La mitad del electorado prefirió quedarse en casa. Sin embargo eso ya no es una novedad en Guatemala y forma parte de la tradición electoral de este país de casi 13 millones de habitantes. A pesar de eso el socialdemócrata Álvaro Colom logró ganar los comicios y ser el nuevo presidente de Guatemala. Su gestión será con seguridad una de las más difíciles.
Una de las tareas principales de Colom, líder y candidato del partido de la Unidad Nacional por la Esperanza UNE, deberá marcar una clara diferencia con los gobiernos anteriores que, de una u otra manera, estaban marcados por el poder de militares en la sombra. Grandes segmentos de la población, especialmente la indígena, no tiene un buen recuerdo de los gobiernos militares. Por eso la derrota del candidato Otto Pérez Molina, aunque por poco margen, significa en ese sentido un gran alivio para todos ellos.
Pacto
Los planes de Colom de lograr un pacto con las diferentes fuerzas políticas le exigirá un máximo de postura firme, ya que al no tener una mayoría clara en el parlamento estará obligado a hacer concesiones de todo tipo, tanto hacia la izquierda como a la derecha. Un terreno - el de los pactos- generalmente resbaladizo y deleznable. Fieles a la tradición política del país, no faltarán con seguridad los tránsfugas que abandonen las líneas derrotadas para engancharse al carro de gobierno.
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Entrevista con Mario Minera*
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Inseguridad pública
Por otro lado, la inseguridad que reina en todo el territorio y los elevados índices de criminalidad deberán ser atendidos con suma urgencia, al igual que el combate a la pobreza que afecta a más de la mitad de la población.
Las preguntas claves a partir de ahora son si tiene Álvaro Colom los paliativos que serán necesarios en primera instancia, y si goza de suficiente apoyo interno y externo para realizar los cambios que esperan los guatemaltecos.
*Mario Minera, Coordinador del área de análisis del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos de Guatemala.