Gran conmoción provocó en México unas frases pronunciadas por el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Carlos Aguiar, que fueron interpretadas como un llamado a una legislación especial que permita la reinserción de los narcotraficantes arrepentidos. Se llegó a decir que con "narcolimosnas" los maleantes podrían rescatar su cuerpo y alma de la justicia.
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| Monseñor Carlos Aguiar, presidente de la Conferencia Episcopal de México | ||||
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El obispo auxiliar dijo que la legislación actual no favorece tal cambio, y cuando habla de los que se han acercado, se refiere a aquellos que han estado inmiscuidos en tareas menores, y no tanto a los grandes capos de la droga.
"Monseñor Aguiar también comentó que muchos narcotraficantes son bien recibidos en sus lugares de origen, en la mayoría de los casos de zonas pobres, porque han llevado servicios a dichas poblaciones, incluso construyen sus capillas al santo patrono del lugar o al santo de su mayor devoción. Por eso los pobladores los ven como bienhechores bondadosos que ayudan a mejorar su situación" dijo José Leopoldo González.
El obispo auxiliar de Guadalajara manifestó que "lo que nunca dijo Monseñor Aguiar, y ahí está la versión estenográfica de que la Iglesia Católica hubiera recibido donativos de los narcotraficantes, es que siempre condenó cualquier donativo que pudiera venir de ellos. Por eso nos extraña que militantes de algunos partidos políticos, de organismos sociales y de la misma clase intelectual, que sin conocer el contexto de las declaraciones hechas por Monseñor Aguiar, hagan comentarios sobre un tema tan delicado como es el llamado a un cambio de vida."
También el vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, aclaró el rechazo de la Iglesia católica a que se aplique cualquier legislación especial a los narcotraficantes para su reinserción.
En entrevista con Radio Nederland, Hugo Valdemar, comentó que son muchos los narcotraficantes que se acercan a la Iglesia y en algunos casos hasta dejan donativos en bolsas de papel de manera anónima, pero que la iglesia no acepta donaciones dudosas. La Iglesia acepta el arrepentimiento genuino de los pecadores, porque esa es su misión, pero ello no quita que los delincuentes deban hacer frente a la ley de cada país.
*Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México
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