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Guatemala: ¿Se investiga... o qué?

La sombra de la impunidad

Fernando Cabrera

10-09-2008

A concluir por los hechos, todo indica que el ex jefe de seguridad de la casa Gubernamental Carlos Quintanilla y Gustavo Solano, titular de la Secretaría de Análisis Estratégico,  están vinculados directamente al caso de espionaje al presidente de Guatemala Álvaro Colom.

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Escuche la entrevista a *Julio Balconi

Desde el día en que el incidente se hizo de dominio público la Justicia los anda buscando pero ambos parecen haberse esfumado como las nubes,  a pesar de que fuerzas policiales se  han apostado en diferentes puntos de la capital para efectuar su captura. Los dos ex funcionarios están prófugos.

Refiriéndose a Quintanilla, el mismo presidente había dicho inicialmente que este individuo no tenía nada que ver y que se trataba del trabajo de las mafias. Más tarde lo aceptó a medias: " de manera administrativa, sí tiene responsabilidad, y por eso se le aceptó la renuncia".

Hasta el momento, las investigaciones sobre el caso han revelado que los micrófonos y cámaras fueron colocados hace algo más de un mes. Eso coincide con el tiempo en que se anunció el cambio de algunos funcionarios de seguridad del presidente. Es pues muy posible, que el hombre en cuestión, al enterarse de su posible cambio, haya ordenado la colocación de dichos artefactos para poder determinar claramente si él iba a ser destituido o no. O, en el peor de los casos,  con la intención de realizar un chantaje político contra el presidente. No se sabrá hasta que Quintanilla sea detenido y declare, pero  para eso habrá que esperar un tiempo.

La preocupación en Guatemala va, sin embargo, aún más lejos. Si esto ha pasado en la Casa Presidencial,  las escuchas telefónicas y el espionaje en general se podrían extender a otras instituciones y funcionarios del estado o personajes de la política. De allí que el mandatario diera prontas instrucciones para que se realicen minuciosas investigaciones en las distintas instancias del estado en busca de indicios. Puntos de atención son el ministerio de Relaciones Exteriores y los de Gobernación y Defensa. Entre risas, el  cardenal Rodolfo Quezada Toruño, después de la misa dominical del domingo 7 de septiembre en la Catedral Metropolitana, al referirse a la denuncia de espionaje efectuada por el presidente resaltó que "si hubo espionaje en la Casa Presidencial, podría haberlo también en la Iglesia", por lo que estudia la posibilidad de solicitar una inspección en el Palacio Arzobispal, de la misma forma en que se hará en oficinas de magistrados y diputados.

Si se tratase, como dijo inicialmente el mandatario, de una operación dirigida por el crimen organizado, es fácil concluir que Quintanilla y Solano no han actuado solos, por lo tanto su detención puede ayudar a dar con los verdaderos cabecillas- si los hubiera- de la red. Lo más tenebroso del caso es que la vida de estos individuos podría estar también en peligro.

Para esto existe más de un antecedente. Citamos uno.
El 25 de febrero del 2007 el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños, miembros del Parlacen, en territorio guatemalteco, mostró claramente de lo que es capaz la mafia. Veinticuatro horas después del crimen, cuatro policías, supuestos autores de la masacre (ocurrida en un desolado paraje sobre la carretera que une ambos países) se encontraban ya detrás de las rejas en una cárcel de máxima seguridad. Apenas 48 horas más tarde, los cadáveres de los cuatro eran mostrados a la prensa. Habían sido asesinados por elementos desconocidos que ingresaron al penal y los liquidaron pero nadie vio ni oyó nada.

La investigación al crimen de los parlamentarios siguió, pero el 15 de julio de ese año la tarea de la justicia sufrió otro revés: uno de los fiscales guatemaltecos auxiliares encargados del caso, Juan Carlos Martínez Gutiérrez, fue asesinado por sujetos desconocidos, también sobre la carretera que conduce de Guatemala a El Salvador. "Creemos que el crimen organizado fue quién le cobró la vida, es lamentable que alguien que aplica la ley haya sido asesinado de esta manera", dijo el Fiscal General de la República, Félix Garried Safie, en una conferencia de prensa celebrada al día siguiente. Safie pidió posteriormente a la Fiscalía se investigue este nuevo hecho de violencia con una persona relacionada al crimen de los tres parlamentarios y su conductor, "para que exista una condena para los responsables, ya que no existe el crimen perfecto y este crimen podría traer nuevas pistas". Hasta el momento las investigaciones del caso están aún en proceso.

Así pasan las cosas en Guatemala

De modo que si en el transcurso de los días aparecen los cadáveres de Solano y Quintanilla, sería una vez más un incidente "dentro de lo normal" en este país centroamericano, donde las investigaciones avanzan lentamente y casi nunca se encuentra y castiga a los autores. No por nada Guatemala ha tenido que recurrir a la veeduría internacional de la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

Para el analista *Julio Balconi, es evidente que detrás de todo esto se encuentra la mano de las mafias, especialmente de la del narcotráfico. Según él, todos los estados de la región corren peligro y el fenómeno sólo se podrá combatir a con un esfuerzo conjunto. "El narcotráfico se ha incrustado en todos los rincones del país, no sólo en autoridades de gobierno sino también en la iniciativa privada. Y eso hace vulnerable a todo el istmo", afirmó Balconi en entrevista con Radio Nederland.  

Entretanto la impunidad en Guatemala persiste y los guatemaltecos siguen contando sus muertos por decenas.  

 

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Etiqueta: Carlos Quintanilla, Colom, Corrupción, espionaje, Guatemala, Gustavo Solano

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