De norte a sur, de este a oeste, de frontera a frontera, México sigue sumergido en la corrupción. Una vieja costumbre arraigada en el aparato gubernamental y en el sistema político, que el Gobierno de Vicente Fox pretende desterrar para cumplir ante los mexicanos con una de sus promesas de realizadas durante la campaña electoral. Este flagelo es de tal magnitud que inquieta a organismos financieros como el Banco Mundial, entidad que recomienda extirpar definitivamente este cáncer.
Con la palabra
empeñada, la Administración de Fox puso en marcha
comisiones y campañas de combate a la corrupción. La
campaña empezará por las oficinas de su propio
Gabinete, con un código de ética para funcionarios:
"Necesitamos un golpe de timón que lleve a nuestro
país por caminos de oportunidad y desarrollo. La cruzada
nacional para la Transparencia y Combate a la Corrupción es
considerada como una de las principales herramientas para dar ese
giro radical. Ya no podemos andar con medias tintas para combatir
la corrupción. Tenemos que enfrentarla de manera decidida y
sin conceder privilegio alguno".
En México, la práctica del fraude y el soborno está a la orden del día en áreas muy vulnerables de los poderes nacionales. Según el relator especial de las Naciones Unidas sobre la Independencia de los Jueces y Abogados, Dato Param Coomaraswamy, la corrupción sigue incrustada en el sistema judicial mexicano.
Al terminar ayer su visita oficial a tierra azteca, el funcionario de las Naciones Unidas consideró que el Gobierno foxista está obligado a investigar los crímenes y la corrupción de las pasadas Administraciones. Pero, Coomaraswamy fue más allá, al exponer que la sociedad mexicana tiene derecho a conocer lo ocurrido en los Gobiernos anteriores, por ejemplo, sobre casos de crímenes impunes.
Los escándalos de corrupción en el Gobierno han sido de todo orden. En el pasado, con el PRI a la cabeza, la corrupción alcanzó a la familia de un expresidente, al Ejército, al Poder Judicial, a las Secretarías de Estado y a Gobiernos estatales. Pero en México, el hilo de la corrupción puede jalarse y llegar al policía de la esquina, al burócrata de ventanilla, al fútbol, al boxeo, y hasta al ciudadano de a pie, que es corrupto porque soborna.
Por tal razón, en un intento por romper con el pasado, la Administración de Fox insiste en limpiar la casa. La Secretaría de Gobernación inició su programa de prevención de la corrupción sobre la idea de una nueva cultura de servicio. Su titular, Santiago Creel, expuso las metas de este plan: "Es necesario, como parte de la gobernabilidad democrática, comprometernos a consolidar en esta Secretaría la transparencia del ejercicio de la función pública. Es precisamente en este marco en el que se inscribe el Programa Operativo para la Transparencia y Combate a la Corrupción, cuyas acciones y primeros resultados ya han podido ser observados por la opinión pública".
Con la rúbrica de Orden y Respeto, el presidente de México, Vicente Fox, encabeza un área de gobierno en la que coloca todas las cartas para desarraigar las viejas prácticas de la "mordida", el así llamado al soborno mexicano, y de paso ahorrar unos pesos al erario público.
En los últimos años, las consignas contra la corrupción se convirtieron en la principal estrategia de Gobiernos de los partidos de oposición que van arrebatando gradualmente el poder al viejo partido oficial, el PRI, el cual es identificado con la historia de la corrupción y la impunidad nacionales.
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