. Sin embargo, sí hay situaciones regionales en las que se constata una clara ingobernabilidad, dada la presencia del crimen organizado y la impunidad con que realizan sus acciones. "Ya algunas voces alertan que esta mala reputación de México a escala internacional puede afectar las inversiones extranjeras o el crecimiento del turismo".
Finalmente, el catedrático considera necesario que, en el plano de la política social, haya un combate estructural a la pobreza y una política económica que generen empleo masivo y bien remunerado. Así se evitaría, hasta cierto punto, que este sector golpeado de la sociedad mexicana sea caldo de cultivo de la delincuencia.
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Etiqueta: criminalidad, Cuidad de México, Felipe Calderón, México, seguridad nacional