Después de más de seis años del atentado contra el World Trade Center en Nueva York, comienza en la Bahía de Guantánamo, Cuba, el proceso contra el principal sospechoso. A Khalid Sheik Mohammed se le acusa de ser el cerebro detrás de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington.
Sheik Mohammed se presenta junto a otros cuatro acusados ante el juez de una comisión militar en Guantánamo. Son muchas las críticas emitidas contra esta comisión, porque no satisfaría los estándares internacionales que aseguran un proceso honesto.
Es la primera vez que Sheik Mohammed aparece en público desde su detención en Pakistán en el año 2003. Se le considera el antiguo "número tres" de la red terrorista Al Qaeda, y para los norteamericanos, es sin duda el principal sospechoso de los atentados en Nueva York y Washington. Los fiscales ya han hecho saber que esperan la pena de muerte para Sheik Mohammed. "Si hay alguien que merezca la pena de muerte, es él", declaró recientemente un funcionario del Ministerio norteamericano de Defensa.
Confesión
Según el fiscal norteamericano, Sheik Mohammed confesó haber preparado los atentados en Nueva York y Washington. Queda por verse si los jueces de esta comisión militar también aceptarán esta confesión, ya que habría sido obtenida a la fuerza. La CIA ha reconocido que durante el interrogatorio, se aplicó la técnica de tortura del agua. El método consiste en arrojar agua sobre el sospechoso, de manera que éste tiene la sensación de estarse ahogando. Según muchos países occidentales, juristas y organizaciones por los derechos humanos, se trata de una forma de tortura. El presidente norteamericano, George Bush, no ha prohibido este método, considerando aceptable que se interrogue a presuntos terroristas con dureza.
Durante tres años, Khalid Sheik Mohammed permaneció detenido en diferentes sitios secretos esparcidos por el mundo. Finalmente, en el año 2006 fue trasladado a la Bahía de Guantánamo. Probablemente, durante el proceso los abogados dedicarán mucha atención a la manera en que el servicio secreto norteamericano trató a Sheik Mohammed. Por supuesto que también se le dará mucha importancia a las pruebas recopiladas contra el sospechoso.
A cambio de menor pena
Las comisiones militares no han pronunciado hasta el momento ninguna sentencia. El australiano David Hicks sí recibió una pena de cárcel, pero ésta se debió a que Hicks prefirió confesar su implicación en un atentado a cambio de una pena más leve. Jamás se llegó a una sentencia. En varias oportunidades, los jueces de las comisiones militares han cuestionado la manera de tratar a los prisioneros en Guantánamo.
El general de brigada norteamericano, Thomas Hartmann, ha declarado que no se presentarán "pruebas secretas" durante el proceso. "Queremos que todo se maneje de manera abierta", afirma Hartmann. Según él, los acusados tienen acceso a todas las pruebas presentadas contra ellos. Junto al abogado militar que se les asigna, pueden también elegir su propio abogado, e incluso llamar a testigos. Las comisiones militares hacen todo lo posible para demostrar que funcionan de acuerdo al derecho constitucional. Según especialistas en derecho militar, se trata de uno de los procesos más importantes sobre conspiración contra Estados Unidos en la historia moderna.
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