El Salvador termina el año con una cifra récord de deportados y una cifra de población emigrante en aumento. Más de 18.000 salvadoreños han sido deportados desde Estado Unidos, pero este hecho no frena que diariamente otros 600 emprendan el camino hacia el exterior.
La actuación del Gobierno
|
|
||||
|
||||
"Una de las situaciones más duras que está enfrentando el pueblo es la situación del alto costo de la vida, la falta de empleo, de empleos mal pagados, de pocas o ningunas oportunidades para poder ejercer sus capacidades laborales" relató a Radio Nederland Luis Perdomo, encargado del programa de Migración y Derechos Humanos de CARECEM Internacional. "Se habla de políticas económicas, de estabilidad económica, pero los efectos de esa estabilidad económica, de esa estabilidad macroeconómica no están llegando al pueblo realmente".
Los peligros del camino
Sin embargo, la emigración no constituye el fin de los problemas para los que se marchan. El camino hacia Estados Unidos, el país que mayor cantidad recibe de salvadoreños, está repleto de peligros y algunos no llegan nunca a su destino: "Las condiciones de inseguridad casi absoluta que padecen los migrantes en el territorio de México son tan graves que el año pasado hubo 136 salvadoreños que fallecieron en el intento de cruzar México. Las extorsiones, las violaciones, los abusos, las marginaciones y todo eso hace que el tránsito por México sea una aventura de extremado peligro", explicó Luis Perdomo.
Aun así, el que consigue llegar a su destino debe enfrentarse a las leyes extranjería cada vez más restrictivas de Estados Unidos, que en muchas ocasiones provocan que sea deportado de regreso a El Salvador. Las deportaciones afectan tanto al emigrante que ya residía en el extranjero desde hacía tiempo como al que es detenido en el intento de traspasar la frontera estadounidense. En el primero de los casos, el regreso forzoso al país provoca una separación familiar traumática, que además destruye todo el esfuerzo y el trabajo conseguido por el emigrante a través de los años de exilio.
El impacto psicológico del regreso
A su regreso, el deportado tiene que hacer frente al rechazo de la gente. Esto se traduce en un gran impacto psicológico. En palabras de Luis Perdomo: "La integración al ambiente de la comunidad no es generosa, porque se ha 'propagandizado' mucho que son delincuentes. O el mismo fracaso de la deportación, que hace que la persona se reincorpore a su lugar de residencia casi a escondidas".
Aquellos que son capturados en la frontera tienen, además, que enfrentarse muchas veces a una deuda, para la que probablemente no tengan fondos económicos. En cualquiera de los casos, concluye el trabajador del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEM), "el problema es absolutamente duro. ¿Cuál es la alternativa que les queda? Ya conocieron el camino, ya saben por donde se van a ir, y al poco tiempo estos ya van de camino otra vez".
Etiqueta: El Salvador, emigrantes, Estados Unidos, Marta García Gonzalo, México