En EE.UU. los encargados de dar forma a las relaciones internacionales serán destacadas personalidades y ninguno de ellos viene del entorno más cercano a Barak Obama. El presidente electo ha propuesto a la Senadora Hillary Rotham-Clinton como ministra de Relaciones Exteriores y en el Ministerio Defensa Obama quiere mantener en el cargo al actual titular, Robert Gates.
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Con las guerras en Iraq y Afganistán, las tensiones con Irán y el eterno conflicto palestino-israelí, Oriente Medio es el principal terreno de la política exterior de EE.UU. En Israel se respirará con alivio ante la designación de la Sra. Clinton para el Ministerio de Exteriores. La Senadora por el Estado de Nueva York se ha manifestado una amiga incondicional de Israel y también suscribe la línea dura del actual mandatario, George Bush, respecto a Irán. La Sra. Clinton incluso amenazó a ese país con la destrucción total si desafortunadamente ataca a Israel. Durante las elecciones primarias la Senadora había calificado de infantil a Barack Obama, ¿por qué? Porque el futuro presidente había dicho estar dispuesto a dialogar con los líderes iraníes sin poner condiciones previas.
Debate Intenso
Debido a estos puntos de vista de Hillary Clinton en el mundo árabe y en Irán se ha reaccionado con menos entusiasmo ante la curiosa elección de Obama. Sin embargo, cabe preguntarse qué importancia tienen las diferencias luego de la victoria de Obama. Durante la presentación de su equipo de colaboradores el presidente electo dijo que aprecia las personalidades fuertes, las ideas consistentes y en la Casa Blanca recibirá de buen grado los debates intensos. Sin embargo, Obama no pudo ser más claro cuando agregó que el rumbo político lo determinará él y espera que todos lleven adelante sus decisiones.
La Sra. Clinton también sabe que solo podrá tener éxito si cuenta con la total confianza de Obama, que realmente tiene, y más importante aún: mantener esa confianza. Es decir que como ministra tendrá poco espacio de maniobra para expresar sus propias opiniones. Además, durante la campaña electoral, en cuanto al conflicto palestino-israelí Obama se manifestó de forma moderada y decididamente pro-israelí. Es por ello que en Oriente Medio hay más esperanza que optimismo frente al futuro rumbo de EE.UU.
Los Enemigos de EE.UU.
En la región de Oriente Medio y su entorno los asuntos prioritarios de Obama son Iraq y Afganistán y es allí donde su propuesta deberá fructificar. Para un rápido retiro de las tropas de Iraq, Obama debe tratar con los vecinos iraquíes, incluyendo a enemigos de EE.UU. como Siria e Irán. Este último país es un importante actor tanto en Iraq como en Afganistán. La política de enfrentamiento de Bush no derivó en una menor influencia iraní en Iraq ni en la suspensión de las actividades nucleares de Teherán.
Barack Obama intentará llegar a un convenio con Irán sin renunciar a la opción militar y alcanzar un acuerdo amplio en el que el régimen iraní obtenga la seguridad de que no será desalojado por la fuerza ni se le aplicarán sanciones. A cambio de ello se le pedirá a Irán la cooperación para estabilizar Iraq y Afganistán y que haga valer la autoridad que tiene sobre sus aliados, Siria, Hezbollah y Hamás para encontrar una solución al conflicto entre Israel y los palestinos. De todas formas no se sabe si se podrá llegar tan lejos y Hillary Clinton deberá adaptarse a esas tesituras. La Senadora, como experimentada política que es, sabe que su éxito depende del buen resultado que obtenga su antiguo rival y actual jefe.
*Robert Matthews, analista de FRIDE
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Etiqueta: Clinton, EE.UU., Israel, Obama, Relaciones Exteriores