El colapso del mercado inmobiliario norteamericano ha ocasionado una cifra récord de ventas en el país. Una de las regiones más afectadas es Florida central, donde tres de cada cuatro viviendas han sido puestas en venta por bancos. Si la situación es tan crítica, ¿quién puede adquirir las viviendas en venta? Para comenzar, familias holandesas de clase media, ya que los precios han tocado un fondo y, comparada con el dólar, el euro es una moneda fuerte.
Arturo y Martha Fernández emigraron a Estados Unidos desde Perú en los años setenta del siglo pasado. Ambos están orgullosos de su ciudadanía estadounidense y de su hijo quien sirvió en el Ejército norteamericano, en Iraq y Afganistán.
Arturo es conductor de autobús en el parque de Disneyworld. "Mi casa será vendida forzosamente porque no pudimos cumplir los pagos mensuales después de que mi esposa quedó lesionada en su trabajo", se lamenta Arturo. "Ella estuvo sin trabajo durante casi un año. Perdí sus ingresos. Yo solo no puedo pagar esta casa.¿Qué pasará dentro de una semana?¿Qué cree usted? Estaré en la calle. Probablemente buscaré un apartamento. Así es la vida en Estados Unidos".
Ventas forzosas
Y, efectivamente, esta es la vida de cada vez más personas en Estados Unidos. Las recientes cifras muestran que en el mes de julio las ventas por ejecución hipotecaria aumentaron en un 50 por ciento, comparado con el año pasado. Desde el comienzo de la crisis hipotecaria el año pasado, más de un millón de norteamericanos han perdido su casa porque se han visto obligados a venderla, por no poder pagar la hipoteca.
En el barrio de Arturo Fernández, en la parte sureña de Orlando, hay 24 otras casas que serán vendidas por remate. Es un barrio bonito, un condominio, muchas casas tienen piscina propia y la urbanización tiene su propio campo de golf.
Como con todo, hay otra cara de la moneda. Las casas que estas familias tienen que abandonar, se ofrecen a precios muy bajos. Mucha gente tiene trabajo gracias a la actual crisis hipotecaria. El contraste entre los ciudadanos norteamericanos que pierden su casa y los holandeses que la compran para pasar las vacaciones, es grande.
El holandés Peter Groenendijk es un corredor de fincas que desde hace 15 años vende casas en La Florida a holandeses. "En estos momentos es especialmente atractivo, porque el euro está fuerte, por lo que aumentó el poder adquisitivo. Al mismo tiempo es un mercado interesante porque hay muchas viviendas en venta. La gente que tiene el dinero tiene el poder de decisión. Se puede comprar una villa a un precio muy modesto. Vendo más casas que nunca" dice Groenendijk.
El señor Groenendijk muestra las casas de la zona a los compradores holandeses y se concentra a menudo en las ventas forzosas: debe ser un poco extraño buscar casas en ese ambiente.
Buitres
Henk de Jong conoce la sensación. Acaba de comprar una casa en Florida. "En tres días hemos visitado 80 casas en un condominio. Se ve mucho dolor humano. No me gustó para nada. Te da la sensación de ser un buitre que vuela por encima de la casa", comenta de Jong.
Arturo Fernandez dice que no le molesta que los holandeses compren segundas casas en su barrio, aunque esté perdiendo su propia casa. Tiene un consejo: que no se fíen de nadie. En cuanto a su propia situación, el día que el banco se apoderó de la casa, Arturo fue declarado en bancarrota. Eso le da dos meses de respiro para buscar otra vivienda. Sin embargo, Arturo se muestra amargado: "Fracasó el sistema en este país, ya no funciona como debería funcionar. Se acabó el sueño americano".
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Etiqueta: Arturo Fernández, Crisis hipotecaria, dólar, Estados Unidos, euro, Florida, Henk de Jong, hjipotecas, Holanda, Martha Fernández, Peter Groenendijk
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