Es oficial. Las reservas probadas de crudo en México alcanzan sólo para doce años. El anuncio cayó como bomba, cuando se discute una posible reforma energética en la que la estatal Petróleos Mexicanos se abriría al capital extranjero.
En 1938, el entonces presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo y, desde entonces, el oro negro, administrado por PEMEX fue la palanca del desarrollo. A pesar de que el crudo es estratégico para el país, cada año se ha invertido menos en su infraestructura, exploración y refinación, al tiempo que todas las ganancias por la venta de crudo se utilizan en el gasto corriente de Gobierno federal.
Si bien en los últimos años, los precios internacionales del petróleo alcanzaron las cifras más altas de la historia, PEMEX esta en quiebra. El asunto es grave, pues la economía de México se petrolizó, es decir, depende de la venta de crudo.
El ala conservadora del Gobierno opina que se debe vender PEMEX, y, desde ya, las grandes compañías extranjeras como Halliburton, ya se frotan las manos. Por su parte, la izquierda da la batalla no sólo para impedir la venta de la paraestatal, sino para que se le dediquen recursos e inversiones.
El domingo pasado se celebró un mitin a las puertas de la Torre de PEMEX, en defensa del petróleo. Durante la movilización, el cual Andrés Manuel López Obrador, ex candidato a la presidencia por la izquierda, denunció públicamente que el Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño es un operador de compañías extranjeras energéticas como la de su familia. Así mismo, denunció que desde su puesto político, traficó con influencias adjudicándose directamente y sin licitación millonarios contratos. Como prueba, López Obrador entregó copias de esos contratos a Javier González Garza, Coordinador de la Fracción Parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados. Los documentos son analizados, y de comprobarse las anomalías denunciadas por López Obrador, se ejercerá acción jurídica, aseguró González Garza.
¿Abrir PEMEX al capital privado sería una solución o un suicidio?
Los empresarios opinan que es la única manera de conseguir financiamiento y evitar que la paraestatal muera de asfixia. La izquierda está convencida de que PEMEX fue llevada deliberadamente a la quiebra para tener un buen pretexto para privatizarla, tal como se hizo con Teléfonos de México y con la Banca. También afirma que los más interesados en la privatización de petróleo son los políticos cercanos al presidente Felipe Calderón.
Según una tercera opinión. El problema de PEMEX no es de recursos sino de corrupción. Las ganancias por la venta de petróleo han sido desviadas, robadas y, en el mejor de los casos, despilfarradas. Con ellas se pagan los astronómicos sueldos de los funcionarios públicos, y con lo que queda, funciona el país.
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