La Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ) insta a los gobiernos de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua a que impulsen más programas de "prevención" para contrarrestar el creciente fenómeno de las pandillas. Los integrantes de la Coalición insisten que "Sin prevención no hay solución".
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El también integrante de la Coalición Centroamericana considera que un enfoque que privilegia los mecanismos de represión sobre los de prevención del delito, no sólo ha agravado el problema de los jóvenes pandilleros, sino que ha conducido a que éstos inventen nuevas formas de cometer delitos y hagan más complejo el problema.
"La estructura de las pandillas se ha vuelto más vertical. Han abandonado algunas zonas del territorio donde se encontraban y ahora han privilegiado a otras zonas afectando a otros grupos poblacionales. Además de esto, han dejado de tatuarse y, más grave aún, la edad de los jóvenes ha llegado incluso a abarcar a niños y niñas que sirven como correos o como vigilantes de ciertas zonas".
Burgos y los integrantes de la coalición insisten en un abordaje integral del problema. Un abordaje intersectorial, interdisciplinario y un abordaje que incluya a los propios jóvenes.
A pesar de que el trabajo en derechos humanos en la región siempre ha enfrentado resistencia de las esferas gubernamentales, Burgos confía que desde la plataforma de la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil se puede alcanzar más metas en ese sentido.
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