Honduras se convirtió ayer en el sexto país que se adhiere a la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, promovida por el presidente venezolano Hugo Chávez. La decisión del gobierno de Manuel Zelaya ha causado sorpresa y ha provocado el descontento de los empresarios hondureños.
Llama la atención el ingreso de Honduras en el ALBA si se tiene en cuenta la tradición de centroderecha del gobierno centroamericano y su filiación con Estados Unidos, país que aún no ha reaccionado de forma oficial ante el anuncio de la noticia.
En entrevista concedida a Radio Nederland, el analista Germán Letzelier se lamenta de la poca información que ha ofrecido el gobierno de Manuel Zelaya para explicar la decisión de adherirse al ALBA. "Hay una ausencia total de información por parte del gobierno. La población, todas las personas que tenemos acceso al análisis, desconocemos plenamente cuáles son las agendas que pueda tener esta suscripción, desconocemos si es un tratado de comercio, si es una alianza de carácter político o si es un proyecto de unificación de grupos para enfrentar políticamente a los Estados Unidos", dice Letzelier.
Reacciones en contra
El Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Cohep, declaró que el ALBA "es una alianza política y militar de carácter ideológico que conspira contra la libertad de comercio, el ejercicio de las libertades individuales y la libre determinación" de la sociedad. Asimismo, diputados del Partido Liberal, en el gobierno, y el propio presidente del Congreso, Robero Micheletti, advirtieron que no aprobarán el tratado por lo cual podría quedar en "papel mojado".
Se temen, sobre todo, represalias por parte del gobierno de Estados Unidos, país con el que Honduras ha mantenido una buena relación hasta ahora. El temor más grande está relacionado con la situación de los miles de hondureños que viven y trabajan en Estados Unidos. Entre ambos países funciona un programa que se conoce como Estatus de Protección Temporal, TPS, por el cual Washington prolonga la estadía de los ciudadanos hondureños indocumentados que trabajan en Estados Unidos.
"Estos hondureños", explica Germán Letzelier, "producen un apoyo muy fuerte para Honduras en la balanza económica, son 3.000 millones de dólares que ingresan con las remesas que estas personas envían".
El TPS no está incorporado a ningún acuerdo internacional ni tratado con EE.UU., sino a un mecanismo de buena voluntad entre ambos Estados. "Una situación de agresión a EEUU podría provocarnos un problema", se lamenta el analista.
Manuel Zelaya despeja los temores
Pero el presidente Manuel Zelaya respondió a estas críticas afirmando que "con los Estados Unidos no hemos tenido nosotros ningún tipo de esa información, que si un país hace una asociación con otros, ellos van a tomar represalias", y añadió que "el ALBA es un proyecto social de solidaridad entre países de América que buscan solucionar, de manera unida, los problemas que padecemos estas comunidades".
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Enrique Flores, manifestó que si el liberalismo no ha sido solución para los problemas sociales de los países, hay que buscar alternativas "complementarias".
| Compartir en |
Etiqueta: ALBA, Alternativa Bolivariana para Amércia Latina, Estados Unidos, Honduras, Hugo Chávez, Zelaya
Artículos relacionados:
- El ALBA cierra filas con Morales
- ¿Freno a la revolución bolivariana?
- Chávez amplía alianzas
- Bolivia ya está en el ALBA