Esta es la voz poética del cantante colombiano Jorge Velosa, secuestrado años atrás en Colombia por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sus versos hablan de una situación que ha cobrado auge y que mantiene en vilo a miles de personas en América Latina: el secuestro.
En los últimos ocho años, los secuestros han aumentado en el mundo un 70%, según el informe anual de la compañía de seguros inglesa, Hiscox. América Latina es, según el informe, la región del mundo donde más secuestros se producen al año, hasta 7.000. Pero dado que muchos secuestros no son reportados a las autoridades, la cifra se queda bastante corta: Colombia, Brasil y México encabezan la lista por este orden.
Colombia: el violento récord
Las organizaciones de defensa de derechos humanos insisten en que el secuestro en Colombia constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario. En lo que va de año, la Fundación País Libre de Colombia lleva contabilizadas 1.500 personas secuestradas, de las que 141 son niños. Juan Francisco Mesa, miembro de la Fundación asegura que el plagio es un negocio muy lucrativo que alcanza los 500 millones de dólares de beneficio. "En Colombia no podemos deslindar el secuestro del crecimiento del conflicto. El número de secuestros ha crecido tanto porque las guerrillas, como las FARC y el ELN, lo han definido como estrategia para su financiación, validando así una actividad que a todas luces es deleznable y condenable. Entonces, en la medida en que ellos han crecido los secuestros han aumentado y han logrado un enriquecimiento paulatino y sistemático."
Mafias de narcotraficantes, guerrillas y delincuentes comunes. Todos utilizan el plagio para engordar sus arcas. El móvil económico ha reemplazado a la reivindicación política más propia de los años 80 e inicios de los 90. Las sumas de dinero que se piden por un rescate van desde 1.000 hasta varios millones de dólares. Segun Mesa en Colombia "hay cuatro formas de que termine un secuestro: por la vía de la muerte, el 4% muere durante el cautiverio; fugándose, el 2% se fuga; pagando un rescate, que es cuando las autoridades rescatan a sangre y fuego a una persona y en este país el 25% es rescatada, lo cual es bastante bueno, y por último pagando para su liberación, el 70% paga para su liberación. Es decir, la gran mayoria de las personas secuestradas paga por la libertad de sus familiares."
Las causas de fondo
Una premisa obvia para explicar el ascenso del número de plagios es que la brecha entre ricos y pobres se ha profundizado, y las sucesivas crisis económicas y financieras en la región no ayudarán a frenar esta tendencia. El sociólogo costarricense Francisco Escobar apunta a otras causas: "en el caso de Costa Rica no tenemos las condiciones ni el contexto político que hay en otro países (...) para un país como Costa Rica únicamente queda el secuestro como negocio. Está siendo atacada solamente una clase social, la que tiene capacidad económica (...) y coincide con una clase social que tiene también el poder político. Por esta razón, el crimen del secuestro de carácter económico adquiere unas dimensiones y repercusiones de carácter político en Costa Rica. Ahora bien, como en nuestro país no hay institución militar ni vieja tradición de lucha poíitica interna, que incluya esas formas de violencia terrorista, entonces la población queda muy vulnerable y desarmada frente a esta agresión."
Al sur, en Argentina, el entramado que envuelve a los secuestros es particularmente complejo, según informa el corresponsal de Radio Nederland, Juan Gaudenci. Allí se comete cada semana, un secuestro extorsivo que, en algunas ocasiones, es seguido por el asesinato de la víctima. Curiosamente, el aumento de casos coincide con la purga iniciada en junio pasado a la policia bonaerense, la que patrulla en la provincia más grande, poblada y rica del país, la de Buenos Aires. La bonaerense fue acusada de la brutal represión contra una protesta de piqueteros donde dos jóvenes activistas fueron asesinados. Las evidencias que comprometen a este cuerpo policial con la reciente ola de secuestros extorsivos no escasean: histórica y orgánicamente está vinculada a casi todos los delitos que se comenten en la provincia, especialmente delitos de narcotráfico, prostitución y juego clandestino. El Presidente de la República, Eduardo Duhalde, fue más lejos al decir públicamente que podría estar en marcha "una campaña de desestabilización en la provincia (de Buenos Aires)". Uno de los objetivos de este complot sería desestabilizar al gobierno provincial de Felipe Solá, de la izquierda peronista y a su Secretario de Justicia y Seguridad pública, Juan Pablo Cafiero, como venganza por la purga de la bonaerense y en el marco de la lucha dentro del peronismo por decidir quiénes serán los candidatos a las elecciones presidenciales del próximo año. El Presidente de la Cámara Penal de San Isidro, Fernando Maroto, es más explícito aú¨: "una gran parte de los últimos delitos que se están cometiendo son típicamente mafiosos, esto no es delincuencia común, que quede bien claro."
El secuestro expres
A las nueve de la noche, llegando a mi casa, dos automóviles me interceptaron cuando iba a abrir la puerta del estacionamiento. Se bajaron cinco personas con cinco pistolas, me apuntaron a la cabeza y me pidieron que me pasara hacia atrás y que cerrara los ojos. Me comenzaron a preguntar si yo tenía armas, a pedir mi pase del banco y la clave, y se dirigieron a un banco a sacarme el dinero. A todas estas yo no podía verlos, ellos me apuntaban muchísimo al pecho y me decían que me iban a matar. Tuve que dar mi clave porque era mi seguro de vida. Esto duró desde la nueve de la noche hasta las dos de la mañana. Preguntaron si tenía dinero en casa y, después de unas cuatro horas y mucho ataque psicológico y con la pistola... Siento que después que me dejaron abandonado en una zona muy pobre de la ciudad, volví a nacer.
Es el testimonio del venezolano Armando Vargas, víctima de una nueva modalidad de retención: el secuestro expres.
4.000 ó 5.000 dólares en menos de seis horas. Rápidos, rescates poco cuantiosos y víctimas elegidas al azar. Así son los secuestros expres que en Venezuela y Argentina tiene atemorizados a los ciudadanos.
A pesar de que en los últimos años, se han instituido o reforzado las fuerzas especiales antisecuestro en la mayoría de los países latinoamericanos, los hechos apuntan a que aún hay mucha corrupción dentro de los cuerpos policiales. Parece claro que las estructuras policiales y militares heredadas de la década de los 80 y de los 90 persisten y salpican al conjunto de las fuerzas de seguridad, cuya obligación es proteger a los ciudadanos. Uno de los ejemplos más flagrantes es el de la policía de la provincia de Buenos Aires, la bonaerense, fiel heredera de la ideología y el terrorismo de Estado practicado en Argentina durante la dictadura militar. Pero, ¿hasta dónde están las policías latinoamericanas comprometidas con las mafias de secuestradores? El sociólogo Escobar no duda en hablar de la corrupción instalada en el seno del Estado de Costa Rica e "inspirada por la ambición desmedida de los altos funcionarios de los gobiernos" lo cual hace posible que "una industria como el secuestro, que rivaliza con el narcotráfico por el carácter multimillonario de sus ganancias, abra la tentación de ofrecer ventajas económicas a quienes tienen la obligación de investigar y de castigar este tipo de crimen". No cabe duda de que este argumento es extensible al resto de los países del continente. En algunos como Guatemala, hay que sumar la negligencia en materia de modernización de la policia. Para el oficial Faustino Sánchez, Jefe de la Oficina de Comunicación de la Policía Nacional Civil de Guatemala, el reciclaje se está dando y la vieja y corrupta Policia Nacional ha dejado paso a gente nueva que forma la Policia Nacional Civil "se selecciona el personal que actúa en los comandos antisecuetros, incluso pasan exámenes especiales como el detector de mentiras para saber si están metidos en alguna mafia". Según Sánchezl, hasta el momento hay entre 10 y 15 personas que serán ejecutadas con inyección letal en Guatemala, bajo la acusación de haber perpetrado secuestro. Dice además que no es posible concretar el número de secuestros que se producen en el país "porque los familiares, ante las anunciadas represalias, no se atreven a dirigirse a la policía en busca de ayuda".
Muerte suspendida
Pagar o no pagar el rescate. ¿Ayuda en algo que la familia pague pronto y sin rechistar la cantidad requerida por los secuestradores? Esta es la angustia en la que se ven sumidas las personas que pasan por este trance. Algunas voces como la de Juan Francisco Mesade Fundación País Libre de Colombia mantienen una postura tajante: no pagar los rescates. " A pesar de que nadie como Pais Libre entiende el dolor y el drama que viven las familias, nosotros pensamos en macro y en el futuro del país (...) El 90% de ellos (de los secuestro) tiene como objetivo pedir plata a cambio de la libertad de los secuestrados, es un negocio muy lucrativo, una forma de extorsión que obliga a las familias a pagar. Por eso la postura ética de País Libre es que la libertad no tiene precio y si seguimos pagando jamás podremos combatirla." En esta muerte suspendida, como ha denominado al secuestro el investigador Emilio Meluk, los efectos psicológicos para la persona secuestrada y sus familiares son prolongados. Fundacion Pais Libre ofrece asistencia a las familias. Ademas del apoyo psicológico y moral, ayudan al contacto con las autoridades y dan asesoria legal. Mesa apunta a un nuevo frente de lucha el jurídico: "hasta ahora el secuestro ha sido tomado en cuenta como un tema operativo, de bala de guerra, pero se trata también de investigar y condenar, de identificar, juzgar y llevar a la carcel a los que cometen los secuestros y en eso es que hemos estado flojos".
Yo tuve un final feliz pero conozco gente que la han matado en ese final no tan feliz, concluye Armando Vargas. Por su parte, el artista Jorge Velosa resume un sentimiento muy extendido en su país, Colombia: Yo creo que aquí todos, visitantes y los que nos quedamos aquí, sentimos un poco de miedo. Pero hay que seguir viviendo, viviendo y haciendo como el cuento de la carranga... Y claro uno está más prevenido porque lastimosamente siguen pasando cosas que cada vez se precipitan con más intensidad.
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